Hay gatos que se acercan al comedero, dan un par de bocados tranquilos y siguen con su vida. Y luego están los otros. Los que parecen convencidos de que alguien va a robarles la comida si no la engullen en menos de treinta segundos.
Si tu gato termina la ración en un tiempo récord y después vomita, pide más comida o parece quedarse con hambre, probablemente estés buscando soluciones para que coma más despacio.
La buena noticia es que este comportamiento suele tener remedio y, en muchos casos, basta con hacer algunos cambios sencillos en la forma de ofrecer la comida.
¿Por qué algunos gatos comen tan rápido?
Antes de buscar soluciones, conviene entender qué puede estar provocando el problema.
Algunos gatos han pasado épocas de escasez antes de ser adoptados y desarrollan una tendencia a comer con ansiedad. Otros conviven con más animales y sienten que deben competir por la comida.
También hay gatos que simplemente son muy glotones. Igual que ocurre con las personas, algunos parecen tener un entusiasmo especial por todo lo que acaba en el plato.
Identificar la causa puede ayudar a elegir la estrategia más adecuada.
Utiliza comederos antivoracidad
Una de las soluciones más eficaces consiste en utilizar un comedero diseñado para ralentizar la ingesta.
Estos recipientes incorporan obstáculos, relieves o compartimentos que obligan al gato a coger pequeñas cantidades de comida en cada intento.
Al principio algunos felinos se muestran confundidos, pero la mayoría aprende rápidamente a utilizarlos.
La diferencia puede ser sorprendente: una comida que antes desaparecía en medio minuto puede durar varios minutos.
Es importante utilizar comederos diseñados específicamente para este fin. No se recomienda improvisar obstáculos dentro del plato, ya que algunos objetos podrían desplazarse, romperse o resultar peligrosos si el gato intenta morderlos.
Reparte la ración en varias tomas
Muchos gatos gestionan mejor la comida cuando no reciben toda la cantidad diaria de una sola vez.
Si tu rutina lo permite, dividir la ración en varias comidas pequeñas puede reducir la ansiedad y evitar que llegue al comedero con demasiada hambre.
Esta estrategia suele funcionar especialmente bien en gatos que parecen obsesionados con la comida o que llevan mal los periodos largos de ayuno.
Esconde pequeñas porciones por la casa
Los juegos de búsqueda alimentaria permiten aprovechar un comportamiento natural del gato.
En lugar de colocar toda la comida en un único recipiente, puedes repartir pequeñas cantidades en distintos puntos seguros de la vivienda.
De esta forma el gato necesita desplazarse, explorar y encontrar cada porción antes de comerla.
Además de ralentizar la ingesta, proporciona estimulación mental y ayuda a combatir el aburrimiento.
Prueba con juguetes dispensadores de comida
Los juguetes interactivos que liberan pienso poco a poco pueden ser una gran ayuda.
El gato tiene que empujar, mover o manipular el objeto para conseguir que salgan algunos granos cada vez.
Esto transforma la comida en una actividad más parecida a la caza y reduce considerablemente la velocidad con la que ingiere el alimento.
Evita la competencia entre gatos
En hogares con varios felinos, la ansiedad durante las comidas puede estar relacionada con la sensación de competencia.
Aunque desde nuestro punto de vista haya comida suficiente para todos, algunos gatos sienten la necesidad de comer deprisa por si acaso.
Si observas tensiones durante las comidas, puede ser útil ofrecer los platos en zonas separadas o incluso en habitaciones distintas.
Muchos gatos se relajan notablemente cuando sienten que nadie va a acercarse a su comida.
Comprueba que la cantidad de alimento sea adecuada
A veces el problema no está en la velocidad, sino en el hambre.
Un gato que recibe menos alimento del que necesita puede desarrollar una mayor ansiedad a la hora de comer.
Si tienes dudas sobre la cantidad adecuada para su edad, peso, actividad física o estado de salud, merece la pena consultarlo con tu veterinario.
¿Es peligroso que coma demasiado rápido?
Puede llegar a serlo en algunos casos.
El problema más frecuente son los vómitos poco después de comer. Muchas veces el gato expulsa el alimento prácticamente entero porque ha ingerido demasiado en muy poco tiempo.
Además de favorecer los vómitos por regurgitación tras la comida, comer con demasiada rapidez también puede dificultar que el gato regule correctamente la cantidad de alimento que ingiere y contribuir al aumento de peso si el problema se mantiene en el tiempo.
Por eso conviene actuar si observas que este comportamiento se repite de forma habitual.
Cuándo consultar con el veterinario
Si el apetito de tu gato ha aumentado de forma repentina o si parece tener un hambre insaciable constantemente, es recomendable pedir una revisión.
Algunas enfermedades pueden provocar cambios en el apetito y conviene descartarlas, especialmente en gatos adultos o mayores.
También es importante consultar si aparecen vómitos frecuentes, pérdida de peso o cualquier otro síntoma asociado.
Información importante: Este artículo tiene una finalidad exclusivamente informativa y no sustituye el asesoramiento de un veterinario. Si tu gato comienza a comer con mucha ansiedad de forma repentina, presenta vómitos frecuentes, pierde peso o muestra otros cambios en su apetito o comportamiento, consulta con un profesional para descartar un problema de salud.
Conclusión
Si tu gato come demasiado rápido, existen varias soluciones que suelen dar buenos resultados: utilizar comederos antivoracidad, repartir la comida en varias tomas, emplear juguetes interactivos o reducir la competencia durante las comidas.
Lo más importante es encontrar una estrategia que se adapte a su personalidad. Porque algunos gatos simplemente tienen mucha prisa por comer, mientras que otros parecen convencidos de que cada comida es la última oportunidad de su vida.
Y si alguna vez has tardado más en abrir el saco de pienso de lo que él tarda en vaciar el comedero, probablemente ya sabes exactamente de qué tipo de gato estamos hablando.