Por qué los gatos tienen la capacidad de ver en cuasi oscuridad

Una de las habilidades más fascinantes de los gatos es su capacidad para moverse con total seguridad cuando apenas hay luz. Mientras nosotros empezamos a tropezar con los muebles al caer la noche, ellos parecen recorrer la casa como si vieran perfectamente.

Esta habilidad ha dado lugar al mito de que los gatos pueden ver en la oscuridad absoluta. Sin embargo, la realidad es un poco diferente.

Los gatos no pueden ver cuando no existe ninguna luz, pero sí aprovechan cantidades mínimas de iluminación mucho mejor que nosotros.

Los gatos no ven en oscuridad total

Conviene empezar aclarando una idea muy extendida.

Si una habitación está completamente a oscuras y no entra absolutamente nada de luz, un gato tampoco podrá ver.

La diferencia es que necesita muchísima menos iluminación que una persona para orientarse.

Con la luz de la luna, una farola lejana o una pequeña rendija bajo una puerta, un gato ya puede desenvolverse sorprendentemente bien.

Sus ojos captan mejor la luz

Una de las claves está en la retina.

Los gatos poseen una gran cantidad de bastones, unas células especializadas en detectar la luz y el movimiento cuando la iluminación es escasa.

Nosotros también tenemos bastones, pero en menor proporción.

Gracias a ello, los gatos aprovechan mejor la poca luz disponible y mantienen una visión mucho más eficaz durante el amanecer, el atardecer o la noche.

El tapetum lucidum actúa como un espejo

Otra característica fundamental es una estructura llamada tapetum lucidum.

Se trata de una capa situada detrás de la retina que refleja la luz que atraviesa el ojo.

En lugar de perderse, esa luz tiene una segunda oportunidad para estimular las células de la retina.

Es como si el ojo reutilizara parte de la iluminación disponible.

Este mecanismo mejora notablemente la visión con poca luz y explica por qué los ojos de los gatos brillan cuando reciben la luz de una linterna o de los faros de un coche.

Sus pupilas dejan entrar mucha más luz

Las pupilas de los gatos también desempeñan un papel muy importante.

Cuando hay poca iluminación pueden dilatarse enormemente y ocupar buena parte del ojo.

Esto permite que entre una cantidad mucho mayor de luz que en nuestros propios ojos.

En cambio, cuando el ambiente es muy luminoso, las pupilas se contraen formando esas características rendijas verticales que ayudan a proteger la retina.

La visión nocturna tiene un precio

Todo en la naturaleza implica ciertos intercambios.

Los gatos ven mucho mejor que nosotros con poca luz, pero durante el día su visión presenta algunas limitaciones.

Por ejemplo, distinguen menos detalles finos y perciben una gama de colores más reducida que los seres humanos.

Su sistema visual está diseñado para detectar movimiento y desenvolverse en condiciones de baja iluminación, no para apreciar todos los matices cromáticos.

Están adaptados para cazar al amanecer y al anochecer

Aunque solemos llamarlos animales nocturnos, en realidad los gatos son crepusculares.

Esto significa que su mayor actividad suele concentrarse durante las primeras horas de la mañana y al caer la tarde.

Precisamente en esos momentos la luz es escasa, por lo que una buena visión en penumbra supone una enorme ventaja para localizar presas.

Su anatomía visual es el resultado de miles de años de adaptación a este estilo de vida.

No solo utilizan la vista

Cuando un gato se mueve en un ambiente con muy poca luz, no depende únicamente de sus ojos.

Los bigotes detectan obstáculos y corrientes de aire.

El oído localiza pequeños sonidos con enorme precisión.

Además, el olfato aporta información constante sobre el entorno.

Todo este conjunto de sentidos trabaja de forma coordinada para permitirles desplazarse con una seguridad sorprendente incluso cuando nosotros apenas distinguimos las formas.

¿Ven mejor que nosotros por la noche?

Sí, siempre que exista algo de luz.

Los estudios indican que los gatos pueden aprovechar niveles de iluminación muy inferiores a los que necesita una persona para ver con claridad.

Sin embargo, eso no significa que su visión sea perfecta en cualquier circunstancia ni que puedan ver en ausencia total de luz.

Conclusión

Los gatos tienen una extraordinaria visión en condiciones de poca luz gracias a una combinación de adaptaciones: una retina rica en bastones, pupilas muy dilatables y el tapetum lucidum, que les permite aprovechar al máximo cada pequeño rayo de luz.

Por eso son capaces de moverse con soltura cuando para nosotros ya resulta difícil ver.

Y quizá esa sea la explicación de por qué, en mitad de la noche, tu gato puede recorrer toda la casa sin chocar con un solo mueble… mientras tú acabas golpeándote el dedo pequeño del pie con la primera silla que encuentras.

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