Por qué los gatos tienen la lengua tan áspera

Si alguna vez un gato te ha dado un lametón en la mano, seguramente te haya sorprendido la sensación. Más que una lengua, parece una pequeña lija.

Lejos de ser una curiosidad sin importancia, esa textura áspera es una de las herramientas más útiles que tienen los gatos. Les ayuda a mantenerse limpios, alimentarse e incluso regular su temperatura corporal.

Todo se debe a unas estructuras muy especiales que cubren la superficie de su lengua.

La lengua está cubierta de pequeñas espinas

La aspereza de la lengua felina se debe a unas diminutas estructuras llamadas papilas filiformes.

Estas papilas están formadas por queratina, la misma proteína que compone nuestras uñas y el pelo.

Su forma recuerda a pequeños ganchos orientados hacia la parte posterior de la boca.

Precisamente esa orientación explica por qué la lengua raspa cuando el gato lame en una dirección.

Una herramienta perfecta para el acicalamiento

La función más conocida de estas papilas es el aseo.

Cada vez que un gato se lame, esos pequeños ganchos actúan como un peine capaz de separar el pelo, eliminar suciedad y retirar parte del pelo muerto.

Además, ayudan a distribuir la saliva por todo el pelaje.

Gracias a ello, los gatos pueden dedicar varias horas al día a mantenerse limpios sin necesidad de ningún otro instrumento.

También ayudan a regular la temperatura

Cuando la saliva queda repartida sobre el pelo, comienza a evaporarse.

Ese proceso favorece la pérdida de calor y contribuye a refrescar ligeramente el cuerpo, especialmente durante los días más calurosos.

Aunque este mecanismo no sustituye a otros sistemas de regulación térmica, sí representa una ayuda importante para mantener una temperatura corporal adecuada.

Facilitan la alimentación

Las papilas también desempeñan un papel durante las comidas.

Sus pequeños ganchos ayudan a sujetar la carne y a desprender pequeños restos adheridos a los huesos cuando el gato consume una presa.

En la naturaleza, esta adaptación permite aprovechar mejor el alimento y reducir el desperdicio.

Aunque la mayoría de los gatos domésticos ya no necesitan arrancar carne de una presa, siguen conservando exactamente la misma anatomía.

Son responsables de las bolas de pelo

La orientación de las papilas tiene una consecuencia curiosa.

Como apuntan hacia el interior de la boca, el pelo que queda atrapado durante el acicalamiento suele avanzar hacia el aparato digestivo y resulta muy difícil expulsarlo de nuevo con la lengua.

La mayor parte pasa por el intestino y se elimina con las heces.

Sin embargo, cuando se acumula una cantidad excesiva, pueden formarse las conocidas bolas de pelo, que algunos gatos terminan expulsando mediante el vómito.

¿Todos los felinos tienen una lengua parecida?

Sí.

Leones, tigres, linces y otros miembros de la familia de los félidos presentan una lengua con papilas similares.

En las especies más grandes, estas estructuras son todavía más robustas y les permiten desprender grandes cantidades de carne de los huesos de sus presas.

Se trata de una adaptación compartida por prácticamente todos los felinos.

¿Puede hacer daño un lametón?

Normalmente no.

Un lametón ocasional solo produce esa característica sensación de aspereza.

Sin embargo, si un gato lame repetidamente una zona sensible de nuestra piel, puede llegar a provocar una ligera irritación debido al efecto abrasivo de las papilas.

Lo mismo ocurre cuando se acicalan con mucha intensidad: la lengua es tan eficaz que, en algunos problemas de comportamiento o de salud, un exceso de lamidos puede terminar dañando el propio pelaje o la piel.

¿Por qué parece una lija?

La combinación de queratina y la orientación de las papilas hace que la lengua funcione casi como un cepillo natural.

De hecho, estudios realizados con modelos tridimensionales de estas estructuras han demostrado que están diseñadas para penetrar entre el pelo y distribuir la saliva de forma muy eficiente.

Es una herramienta extraordinariamente especializada que ha evolucionado durante millones de años.

Conclusión

La lengua áspera de los gatos no es una casualidad. Está cubierta por pequeñas papilas de queratina que actúan como un peine natural, ayudan a mantener limpio el pelaje, facilitan la alimentación y contribuyen a distribuir la saliva para favorecer la regulación de la temperatura corporal.

Gracias a esta adaptación, los gatos pueden cuidar de su higiene con una eficacia sorprendente y aprovechar mejor sus alimentos.

Y si alguna vez has pensado que el lametón de tu gato se parecía más al papel de lija que a un beso cariñoso, puedes estar tranquilo: no era falta de delicadeza. Simplemente estaba utilizando una de las herramientas más perfectas que la evolución ha diseñado para un pequeño depredador.

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