Si convives con un gato, probablemente hayas vivido esta escena más de una vez.
Tu gato se acomoda sobre una manta, una cama o, con bastante frecuencia, sobre tu propio cuerpo. De repente empieza a mover las patas delanteras de forma alterna, presionando suavemente una y luego otra mientras parece completamente relajado.
A este comportamiento se le suele llamar amasar, aunque muchas personas lo conocen cariñosamente como «hacer pan» o «hacer galletas».
Y aunque resulta adorable, mucha gente se pregunta por qué los gatos lo hacen.
La respuesta nos lleva directamente a sus primeras semanas de vida.
Es un comportamiento que aprenden cuando son cachorros
La explicación más aceptada tiene relación con la lactancia.
Cuando los gatitos maman, realizan movimientos rítmicos con las patas delanteras sobre el abdomen de su madre. Esta acción ayuda a estimular la salida de leche y facilita la alimentación.
Se trata de un comportamiento completamente instintivo que aparece desde los primeros días de vida.
Lo curioso es que muchos gatos conservan este gesto durante toda su existencia, incluso cuando ya son adultos.
Una señal de bienestar y relajación
En la mayoría de los casos, cuando un gato amasa está experimentando una sensación de comodidad y seguridad.
Por eso suele hacerlo en lugares que asocia con el descanso:
- Mantas suaves.
- Cojines.
- Camas.
- Sofás.
- El regazo de su humano favorito.
Es como si determinadas sensaciones despertaran recuerdos muy positivos asociados a la etapa de lactancia y protección materna.
Por eso muchos gatos amasan justo antes de quedarse dormidos.
Cuando tu gato te amasa, suele ser una buena señal
Aunque a veces las uñas puedan convertir el momento en una experiencia algo menos agradable para nosotros, normalmente es un comportamiento muy positivo.
Cuando un gato amasa sobre una persona suele indicar que se siente cómodo, seguro y relajado en su presencia.
Dicho de otra forma, te considera parte de su entorno de confianza.
Y viniendo de un animal que dedica buena parte de su vida a juzgar silenciosamente nuestras decisiones, eso tiene bastante mérito.
También puede ser una forma de marcar territorio
Los gatos poseen glándulas odoríferas en varias partes del cuerpo, incluyendo las almohadillas de las patas.
Cuando amasan una superficie, no solo realizan el movimiento mecánico. También pueden dejar pequeñas cantidades de su olor.
Este marcaje químico es una forma de comunicar que ese lugar les resulta familiar y seguro.
Por eso algunos gatos amasan repetidamente siempre en los mismos rincones de la casa.
Un comportamiento heredado de sus antepasados
Existe otra teoría complementaria relacionada con los ancestros salvajes de los gatos.
Antes de tumbarse, los felinos podían aplastar hierba, hojas o vegetación para crear una superficie más cómoda donde descansar.
Aunque nuestros gatos domésticos ya no necesitan preparar un lecho en el salón, algunos investigadores consideran que el comportamiento de amasar podría conservar parte de esa función ancestral.
Como ocurre con muchos comportamientos felinos, probablemente intervienen varios factores al mismo tiempo.
¿Por qué algunos gatos babean mientras amasan?
Hay gatos que llevan esta experiencia de relajación un paso más allá.
Mientras amasan, pueden ronronear intensamente e incluso babear ligeramente.
Aunque a veces sorprende a los propietarios, suele estar relacionado con un estado de bienestar profundo.
La combinación de movimientos repetitivos, recuerdos asociados a la lactancia y relajación extrema puede desencadenar este tipo de respuestas.
Siempre que el gato esté sano y no existan otros síntomas, normalmente no es motivo de preocupación.
No todos los gatos amasan igual
Algunos amasan durante varios minutos todos los días.
Otros apenas lo hacen unas pocas veces al mes.
También existen diferencias en la intensidad.
Hay gatos que utilizan las uñas con entusiasmo y otros que realizan movimientos muy suaves.
La personalidad, las experiencias tempranas y las preferencias individuales parecen influir bastante en la frecuencia con la que aparece este comportamiento.
¿Hay que impedir que lo hagan?
En absoluto.
Amasar es una conducta completamente normal y saludable.
La única excepción sería cuando las uñas provocan molestias o arañazos.
En esos casos puede ser útil colocar una manta entre el gato y nuestras piernas, pero no existe ninguna razón para corregir o castigar el comportamiento.
Forma parte de su repertorio natural.
Cuándo podría indicar un problema
Aunque amasar suele ser algo positivo, conviene observar el contexto.
Si el comportamiento aparece acompañado de ansiedad intensa, vocalizaciones extrañas o conductas compulsivas repetitivas, puede ser recomendable consultar con un veterinario especializado en comportamiento.
Sin embargo, en la inmensa mayoría de los casos simplemente refleja bienestar y relajación.
Conclusión
Cuando un gato amasa con las patas, normalmente está expresando comodidad, seguridad y satisfacción.
Se trata de un comportamiento que se origina durante la lactancia y que muchos felinos conservan toda su vida como una forma de relajarse, marcar territorio y recrear sensaciones positivas asociadas a sus primeros días de vida.
Así que la próxima vez que tu gato empiece a hacer «pan» sobre una manta o sobre tus piernas, puedes interpretarlo como un auténtico cumplido felino. Eso sí, quizá convenga tener una manta cerca si pertenece al grupo de los que consideran que amasar y sacar las uñas son actividades inseparables.