Las pulgas son pequeñas, pesadas y tienen una habilidad extraordinaria para aparecer justo cuando pensabas que en tu casa no había ni una. Y cuando descubres una correteando entre el pelo de tu gato, la primera reacción suele ser bastante lógica: buscar algo para eliminarla cuanto antes.
El problema es que aquí no vale coger cualquier producto que ponga «antipulgas» en el envase. Los gatos metabolizan determinadas sustancias de forma diferente a otros animales y algunos productos perfectamente válidos para perros pueden resultar muy tóxicos para ellos. La permetrina, presente en determinados antiparasitarios caninos, es uno de los ejemplos más importantes.
Entonces, ¿qué productos antipulgas son seguros para gatos? Hay varias opciones eficaces, desde pipetas hasta comprimidos y algunos collares, pero la seguridad depende tanto del principio activo como de utilizar un producto autorizado específicamente para gatos y adecuado a su edad, peso y situación.
Vamos a verlo con calma, porque en este caso leer la letra pequeña merece bastante la pena.
Importante: Este artículo tiene un carácter meramente informativo y no sustituye el asesoramiento de un veterinario. Ante cualquier duda sobre el antiparasitario más adecuado para tu gato o si sospechas una intoxicación, consulta siempre con un profesional.
Cómo saber si un antipulgas es seguro para gatos
Lo primero que miro en un antiparasitario no es si promete eliminar las pulgas rápidamente, si dura varios meses o si el envase tiene un gato muy feliz dibujado. Lo realmente importante es comprobar que está indicado expresamente para gatos.
Parece demasiado evidente, pero es precisamente uno de los errores que pueden provocar intoxicaciones graves. Nunca debemos utilizar en un gato una pipeta, un spray o cualquier otro antiparasitario destinado exclusivamente a perros, ni siquiera reduciendo la cantidad porque nuestro gato pese aproximadamente lo mismo que un perro pequeño.
También hay que respetar las indicaciones relacionadas con el peso y la edad mínima. Un producto adecuado para un gato adulto puede no serlo para un gatito de pocas semanas, y tampoco todas las opciones son apropiadas para gatas gestantes o lactantes.
Por eso, más que buscar un ingrediente que sea «seguro para todos los gatos», hay que buscar un producto veterinario autorizado para gatos y utilizarlo exactamente como indica su ficha o siguiendo las recomendaciones del veterinario.
Pipetas antipulgas para gatos
Las pipetas, también llamadas tratamientos spot-on, son probablemente una de las opciones más conocidas. Se aplica el líquido directamente sobre la piel, normalmente en una zona de la nuca a la que el gato no pueda llegar fácilmente al acicalarse.
Dependiendo del producto, pueden encontrarse antiparasitarios para gatos formulados con principios activos como fipronil, selamectina, imidacloprid o algunas isoxazolinas, entre otros. No todos tienen exactamente la misma duración ni protegen frente a los mismos parásitos, así que dos pipetas aparentemente similares pueden hacer cosas bastante diferentes.
Aquí aparece otro detalle importante: no conviene elegir únicamente pensando en las pulgas. Un gato que sale habitualmente al exterior puede necesitar una protección diferente de otro que vive exclusivamente dentro de casa. Incluso los gatos de interior pueden tener pulgas, ya que estas pueden llegar al hogar de distintas maneras.
La frecuencia de aplicación también depende del producto. Nada de guardar la pipeta que sobró hace meses y aplicarla cuando nos acordemos. Lo adecuado es seguir el intervalo indicado para ese antiparasitario concreto.
Comprimidos antipulgas para gatos
Sí, también existen antiparasitarios orales para gatos. Pueden resultar especialmente interesantes cuando aplicar una pipeta se convierte en una persecución por toda la casa seguida de una mirada de traición que dura aproximadamente tres días.
Los comprimidos contienen principios activos que actúan después de administrarlos al animal. Algunos están destinados a eliminar pulgas adultas rápidamente y otros ofrecen una protección más prolongada.
Su gran ventaja es evidente: no queda producto sobre el pelo que otro gato pueda lamer. Esto puede resultar práctico en hogares con varios felinos que se acicalan mutuamente.
El inconveniente también es bastante fácil de imaginar si tienes uno de esos gatos capaces de detectar una pastilla escondida dentro de medio kilo de comida. Además, la elección del medicamento y de la dosis debe realizarse teniendo en cuenta el peso, la edad y el estado de salud del animal.
¿Los collares antipulgas son seguros para gatos?
Aquí hay que distinguir mucho entre productos.
Existen collares antiparasitarios específicamente autorizados para gatos, pero eso no significa que cualquier collar que encontremos en una tienda sea automáticamente una buena opción. Algunas organizaciones de bienestar felino señalan que muchos collares antipulgas convencionales tienen una eficacia limitada y pueden producir irritación local; los productos veterinarios más modernos son una opción diferente y conviene consultar cuál resulta apropiado para cada gato.
También hay una cuestión puramente física. Si un gato utiliza collar, especialmente si sale al exterior, debemos valorar el riesgo de que pueda engancharse. Un sistema de liberación de seguridad puede ayudar a reducir ese peligro.
Y, como siempre, hay que comprobar que el producto esté específicamente indicado para gatos. Que algo tenga forma de collar no hace que sus ingredientes sean inocuos.
Si estás valorando esta opción, te recomendamos consultar también nuestra guía sobre collares antipulgas para gatos, donde analizamos sus ventajas, inconvenientes y cuándo pueden ser la mejor alternativa.
Mucho cuidado con la permetrina
Si solo recuerdas una cosa después de leer este artículo, que sea esta: no utilices en tu gato un antiparasitario para perros que contenga permetrina.
La permetrina pertenece al grupo de los piretroides y se utiliza en determinados productos antiparasitarios para perros. Los gatos son especialmente sensibles a ella y la exposición a concentraciones presentes en algunos tratamientos caninos puede provocar una intoxicación grave.
El problema no aparece únicamente cuando aplicamos por error una pipeta de perro al gato. También puede existir exposición si un gato lame a un perro recién tratado con determinados productos. Por eso, cuando conviven perros y gatos, merece la pena revisar con especial cuidado los antiparasitarios que utilizamos en ambos.
Ante una exposición accidental o la aparición de signos como salivación excesiva, temblores, convulsiones, vómitos, dificultades respiratorias o alteraciones importantes del comportamiento, hay que contactar urgentemente con un veterinario. No es una situación para esperar unas horas a ver si se le pasa.
¿Y los antipulgas naturales?
Reconozco que la palabra «natural» suena estupendamente. Da la impresión de que estamos eligiendo algo suave, inocente y casi recién recogido del campo.
Pero natural y seguro no significan lo mismo.
Hay productos antipulgas que utilizan aceites esenciales y otras sustancias vegetales. El problema es que los gatos son especialmente sensibles a determinados compuestos y algunos aceites esenciales pueden resultar perjudiciales. Cats Protection recomienda utilizar tratamientos antipulgas prescritos por un veterinario o profesional veterinario y advierte de que ciertos productos de venta libre que incorporan aceites esenciales pueden ser peligrosos.
Por eso no prepararía un antipulgas casero con aceites esenciales, vinagre y cualquier receta que aparezca dando vueltas por internet. Cuando hablamos de sustancias que van directamente sobre la piel de un animal que después dedica una parte considerable del día a lamerse, prefiero no experimentar.
¿Hay que tratar a un gato que nunca sale de casa?
Depende de su riesgo, pero vivir dentro de casa no convierte al gato en inmune a las pulgas.
Pueden llegar a través de otros animales y también entrar accidentalmente en el hogar. Por eso un gato de interior puede acabar teniendo pulgas aunque su máxima aventura exterior consista en observar palomas desde una ventana.
Eso tampoco significa que todos los gatos necesiten exactamente el mismo calendario antiparasitario. La frecuencia puede variar según su estilo de vida, el lugar donde vive, la convivencia con otros animales y su estado de salud. Un veterinario puede establecer una pauta adaptada al riesgo real del gato en lugar de tratar a todos de la misma manera.
El gato no es el único que hay que tratar
Este es uno de los motivos por los que algunas infestaciones parecen no terminar nunca.
Ves pulgas, aplicas el antiparasitario al gato y durante unos días parece que hemos ganado la guerra. Poco después vuelve a aparecer alguna. Y empieza la desesperación.
La explicación está en el ciclo de vida de la pulga. Una infestación no se limita a los ejemplares adultos que vemos sobre el animal; también puede haber huevos y fases inmaduras distribuidos por el entorno. Camas, alfombras, sofás y otros lugares donde descansa el gato forman parte del problema.
Aspirar concienzudamente y lavar las camas y textiles ayuda a controlar la infestación. En determinados casos también puede ser necesario utilizar un tratamiento ambiental apropiado, siguiendo siempre sus instrucciones y comprobando que sea compatible con la presencia de gatos.
Además, si conviven varios animales en casa, habrá que establecer una estrategia para todos ellos. Tratar únicamente al gato que hemos visto rascarse puede dejar abierta la puerta para que las pulgas continúen circulando entre los demás.
¿Con qué frecuencia hay que desparasitar a un gato?
No existe una única pauta válida para todos los gatos. La frecuencia con la que conviene utilizar un antiparasitario depende principalmente del riesgo de exposición de cada animal.
Un gato que sale al exterior, convive con otros animales o vive en una zona donde las pulgas son frecuentes suele necesitar una protección más regular que un gato que permanece siempre dentro de casa. Aun así, los gatos de interior tampoco están completamente a salvo, ya que las pulgas pueden entrar accidentalmente en el hogar a través de otros animales, de las personas o incluso de objetos procedentes del exterior.
Por este motivo, lo más recomendable es establecer un plan de desparasitación adaptado al estilo de vida del gato, su edad y su estado de salud. El veterinario podrá indicar qué producto utilizar y cada cuánto tiempo conviene aplicarlo, siguiendo siempre las indicaciones del fabricante.
Más que desparasitar por costumbre o solo cuando aparecen pulgas, el objetivo es mantener una protección adecuada para cada situación y reducir al máximo el riesgo de infestación.
Entonces, ¿cuál es el antipulgas más seguro para mi gato?
No existe un único producto que sea el mejor para todos.
Una pipeta puede ser comodísima para un gato y un pequeño drama familiar para otro. En algunos hogares puede interesar un tratamiento oral, mientras que determinados gatos pueden beneficiarse de antiparasitarios que cubran además otros parásitos.
Lo importante es escoger productos antipulgas seguros para gatos, específicamente autorizados para esta especie, y utilizarlos respetando el peso, la edad, la frecuencia y las instrucciones del fabricante. Los productos veterinarios correctamente utilizados son eficaces y seguros, pero deben seguirse cuidadosamente sus indicaciones.
Si se trata de un gatito muy pequeño, una gata gestante o lactante, un gato enfermo, un animal que toma otros medicamentos o simplemente tienes dudas entre varios productos, merece la pena preguntarle al veterinario antes de aplicar nada.
Porque las pulgas son bastante desagradables, sí. Pero intentar eliminarlas con el producto equivocado puede crear un problema mucho mayor que el que teníamos al principio.
Y puestos a librar una batalla contra esos pequeños okupas, mejor hacerlo con el arma adecuada y dejar los experimentos para cosas menos delicadas.