Cómo afecta la castración al comportamiento del gato macho

Si convives con un gato macho y estás pensando en castrarlo, es bastante probable que te hayas preguntado qué va a pasar después. ¿Se volverá más tranquilo? ¿Dejará de marcar? ¿Perderá las ganas de jugar? ¿Seguirá siendo ese pequeño delincuente que intenta abrir el armario de la comida a las tres de la mañana?

La respuesta corta es que la castración puede modificar el comportamiento del gato macho, pero no cambia su personalidad de arriba abajo. Lo que suele disminuir son determinadas conductas relacionadas con las hormonas sexuales, especialmente la búsqueda de hembras, el marcaje con orina, las escapadas y algunos conflictos con otros machos.

Es decir, tu gato seguirá siendo tu gato. Si es cariñoso, curioso, independiente o tiene una especial afición por tirar cosas de las estanterías, la castración no debería convertirlo de repente en otro animal.

Vamos a ver qué cambios puedes esperar realmente y cuáles pertenecen más bien a los mitos que circulan sobre los gatos castrados.

Importante: Este artículo tiene un carácter exclusivamente informativo y no sustituye el asesoramiento de un veterinario. Si tienes dudas sobre la castración de tu gato o sobre cambios en su comportamiento, consulta siempre con un profesional.

¿Qué cambia en un gato macho después de castrarlo?

La castración del gato macho consiste en la extirpación quirúrgica de los testículos. Al hacerlo, disminuye considerablemente la producción de testosterona, una hormona que interviene en diferentes comportamientos reproductivos.

Y aquí está la clave para entender lo que sucede después.

La castración no funciona como un interruptor que apaga determinadas conductas en cuanto el gato vuelve a casa. Además, no todo lo que hace un macho adulto depende de la testosterona. Algunas conductas están muy relacionadas con las hormonas, mientras que otras tienen que ver con su carácter, sus experiencias anteriores, el ambiente en el que vive o hábitos que ya ha aprendido.

Por eso dos gatos pueden reaccionar de manera diferente después de ser castrados.

Si convives con una gata, también puede interesarte conocer cómo cambia el comportamiento después de la esterilización de una hembra.

Castración y comportamiento del gato macho: los cambios más habituales

Aunque no existe una garantía de que todos los gatos cambien exactamente igual, sí hay algunas conductas sobre las que la castración suele tener una influencia especialmente importante.

Puede disminuir el marcaje con orina

El famoso marcaje es probablemente uno de los motivos que más desesperan cuando aparece en casa.

No estamos hablando simplemente de que el gato haga pis fuera del arenero. Cuando marca, normalmente deposita una pequeña cantidad de orina sobre una superficie, muchas veces vertical, como una pared, una puerta o un mueble. Es una forma de comunicación y tiene un componente territorial y sexual importante.

La castración suele reducir este comportamiento, especialmente cuando está relacionado con la búsqueda de pareja.

Pero hay un pequeño detalle que conviene conocer: un gato castrado también puede marcar.

El estrés, los conflictos con otros gatos o determinados cambios en su entorno pueden provocar marcaje incluso aunque no haya testículos de por medio. Y si un gato lleva mucho tiempo haciéndolo, la conducta puede haberse convertido además en un hábito.

Si después de la castración continúa orinando fuera del arenero, no conviene dar por hecho que lo hace por cabezonería. Primero hay que descartar problemas médicos con el veterinario y después valorar qué está ocurriendo en su entorno.

Si quieres conocer otras posibles causas, puedes consultar nuestro artículo sobre por qué un gato orina fuera del arenero.

Suelen reducirse las escapadas en busca de hembras

Un macho sin castrar puede recorrer distancias considerables cuando detecta una hembra en celo. En un gato que vive exclusivamente dentro de casa esto puede traducirse en intentos bastante insistentes de salir por puertas, ventanas o cualquier hueco que parezca mínimamente prometedor.

Después de la castración, esa motivación sexual suele disminuir.

Esto tiene una ventaja que va mucho más allá de ahorrarnos la persecución por el rellano del edificio. Un gato que sale menos en busca de pareja también está menos expuesto a peleas, accidentes de tráfico y otros peligros asociados a las salidas sin control.

Eso no significa que un gato castrado pierda el interés por explorar. Si antes le encantaba investigar el exterior, puede seguir queriendo hacerlo. Lo que cambia es la poderosa motivación reproductiva que empuja a muchos machos enteros a buscar hembras.

Pueden disminuir algunas peleas con otros machos

La testosterona también interviene en determinados comportamientos competitivos entre gatos machos.

Por ese motivo, la castración puede reducir las peleas relacionadas con la competencia sexual y ciertos enfrentamientos territoriales. Esto resulta especialmente importante en gatos con acceso al exterior, donde encontrarse con otros machos forma parte de la vida cotidiana.

Ahora bien, tampoco debemos interpretar cualquier bufido como un problema hormonal.

Los gatos pueden enfrentarse por miedo, estrés, falta de recursos, introducciones mal realizadas o simplemente porque uno está invadiendo un espacio que el otro considera seguro. La castración puede disminuir determinados conflictos, pero no sustituye una buena convivencia ni arregla automáticamente una mala relación entre dos gatos.

Puede reducir la inquietud relacionada con el apareamiento

Hay machos sin castrar que se muestran especialmente inquietos cuando detectan hembras en celo cerca. Pueden vocalizar más, intentar escapar, mostrarse nerviosos o dedicar una parte considerable de su tiempo a buscar una salida.

Al desaparecer buena parte de ese impulso sexual, muchos gatos parecen más tranquilos después de la castración.

Pero cuidado con la palabra tranquilo, porque puede llevar a confusión.

No significa necesariamente que vaya a pasar de correr por el pasillo como un caballo desbocado a contemplar la vida desde el sofá. Simplemente puede desaparecer esa inquietud asociada a la reproducción.

Si la intervención es reciente y quieres saber cómo cuidar correctamente a tu gato durante la recuperación, puedes consultar nuestra guía sobre los cuidados después de la castración.

¿La castración cambia la personalidad del gato?

Este es uno de los grandes miedos antes de tomar la decisión.

Y tiene sentido. Al fin y al cabo, nadie quiere llevar al veterinario a su compañero de aventuras y que vuelva convertido en un señor completamente diferente.

La personalidad básica del gato no debería desaparecer por castrarlo.

Un gato sociable normalmente seguirá siendo sociable. El que disfruta durmiendo encima de ti probablemente continuará considerando tu barriga una cama perfectamente aceptable. Y el que necesita sus momentos de independencia seguirá teniendo derecho a mirarte con desprecio cuando decidas que precisamente ahora quieres abrazarlo.

Lo que sí puede ocurrir es que algunos comportamientos hormonales estuvieran ocupando una parte importante de su día. Al disminuirlos, el gato puede parecer más relajado o más centrado en otras actividades.

No es que haya cambiado quién es. Han cambiado algunas de las motivaciones que influían en su conducta.

¿Un gato castrado se vuelve más cariñoso?

No necesariamente.

Algunos humanos perciben a su gato como más cercano después de la castración, posiblemente porque está menos pendiente de escapar, marcar territorio o buscar pareja. Pero eso no significa que la cirugía convierta automáticamente a un gato poco afectuoso en una máquina de ronronear encima de nuestras rodillas.

La relación con las personas depende de muchos factores: su temperamento, la socialización que recibió cuando era pequeño, sus experiencias, cómo interactuamos con él y el ambiente en el que vive.

Así que si tu gato era de los que aceptaban tres caricias y a la cuarta consideraban terminado el contrato, no esperes milagros hormonales.

¿Dejará de montar después de la castración?

La conducta de monta puede disminuir tras la castración cuando tiene un origen sexual, pero también puede mantenerse en algunos gatos.

Esto sorprende bastante porque tendemos a pensar que cualquier monta tiene necesariamente una finalidad reproductiva. Sin embargo, la conducta puede aparecer también en otros contextos y, cuando lleva tiempo practicándose, puede persistir como comportamiento aprendido.

Además, los cambios hormonales asociados a la castración no implican que todas las conductas desaparezcan inmediatamente después de la operación.

Por eso no hay que preocuparse automáticamente si un gato recién castrado continúa mostrando algún comportamiento sexual durante un tiempo. Si la conducta resulta muy frecuente, aparece de forma repentina o genera problemas de convivencia, sí merece la pena comentarlo con el veterinario.

¿La castración hará que deje de jugar?

No debería.

Jugar, correr detrás de una pelota, esconderse dentro de una caja demasiado pequeña o atacar misteriosamente tus tobillos cuando pasas por el pasillo no son comportamientos sexuales.

Son comportamientos normales del gato.

Es cierto que la actividad cambia con la edad y que cada individuo tiene un nivel de energía diferente, pero castrar a un macho no significa eliminar sus ganas de jugar.

De hecho, seguir proporcionándole oportunidades para correr, trepar, perseguir y utilizar sus habilidades de caza es importante después de la operación igual que lo era antes.

¿Cuánto tarda en cambiar el comportamiento después de la castración?

No todos los cambios aparecen inmediatamente.

Aunque la fuente de testosterona disminuye tras retirar los testículos, el organismo necesita tiempo para adaptarse. Además, una conducta que el gato lleva meses practicando no tiene por qué desaparecer simplemente porque su componente hormonal se reduzca.

Por eso es mejor observar la evolución durante las semanas posteriores que esperar despertarse al día siguiente con un gato completamente distinto.

También influye la edad y la historia del animal. Un macho castrado antes de desarrollar determinadas conductas sexuales no está en la misma situación que uno adulto que lleva años marcando o escapándose en busca de hembras.

¿Es mejor castrar antes de que aparezcan estas conductas?

En términos de comportamiento, evitar que determinadas conductas reproductivas lleguen a establecerse puede tener ventajas.

Por ejemplo, si el gato todavía no ha comenzado a marcar con orina, no existe un hábito previo que pueda mantenerse después. Lo mismo ocurre con algunas conductas de búsqueda de pareja.

Pero la decisión sobre cuándo castrar no debería tomarse únicamente pensando en el sofá o en evitar que el gato marque las cortinas. La edad adecuada puede depender de diferentes factores individuales.

Lo más sensato es hablar con el veterinario que conoce al animal para decidir cuál es el momento apropiado en su caso.

¿Puede engordar un gato macho después de castrarlo?

Este punto no es exactamente un cambio de comportamiento, pero merece mencionarlo porque existe una relación entre castración, necesidades energéticas y aumento de peso.

Después de la castración pueden cambiar las necesidades energéticas del gato y, si continúa consumiendo más calorías de las que necesita, puede ganar peso. Pero engordar no es una consecuencia inevitable.

La alimentación debe adaptarse a su edad, condición corporal, actividad y necesidades individuales. Y el juego diario sigue siendo importante.

En otras palabras: castrado no significa condenado a convertirse en una croqueta con bigotes.

Si observas que empieza a ganar peso, conviene revisar con el veterinario cuánto está comiendo y si su condición corporal es adecuada, en lugar de reducir la comida a ojo.

Lo que la castración no puede solucionar

Aquí merece la pena establecer una diferencia importante.

No todos los problemas de comportamiento de un gato macho están provocados por sus hormonas.

Si araña el sofá, necesita alternativas adecuadas donde rascar. Si se aburre y te despierta de madrugada, habrá que revisar sus rutinas y enriquecimiento ambiental. Si tiene miedo de las visitas, castrarlo no hará que de repente quiera participar en las reuniones familiares.

Lo mismo ocurre con la agresividad. Es un comportamiento complejo que puede tener muchas causas, desde miedo o dolor hasta estrés y conflictos territoriales. No debemos asumir que un gato agresivo dejará de serlo simplemente después de la castración.

Cuando existe un cambio de conducta importante, especialmente si aparece de repente, conviene buscar primero una posible causa médica. Los gatos son bastante buenos disimulando el dolor y a veces el primer indicio de que algo ocurre es precisamente que empiezan a comportarse de manera diferente.

Entonces, ¿cómo afecta realmente la castración al gato macho?

Principalmente, reduciendo la influencia de las hormonas sexuales sobre su comportamiento.

Eso puede traducirse en menos interés por buscar hembras, menos intentos de escapar, una reducción del marcaje urinario y menos conflictos relacionados con la competencia reproductiva. La intensidad del cambio dependerá de cada gato y de si esas conductas ya estaban establecidas antes de la operación.

Con una alimentación adecuada, ejercicio y un entorno enriquecido, un gato castrado puede mantener una vida completamente activa y saludable durante muchos años.

Lo que no debería hacer es borrar su personalidad.

Seguirá teniendo sus manías, sus preferencias y probablemente esa extraordinaria capacidad para ignorar la cama carísima que le compraste y dormir dentro de la caja en la que venía.

La mejor forma de entender los cambios es precisamente esa: no esperar un gato diferente después de la castración, sino el mismo gato con mucha menos presión hormonal dirigiendo determinadas partes de su vida.

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