Síntomas de que tu gato tiene problemas urinarios

Los problemas urinarios son una de las causas más frecuentes de visita al veterinario en gatos. Y también una de las que más fácilmente pueden pasar desapercibidas al principio.

A diferencia de los perros, los gatos suelen ser expertos en ocultar el dolor y el malestar. Por eso, cuando finalmente muestran síntomas evidentes, el problema puede llevar tiempo desarrollándose.

Aprender a reconocer las señales de alerta es fundamental, ya que algunas enfermedades urinarias pueden convertirse en una urgencia veterinaria, especialmente en los machos.

Pasa más tiempo de lo normal en el arenero

Uno de los primeros síntomas que suelen llamar la atención es que el gato entra y sale del arenero constantemente.

Puede adoptar la postura para orinar varias veces seguidas y producir muy poca cantidad de orina, o incluso ninguna.

A veces parece que está estreñido, porque permanece agachado durante varios minutos haciendo esfuerzos.

Sin embargo, lo que realmente ocurre es que tiene dificultades para orinar.

Orina pequeñas cantidades

Si observas que los aglomerados de arena son mucho más pequeños de lo habitual o que aparecen numerosas micciones diminutas repartidas por el arenero, conviene prestar atención.

Las infecciones urinarias, la inflamación de la vejiga o la presencia de cálculos pueden provocar que el gato sienta ganas constantes de orinar aunque apenas tenga contenido en la vejiga.

Maúlla o muestra dolor al orinar

Muchos gatos permanecen en silencio incluso cuando sienten molestias, pero algunos vocalizan mientras intentan orinar.

Los maullidos repentinos dentro del arenero, los gestos de incomodidad o una actitud claramente tensa pueden indicar dolor urinario.

Si tu gato normalmente utiliza el arenero sin problemas y de repente empieza a comportarse de esta manera, merece una revisión veterinaria.

Aparece sangre en la orina

La presencia de sangre es una de las señales más evidentes de que algo no va bien.

En ocasiones puede observarse directamente sobre la arena o en superficies donde el gato haya orinado.

Otras veces la cantidad es tan pequeña que solo puede detectarse mediante análisis veterinarios.

Sea cual sea el caso, la sangre en la orina nunca debe considerarse normal.

Empieza a orinar fuera del arenero

Cuando un gato que siempre ha utilizado correctamente su bandeja comienza a hacer pis en otros lugares de la casa, muchas personas piensan inmediatamente en un problema de comportamiento.

Sin embargo, una de las primeras cosas que conviene descartar es una enfermedad urinaria.

Algunos gatos asocian el dolor que sienten al orinar con el arenero y buscan otras superficies, como camas, sofás, alfombras o incluso la bañera.

Por eso, cualquier cambio repentino en los hábitos de eliminación merece ser investigado.

Se lame excesivamente la zona genital

El lamido es una forma natural de aliviar molestias.

Si observas que tu gato dedica mucho más tiempo del habitual a lamerse la zona genital, especialmente acompañado de otros síntomas urinarios, puede estar intentando calmar una sensación de irritación o dolor.

Es una señal que suele pasar desapercibida porque muchos gatos se acicalan con frecuencia, pero los cambios marcados en este comportamiento pueden aportar pistas importantes.

Cambios en el comportamiento

Los problemas urinarios no siempre se manifiestan únicamente durante la micción.

Algunos gatos se vuelven más irritables, se esconden más de lo habitual o muestran menos interés por el juego y la interacción.

Otros pueden parecer inquietos y caminar constantemente por la casa buscando una postura cómoda.

Cuando un gato se encuentra mal, muchas veces lo expresa mediante cambios sutiles en su rutina diaria.

Falta de apetito o decaimiento

Si el problema urinario avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer síntomas generales.

La pérdida de apetito, el letargo y la disminución de actividad suelen indicar que el malestar es importante y requieren atención veterinaria cuanto antes.

Especialmente preocupante es la combinación de dificultad para orinar junto con apatía o debilidad.

Cuando puede tratarse de una urgencia

Existe una situación que requiere atención inmediata: la obstrucción urinaria.

Ocurre con más frecuencia en gatos machos y consiste en una incapacidad total o casi total para expulsar la orina.

Los síntomas suelen incluir:

  • Intentos repetidos de orinar sin éxito.
  • Esfuerzos constantes en el arenero.
  • Dolor evidente.
  • Inquietud o nerviosismo.
  • Vómitos en algunos casos.
  • Decaimiento progresivo.

Una obstrucción urinaria puede poner en riesgo la vida del gato en poco tiempo, por lo que requiere asistencia veterinaria urgente.

No esperes a que los síntomas empeoren

Muchas enfermedades urinarias tienen mejor pronóstico cuando se detectan pronto.

Por eso merece la pena vigilar pequeños cambios que, a primera vista, podrían parecer insignificantes: un viaje extra al arenero, un poco más de lamido o un comportamiento ligeramente diferente.

Los gatos rara vez exageran cuando algo les duele. Más bien hacen justo lo contrario.

Y si alguna vez has convivido con uno, sabes que conseguir que admita que tiene un problema es casi tan complicado como convencerlo de que el transportín no es una trampa cuidadosamente diseñada para arruinarle el día.

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