Cuando adoptamos un gato, solemos preocuparnos por la comida, el rascador o encontrar la cama perfecta que luego ignorará para dormir dentro de una caja de cartón. Sin embargo, hay otro aspecto igual de importante para su bienestar: mantenerlo protegido frente a los parásitos.
Muchas personas piensan que los gatos que viven exclusivamente dentro de casa no necesitan desparasitación. La realidad es que ningún gato está completamente libre de riesgo. Los parásitos pueden llegar a través de otros animales, de objetos que traemos de la calle o incluso de nosotros mismos.
Por eso, conocer cómo desparasitar correctamente a un gato en casa es una parte esencial de sus cuidados.
Aunque muchos antiparasitarios pueden administrarse cómodamente en casa, el producto, la dosis y la frecuencia deben elegirse según el peso, la edad, el estado de salud y el riesgo de exposición del gato. No todos los tratamientos sirven para los mismos parásitos ni son adecuados para todos los animales.
Qué tipos de parásitos pueden afectar a un gato
Antes de hablar de tratamientos, conviene entender que no todos los parásitos son iguales.
Generalmente se dividen en dos grandes grupos: internos y externos. Cada uno requiere medidas específicas de prevención y control.
Parásitos internos
Los parásitos internos viven dentro del organismo del gato. Muchos se alojan en el aparato digestivo, aunque otros pueden afectar a los pulmones, el corazón u otros órganos.
Entre los más frecuentes encontramos los gusanos redondos, los anquilostomas y las tenias. También existen parásitos microscópicos, como algunos protozoos, que no se eliminan necesariamente con los mismos productos utilizados contra los gusanos intestinales.
Aunque algunos gatos pueden no mostrar síntomas evidentes durante bastante tiempo, estas infestaciones pueden acabar provocando pérdida de peso, problemas digestivos, alteraciones nutricionales y un deterioro general de la salud.
Gusanos redondos
Son uno de los parásitos intestinales más habituales.
En algunos casos pueden provocar abdomen hinchado, pérdida de peso o alteraciones digestivas, especialmente en gatitos.
Anquilostomas
Estos pequeños parásitos se alimentan de sangre en el intestino del gato y pueden causar anemia y debilidad cuando la infestación es importante.
Tenias
Las tenias suelen detectarse porque aparecen pequeños segmentos blanquecinos en las heces o alrededor de la zona anal.
Aunque a menudo no provocan síntomas graves al principio, requieren tratamiento para eliminarlas correctamente.
Algunas tenias se transmiten cuando el gato ingiere una pulga infectada durante el acicalamiento. Por eso, además de eliminar la tenia, también es fundamental controlar las pulgas para evitar nuevas infestaciones.
Parásitos externos
Son los que viven sobre la piel o el pelaje del gato.
Además de resultar molestos, algunos pueden transmitir enfermedades o provocar reacciones importantes.
Pulgas
Probablemente son las más conocidas.
Además del picor constante, algunas pulgas pueden desencadenar alergias que provocan irritación intensa, pérdida de pelo y lesiones en la piel.
Garrapatas
Aunque son menos frecuentes en gatos que en perros, también pueden adherirse a la piel y transmitir determinadas enfermedades.
Ácaros
Los ácaros pueden afectar a distintas zonas del cuerpo, especialmente a los oídos.
En muchos casos producen picor intenso, inflamación y molestias considerables.
Cómo desparasitar a tu gato en casa
Actualmente existen diferentes opciones para controlar los parásitos y muchas de ellas pueden aplicarse cómodamente en casa.
Eso sí, el producto adecuado dependerá siempre del tipo de parásito que queramos prevenir o eliminar. Por este motivo, conviene seguir siempre las recomendaciones del veterinario y utilizar únicamente productos específicos para gatos.
Comprimidos y jarabes
Los tratamientos orales suelen utilizarse para combatir parásitos internos.
Se presentan en forma de comprimidos o suspensiones líquidas y actúan eliminando los parásitos que se encuentran dentro del organismo.
Algunos gatos aceptan estas medicaciones sin problemas. Otros convierten la administración de una simple pastilla en una prueba de habilidad digna de un campeonato internacional.
En cualquier caso, es importante respetar siempre la dosis y las indicaciones del veterinario.
Pipetas antiparasitarias
Las pipetas son una de las opciones más utilizadas para controlar parásitos externos.
Se aplican directamente sobre la piel, separando bien el pelo y siguiendo exactamente el punto o los puntos de aplicación indicados por el fabricante. Después de aplicarlas, conviene evitar que el gato lama la zona hasta que el producto se haya secado por completo.
Dependiendo de la formulación, algunas pipetas también ofrecen protección frente a determinados parásitos internos, por lo que es importante leer siempre sus indicaciones.
Collares antiparasitarios
Los collares liberan gradualmente sustancias activas que ayudan a repeler o eliminar determinados parásitos.
Pueden ofrecer una protección prolongada y resultar especialmente útiles en algunos gatos con acceso al exterior.
Eso sí, es importante asegurarse de que el collar está correctamente ajustado y diseñado específicamente para gatos.
Sprays antiparasitarios
Existen sprays formulados para aplicarse directamente sobre el gato y otros destinados exclusivamente al tratamiento del entorno.
Nunca debe utilizarse sobre el animal un producto ambiental, salvo que el fabricante indique expresamente que también es apto para gatos.
En situaciones de infestaciones importantes, tratar el entorno puede ser tan importante como tratar al propio animal.
Mucho cuidado con los productos para perros
Un error que puede tener consecuencias muy graves es utilizar en un gato un antiparasitario formulado para perros.
Algunos productos destinados a perros contienen permetrina, una sustancia que resulta altamente tóxica para los gatos y que puede provocar temblores, convulsiones e incluso poner en peligro su vida.
Por este motivo, nunca debe utilizarse un antiparasitario para perros en un gato, aunque el principio activo sea similar o la dosis parezca pequeña. Del mismo modo, si convives con perros tratados recientemente con productos que contienen permetrina, conviene evitar el contacto estrecho hasta que el producto se haya secado completamente.
¿Con qué frecuencia hay que desparasitar?
No existe una única pauta válida para todos los gatos.
Un gato que vive exclusivamente en casa no tiene el mismo nivel de exposición que uno que sale al exterior, caza, consume carne cruda o convive con otros animales.
Por eso, la frecuencia de la desparasitación debe adaptarse al riesgo individual de cada gato.
En algunos casos el veterinario recomendará tratamientos periódicos, mientras que en otros puede ser aconsejable realizar análisis de heces antes de administrar un antiparasitario.
Lo importante es no establecer una pauta por cuenta propia ni repetir automáticamente el mismo tratamiento sin comprobar que sigue siendo el más adecuado.
Cuándo acudir al veterinario
Aunque muchos antiparasitarios pueden administrarse en casa, existen situaciones en las que es imprescindible consultar con un profesional.
Es recomendable acudir al veterinario si observas gusanos o segmentos blanquecinos en las heces, diarrea persistente, vómitos repetidos, pérdida de peso, abdomen hinchado, encías pálidas, picor intenso, lesiones en la piel o secreción oscura en los oídos.
También conviene solicitar una valoración antes de administrar cualquier antiparasitario a gatitos, gatas gestantes, gatos con enfermedades crónicas o animales con un peso muy bajo.
La importancia de la prevención
Cuando hablamos de parásitos, prevenir suele ser mucho más sencillo que tratar una infestación avanzada.
Un buen programa de desparasitación ayuda a evitar problemas digestivos, irritaciones cutáneas, pérdida de peso y otras complicaciones que pueden afectar seriamente a la calidad de vida del gato.
Además, algunos parásitos pueden transmitirse a otros animales e incluso a las personas, por lo que mantener el control también contribuye a proteger a toda la familia.
No olvides el entorno
Desparasitar al gato es importante, pero en algunos casos no es suficiente.
Si existen pulgas en casa, gran parte del problema puede encontrarse en alfombras, sofás, camas o rincones donde se acumulan huevos, larvas y pupas.
Mantener una buena limpieza del entorno y seguir las recomendaciones del veterinario ayuda a evitar reinfestaciones y mejora la eficacia de cualquier tratamiento.
Si quieres saber cómo llegan las pulgas a un gato que nunca sale de casa y qué medidas puedes tomar para prevenirlas, te recomendamos leer nuestro artículo sobre cómo pueden aparecer pulgas en un gato de interior.
Importante: Este artículo tiene únicamente fines informativos y no sustituye la valoración de un veterinario. Antes de administrar un antiparasitario, confirma que el producto es específico para gatos y adecuado para su edad, peso y estado de salud. Si sospechas una infestación o aparece cualquier reacción después del tratamiento, consulta con un profesional.
Un pequeño gesto que marca una gran diferencia
La desparasitación forma parte de los cuidados básicos de cualquier gato, igual que la alimentación o las visitas periódicas al veterinario.
Con los productos adecuados y una pauta adaptada a sus necesidades, es posible mantener bajo control tanto los parásitos internos como los externos y evitar muchos problemas de salud.
Y aunque tu gato probablemente proteste cuando vea aparecer una pipeta o sospeche que escondes una pastilla dentro de su comida favorita, la realidad es que unos minutos de paciencia pueden ahorrarle muchas molestias en el futuro.