Qué significan los diferentes tipos de maullidos según el tono

Hay conversaciones con un gato en las que una acaba participando sin tener la menor idea de qué está diciendo.

—Miau.

—¿Qué quieres?

—Miaaau.

—Tienes comida.

—MIAU.

—El arenero está limpio.

—MIAAAAAU.

Y en algún momento empiezas a recorrer la casa detrás de él intentando descubrir qué emergencia felina requiere tu atención inmediata.

Lo curioso es que probablemente tu gato sí esté intentando comunicar algo. Los gatos utilizan diferentes vocalizaciones y pueden modificar la duración, la intensidad y el tono de sus maullidos según la situación. Pero interpretar los tipos de maullidos de gatos no consiste en aprender un diccionario en el que «miau agudo» significa una cosa y «miau grave» significa otra.

Para entenderlos de verdad tenemos que escuchar el sonido y mirar todo lo demás: qué está haciendo el gato, dónde se encuentra, qué acaba de ocurrir y cuál es su lenguaje corporal.

Importante: Este artículo tiene únicamente fines informativos y no sustituye la valoración de un veterinario. Si tu gato presenta un cambio repentino en sus vocalizaciones, especialmente si aparece acompañado de dolor, cambios en el apetito, problemas para orinar u otros síntomas, consulta con un profesional veterinario.

Los gatos adultos utilizan mucho el maullido para comunicarse con nosotros

Los gatitos maúllan para comunicarse con su madre, por ejemplo cuando tienen frío o necesitan atención. Sin embargo, los gatos adultos también utilizan otras muchas formas de comunicación entre ellos, como señales olfativas, posturas corporales y diferentes vocalizaciones, por lo que el maullido adquiere una relevancia especialmente llamativa en la comunicación con las personas.

Con nosotros la historia cambia.

Los gatos domésticos aprenden que vocalizar funciona bastante bien para conseguir nuestra atención. Y no podemos decir que estén equivocados.

Un gato maúlla delante de una puerta y alguien la abre. Maúlla cerca del plato y aparece comida. Se planta delante de nosotros, suelta un sonido y recibe una conversación completa acompañada de caricias.

Si una estrategia funciona, ¿para qué abandonarla?

Además, cada gato desarrolla sus propios hábitos vocales. Algunos mantienen auténticos debates con sus humanos y otros pueden pasar buena parte del día sin emitir prácticamente un sonido.

Por eso conocer a nuestro gato concreto es mucho más útil que intentar interpretar todos los maullidos mediante reglas universales.

¿El tono del maullido realmente tiene significado?

Sí, pero con matices.

El tono, la duración, la intensidad y la repetición de una vocalización pueden ayudarnos a interpretar el estado del gato y lo que pretende conseguir. Un sonido breve y suave producido mientras se acerca tranquilamente a nosotros no transmite lo mismo que una vocalización larga e intensa acompañada de un cuerpo rígido.

Pero un tono concreto no tiene un significado único.

Un maullido agudo no puede traducirse automáticamente como «estoy contento», del mismo modo que uno grave no significa siempre «estoy enfadado».

Tenemos que interpretar el paquete completo.

Piensa en nuestra propia voz. Podemos decir «hola» alegremente, con enfado, con miedo, sorprendidos o medio dormidos. La palabra es exactamente la misma, pero el tono y la situación cambian completamente el mensaje.

Con los gatos ocurre algo parecido.

El maullido corto y suave

Un «miau» breve suele aparecer en interacciones cotidianas con las personas.

Puede utilizarse como saludo o simplemente como una manera de llamar nuestra atención. Es el típico sonido que algunos gatos hacen cuando entramos en una habitación, cuando se acercan a nosotros o cuando les hablamos.

El contexto nos dará la pista.

Si tu gato viene caminando tranquilamente hacia ti con la cola levantada, cuerpo relajado y emite un pequeño maullido, probablemente estamos ante una interacción amistosa.

A veces incluso parece responder cuando hablamos.

Tú preguntas cualquier tontería.

Él hace «mrrrau».

Tú contestas.

Él vuelve a vocalizar.

¿Habéis mantenido una conversación profunda? Probablemente no. ¿Vas a seguir respondiéndole igualmente? Por supuesto.

Los maullidos agudos

Los sonidos de frecuencia más alta pueden aparecer en diferentes situaciones, entre ellas la búsqueda de atención o determinados estados de excitación.

Un gato puede producir un maullido agudo cuando anticipa algo que le interesa. Por ejemplo, cuando nos ve preparar su comida.

Pero el tono agudo por sí solo no demuestra entusiasmo positivo.

El miedo, la incomodidad y otras situaciones de elevada activación también pueden modificar las vocalizaciones. Por eso tenemos que observar qué ocurre al mismo tiempo.

Un gato con postura relajada esperando delante del armario de la comida proporciona un contexto muy distinto a uno encogido, con las pupilas dilatadas y las orejas hacia atrás.

Mismo detalle acústico, situaciones completamente diferentes.

El maullido largo: «humana, necesito tu atención»

Seguro que conoces este.

«Miaaaaaaaaaau».

Algunos gatos alargan sus vocalizaciones cuando quieren conseguir algo o cuando nuestra respuesta inicial no ha satisfecho sus exigencias.

Puede aparecer delante de una puerta cerrada, junto al comedero o cuando el gato busca interacción.

Y aquí entra en juego el aprendizaje.

Si un gato descubre que un pequeño maullido no consigue nada pero uno largo hace que su humano se levante inmediatamente del sofá, tenemos bastantes papeletas para escuchar la versión extendida en el futuro.

Esto no significa que nos esté manipulando maquiavélicamente.

Simplemente ha aprendido qué comportamiento obtiene resultados.

Nosotros también aprendemos. Basta convivir un tiempo con un gato para reconocer ese maullido concreto que significa: «Ven conmigo».

Lo seguimos.

Nos lleva hasta una puerta.

La abrimos.

El gato mira dentro durante tres segundos y se marcha.

Misión cumplida, aparentemente.

Los maullidos repetidos e insistentes

Cuando un gato empieza a encadenar vocalizaciones, generalmente merece nuestra atención.

«Miau. Miau. Miau. Miau.»

Puede estar solicitando comida, juego, acceso a algún lugar o interacción. También puede encontrarse frustrado porque no consigue aquello que busca.

La hora y el lugar suelen resolver buena parte del misterio.

Si sucede todos los días cinco minutos antes de la cena, probablemente no necesitemos contratar a un traductor felino.

Pero si un gato normalmente silencioso empieza de repente a vocalizar mucho más, la situación merece otra mirada.

Los cambios en la vocalización pueden estar relacionados con modificaciones del entorno, estrés o problemas médicos, especialmente cuando aparecen otros cambios de comportamiento.

Si además de vocalizar más has observado otros cambios en su comportamiento, puedes consultar nuestro artículo sobre las señales de estrés en gatos para comprobar si existen otros indicios de que algo en su entorno le está afectando.

Los maullidos graves

Los sonidos más bajos pueden aparecer en contextos de incomodidad, frustración o conflicto, aunque nuevamente debemos evitar las traducciones automáticas.

Un gato que vocaliza con un tono bajo mientras mantiene el cuerpo tenso y observa fijamente a otro animal está enviando un mensaje bastante diferente del que produce cuando viene tranquilamente a saludarnos.

En situaciones de tensión también podemos escuchar gruñidos.

Y aquí sí conviene prestar atención a la distancia que está intentando mantener.

Si un gato gruñe, bufa o muestra señales corporales claras de incomodidad, acercarnos para acariciarlo y demostrarle que somos amigos no suele ser una idea brillante.

Lo mejor es permitirle espacio y averiguar qué está provocando esa reacción.

El famoso «mrrp» o trino

Este sonido está a medio camino entre un maullido y un pequeño gorjeo y es uno de mis favoritos.

«Mrrrp».

Muchos gatos lo utilizan en interacciones sociales amistosas. Puede aparecer cuando nos ven, cuando se acercan o incluso cuando quieren que los sigamos.

Las madres también utilizan vocalizaciones de este tipo en la comunicación con sus gatitos.

Si tu gato hace un pequeño «prrrt» al cruzarse contigo por el pasillo y continúa caminando con toda tranquilidad, probablemente no haya ninguna emergencia.

Aunque puedes contestarle.

Yo lo hago.

No sé si mejora la comunicación entre especies, pero a estas alturas tampoco voy a empezar a ignorarlas.

¿Y ese ruido extraño cuando mira pájaros por la ventana?

Esto técnicamente no es el típico maullido, pero merece entrar en la conversación porque la primera vez que lo escuchas puedes pensar que a tu gato se le ha estropeado algo.

Está observando un pájaro.

De repente abre ligeramente la boca y empieza:

«Ek-ek-ek-ek-ek».

Es el conocido castañeteo o chattering.

Suele aparecer cuando los gatos observan una posible presa, especialmente aves, insectos u otros animales pequeños. Puede ir acompañado de movimientos rápidos de la mandíbula y una enorme concentración visual.

Su función exacta no está completamente clara, por lo que conviene desconfiar de explicaciones demasiado rotundas sobre qué «significa».

Lo que sí podemos decir es que aparece estrechamente relacionado con situaciones de comportamiento depredador.

Y el pájaro, por suerte, suele encontrarse al otro lado del cristal.

El aullido es diferente de un maullido cotidiano

Hay vocalizaciones mucho más largas e intensas que llaman inmediatamente nuestra atención.

Pueden sonar como un lamento o aullido y aparecer en diferentes contextos: conflictos, búsqueda de pareja en animales no esterilizados, estrés, desorientación o determinados problemas médicos.

En gatos mayores merece especial atención un aumento de la vocalización, sobre todo cuando ocurre por la noche.

Los gatos senior pueden experimentar diferentes problemas de salud capaces de modificar su comportamiento. Por eso no conviene asumir automáticamente que un gato mayor que empieza a recorrer la casa vocalizando «se ha vuelto pesado con la edad».

Si además observamos pérdida de peso, cambios en el apetito, aumento de la sed, vómitos o menor actividad, necesitamos comentarlo con el veterinario. Algunos de estos cambios pueden aparecer, por ejemplo, en gatos con enfermedad renal crónica.

Si tu gato es mayor y presenta varios de estos cambios, puedes consultar nuestro artículo sobre los síntomas de insuficiencia renal en gatos mayores para conocer las señales que conviene vigilar.

Un maullido extraño también puede indicar dolor

Esta es probablemente la parte más importante de todo el artículo.

No todos los sonidos que hace un gato son simples intentos de conseguir comida o atención.

El dolor puede provocar cambios en las vocalizaciones. Algunos gatos vocalizan más, otros menos y otros producen sonidos que sus humanos describen simplemente como «diferentes».

Aquí nuestra ventaja es conocer al animal.

Si llevas años conviviendo con él, probablemente sabes cómo pide comida, cómo protesta delante de una puerta y qué ruido hace cuando quiere atención.

Una vocalización repentina, intensa o inusual merece atención, especialmente cuando coincide con cambios en su postura, actividad, apetito, respiración, movilidad o hábitos de eliminación.

No necesitamos averiguar exactamente qué significa el sonido antes de consultar al veterinario.

Que sea claramente diferente ya es información útil.

Cuando maúlla delante del arenero hay que prestar atención

Si un gato empieza a vocalizar al entrar en el arenero, mientras intenta utilizarlo o inmediatamente después, conviene observar qué está sucediendo.

Especialmente importante es comprobar si intenta orinar repetidamente y apenas produce orina o no consigue hacerlo.

Si has observado este comportamiento, puedes consultar nuestro artículo sobre los síntomas de problemas urinarios en gatos, donde explicamos qué otras señales pueden aparecer y cuáles requieren atención veterinaria urgente.

Una obstrucción urinaria puede convertirse en una urgencia veterinaria, especialmente en gatos machos. Si observamos intentos repetidos de orinar sin conseguirlo, dolor evidente, inquietud o vocalizaciones durante esos intentos, necesita atención veterinaria urgente.

No debemos esperar a descubrir si ese maullido concreto significa dolor.

En este caso, el comportamiento que acompaña al sonido es muchísimo más importante que su tono.

¿Por qué mi gato me maúlla y parece que espera una respuesta?

Porque posiblemente haya aprendido que respondes.

Los gatos domésticos son bastante buenos descubriendo qué conductas consiguen nuestra atención.

Si cada vez que vocaliza tú lo miras, le hablas, te acercas o intentas averiguar qué necesita, el maullido se convierte en una herramienta muy eficaz para iniciar una interacción.

Incluso pueden surgir auténticas rutinas.

Hay gatos que saludan cuando sus humanos llegan a casa, otros que vocalizan mientras los siguen por las habitaciones y algunos parecen contestar sistemáticamente cuando les hablan.

No necesitamos atribuir a cada sonido una frase humana concreta para disfrutar de esa comunicación.

El intercambio en sí mismo ya forma parte de vuestra relación.

Tu gato puede tener un repertorio diferente con cada persona

Aquí está una de las partes más interesantes de convivir durante mucho tiempo con un gato: acabamos creando una especie de idioma doméstico.

Sabemos cuál es el maullido de comida.

El de «abre esta puerta».

El de «mírame».

El que aparece cuando lleva un juguete en la boca.

Y ese sonido rarísimo que hace únicamente a determinadas horas y que todavía nadie ha conseguido descifrar.

No necesariamente todos los gatos utilizan exactamente las mismas vocalizaciones para conseguir las mismas cosas. Su personalidad, experiencias y lo que hayan aprendido durante la convivencia influyen en la manera en que se comunican.

Por eso una grabación aislada de un maullido puede proporcionar mucha menos información que observar al gato que lo produce dentro de su entorno habitual.

Cómo interpretar mejor los tipos de maullidos de gatos

En lugar de preguntarnos únicamente «¿es agudo o grave?», resulta mucho más útil prestar atención a varias cosas al mismo tiempo.

Escucha cuánto dura el sonido, si se repite, su intensidad y si es diferente de los maullidos habituales de tu gato. Después observa qué estaba ocurriendo justo antes y qué hace inmediatamente después.

Su cuerpo completa el mensaje.

Una cola levantada y un cuerpo relajado no cuentan la misma historia que unas orejas pegadas hacia atrás, músculos tensos y un intento constante de esconderse.

Y finalmente está la rutina.

Si el mismo sonido aparece cada mañana delante del armario donde guardas el desayuno, probablemente no resulte demasiado difícil descubrir su significado.

Los gatos son animales de costumbres.

Y nosotros terminamos aprendiendo las suyas.

No necesitas hablar «gato» para entender al tuyo

Resulta tentador crear un diccionario perfecto de tipos de maullidos de gatos: agudo significa esto, grave aquello y tres maullidos consecutivos quieren decir exactamente otra cosa.

La comunicación felina es bastante más interesante que eso.

El tono nos proporciona pistas, pero necesitamos combinarlo con la duración, intensidad, lenguaje corporal, situación y personalidad del animal.

Con el tiempo ocurre algo curioso.

Dejas de pensar simplemente «mi gato está maullando» y empiezas a reconocer ese maullido.

El de la comida. El del saludo. El de la puerta. El de «quiero que vengas a ver una cosa que probablemente no tiene ninguna importancia para ti».

Y quizá nunca podamos traducirlos palabra por palabra.

Pero después de unos años compartiendo casa, ellos han aprendido perfectamente qué sonido consigue levantarnos del sofá.

Así que, si alguien domina realmente la comunicación entre humanos y gatos, tengo bastante claro cuál de las dos especies lleva ventaja.

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