Si tu gato rechaza una comida, probablemente no haya motivo para entrar en pánico. Todos los gatos pueden tener un día en el que estén menos interesados en la comida, especialmente si han sufrido algún cambio en su rutina, están estresados o simplemente no les convence lo que tienen en el plato.
El problema aparece cuando pasan las horas y sigue sin comer.
Muchos propietarios se preguntan cuánto tiempo puede aguantar un gato sin alimento antes de que la situación se vuelva peligrosa. Y la respuesta es sencilla: bastante menos de lo que la mayoría imagina.
Los gatos no toleran bien el ayuno prolongado
A diferencia de otras especies, los gatos tienen un metabolismo muy particular.
Su organismo está diseñado para recibir alimento de forma regular y no gestiona bien los periodos largos sin comer. Cuando dejan de alimentarse, su cuerpo empieza a utilizar reservas energéticas para mantenerse, pero este proceso puede generar problemas importantes en poco tiempo.
Por eso, aunque un gato pueda sobrevivir varios días sin comida en determinadas circunstancias, eso no significa que sea seguro ni que no se estén produciendo daños en su organismo.
¿Cuándo debería empezar a preocuparme?
En un gato adulto sano, una disminución puntual del apetito durante unas horas no suele ser motivo de alarma.
Sin embargo, si pasan entre 24 y 48 horas sin ingerir alimento, el riesgo de complicaciones aumenta considerablemente y debe ser valorado por un veterinario. Si además presenta otros síntomas o deja de beber agua, no conviene esperar tanto para solicitar atención.
No significa necesariamente que exista una emergencia grave, pero sí que conviene observarlo cuidadosamente y plantearse una consulta veterinaria, especialmente si aparecen otros síntomas como apatía, vómitos, diarrea o cambios de comportamiento.
En gatitos, gatos ancianos o animales con enfermedades previas, el margen de seguridad suele ser mucho menor.
El gran riesgo: la lipidosis hepática
Uno de los problemas más preocupantes asociados al ayuno prolongado es la lipidosis hepática felina, también conocida como hígado graso.
Cuando un gato deja de comer, su organismo intenta obtener energía movilizando grasa corporal. El problema es que el hígado felino no siempre es capaz de procesar adecuadamente toda esa grasa.
Como consecuencia, puede acumularse en el hígado y alterar su funcionamiento.
Se trata de una enfermedad grave que requiere atención veterinaria y que puede llegar a poner en peligro la vida del animal.
Los gatos con sobrepeso son especialmente vulnerables a esta complicación. Precisamente por ello, nunca debe ponerse a un gato obeso a dieta de forma brusca ni permitir que permanezca varios días sin comer con la intención de que pierda peso.
La pérdida de masa muscular
Además del hígado, el resto del organismo también sufre.
Cuando el cuerpo no recibe suficientes nutrientes, empieza a utilizar reservas musculares para obtener energía.
Esto provoca debilidad, pérdida de masa muscular y un deterioro progresivo del estado general del gato.
Cuanto más tiempo pasa sin comer, más difícil puede resultar la recuperación.
El sistema inmunitario también se resiente
La falta de nutrientes afecta a muchas funciones del organismo.
Entre ellas, la capacidad para defenderse frente a infecciones y enfermedades.
Un gato que permanece varios días sin alimentarse puede volverse más vulnerable a otros problemas de salud, complicando aún más la situación.
¿Y qué pasa con el agua?
Aunque solemos preocuparnos primero por la comida, el agua es incluso más urgente.
Un gato puede soportar mejor unas horas sin alimento que sin hidratación.
La deshidratación puede desarrollarse rápidamente y provocar problemas graves en muy poco tiempo.
Por eso, si un gato deja de comer pero sigue bebiendo con normalidad, la situación sigue siendo preocupante, pero suele ser menos urgente que cuando también rechaza el agua.
Si un gato permanece sin beber durante varias horas y además vomita o presenta diarrea, la deshidratación puede desarrollarse mucho más deprisa.
Mantener una buena hidratación resulta fundamental, especialmente cuando un gato está enfermo o ha perdido el apetito. Si quieres saber por qué muchos gatos beben menos agua de la que realmente necesitan y cómo favorecer una buena hidratación, te recomendamos leer nuestro artículo sobre por qué los gatos necesitan más agua de la que beben.
Señales de posible deshidratación
Algunas señales que pueden indicar que un gato está empezando a deshidratarse son:
- Encías secas o pegajosas.
- Menor elasticidad de la piel.
- Letargo o debilidad.
- Ojos con aspecto hundido.
- Disminución de la micción.
Si además de no comer observas alguno de estos síntomas, es importante contactar con un veterinario cuanto antes.
Por qué un gato deja de comer
Las causas pueden ser muy variadas.
Algunas son relativamente simples, mientras que otras requieren atención médica.
Entre los motivos más frecuentes encontramos:
- Estrés o cambios en el entorno.
- Dolor dental o problemas bucales.
- Náuseas
- Enfermedades digestivas.
- Infecciones.
- Problemas renales.
- Enfermedades hepáticas.
- Efectos secundarios de ciertos medicamentos.
- Dolor o malestar general.
Por eso es tan importante no centrarse únicamente en el síntoma, sino intentar averiguar qué está provocando la pérdida de apetito.
Si sospechas que tu gato puede estar sintiendo dolor aunque no lo exprese de forma evidente, puede interesarte nuestro artículo sobre las señales de que un gato tiene dolor y no lo demuestra.
Cómo actuar si tu gato no quiere comer
Lo primero es observar su estado general.
Si se muestra activo, bebe agua y el rechazo a la comida lleva pocas horas, puede ser razonable vigilarlo de cerca.
Sin embargo, si pasan más de 24 horas sin comer, o si aparecen otros síntomas, lo recomendable es consultar con un veterinario.
Forzarlo a comer sin saber cuál es el problema no suele ser una buena idea. Tampoco es recomendable administrar estimulantes del apetito o medicamentos por cuenta propia sin conocer la causa del problema.
En muchos casos será necesario identificar y tratar la causa que está provocando la pérdida de apetito.
La importancia de vigilar sus hábitos
Los gatos son animales de costumbres y suelen mantener rutinas bastante estables.
Precisamente por eso, cualquier cambio importante en su forma de comer merece atención.
A veces los primeros signos de enfermedad aparecen mucho antes de que existan síntomas evidentes, y una disminución del apetito suele ser una de las señales más tempranas.
Conocer bien sus hábitos diarios puede ayudarnos a detectar problemas cuando todavía estamos a tiempo de actuar.
Importante: Este artículo tiene únicamente fines informativos y no sustituye la valoración de un veterinario. Si tu gato lleva más de 24 horas sin comer, deja de beber agua, vomita repetidamente o presenta decaimiento, acude a un profesional lo antes posible.
No esperes demasiado
Aunque algunos gatos pueden sobrevivir varios días sin alimento, eso no significa que debamos esperar para buscar ayuda.
Los problemas metabólicos pueden empezar mucho antes de que la situación parezca grave desde fuera.
Si tu gato lleva un día sin comer, especialmente si además está decaído, vomita o muestra cualquier comportamiento extraño, lo más prudente es consultar con un profesional.
Porque si hay algo que los gatos hacen casi tan bien como dormir dieciséis horas al día, es esconder que se encuentran mal. Y cuando dejan de acercarse al comedero, normalmente merece la pena tomárselo en serio.