Hay situaciones en las que podemos observar al gato durante unas horas para ver cómo evoluciona. Una posible intoxicación no es una de ellas.
Si sospechas que ha ingerido, lamido, inhalado o entrado en contacto con una sustancia tóxica, lo más importante es actuar con rapidez y contactar con un veterinario. No hace falta esperar a que aparezcan síntomas: algunos tóxicos pueden tardar horas en producir señales evidentes, mientras el daño ya está empezando.
Y hay algo especialmente importante si estás buscando qué hacer con un gato envenenado: no intentes provocarle el vómito ni administrarle remedios caseros por tu cuenta. La actuación correcta depende muchísimo de qué sustancia haya provocado la intoxicación.
En una emergencia así, saber qué no hacer puede ser casi tan importante como saber qué hacer.
Importante: Este artículo tiene un carácter exclusivamente informativo y no sustituye la valoración de un veterinario. Ante la sospecha de intoxicación o envenenamiento, acude cuanto antes a un centro veterinario, aunque el gato todavía no presente síntomas.
Gato envenenado: qué hacer inmediatamente
Lo primero es apartarlo de la posible fuente del tóxico, siempre que puedas hacerlo sin exponerte tú.
Si ha mordido una planta, tira los restos que aún tenga a su alcance. Si se ha derramado un producto, evita que continúe caminando sobre él y después se lama las patas. Si hay vapores o gases, sal de la zona contaminada y busca aire fresco sin ponerte en peligro.
Después, contacta cuanto antes con una clínica veterinaria y explica lo ocurrido.
No esperes a comprobar si «le sienta mal». En una intoxicación, saber qué ha consumido, cuánto tiempo ha pasado y aproximadamente qué cantidad ha podido ingerir puede modificar completamente la actuación necesaria.
Llévate el envase o haz una fotografía
En medio de los nervios resulta fácil salir corriendo y dejar atrás precisamente una de las cosas que más puede ayudar al veterinario.
Si conoces el producto implicado, llévate el envase.
Si no puedes hacerlo, fotografía claramente la etiqueta, incluyendo el nombre y la composición siempre que aparezcan. Si se trata de una planta, una muestra o fotografías que permitan identificarla también pueden resultar útiles.
Intenta recordar aproximadamente cuándo ocurrió la exposición y qué cantidad podría haber ingerido el gato. Si ha vomitado o quedan restos de aquello que ha mordido, esa información también puede ser relevante.
No necesitas convertirte en investigador forense mientras tu gato espera. Recoge la información que tengas disponible sin retrasar la atención veterinaria.
No provoques el vómito en casa
Este es probablemente uno de los consejos más importantes de todo el artículo.
Ante una intoxicación parece lógico pensar: «Si consigo que lo vomite, saco el veneno».
El problema es que provocar el vómito no siempre es seguro.
Determinadas sustancias pueden volver a dañar el esófago al subir. En otras intoxicaciones existe riesgo de que el contenido termine en los pulmones, especialmente si el animal tiene alterado el nivel de consciencia, presenta convulsiones o no puede tragar correctamente.
Además, algunos métodos caseros utilizados tradicionalmente para provocar el vómito son peligrosos.
En gatos no debe utilizarse agua oxigenada para intentar hacerlos vomitar. Tampoco sal, jarabe de ipecacuana ni métodos como introducir los dedos en la garganta. La inducción del vómito, cuando resulta apropiada, debe decidirla y realizarla un profesional con los medicamentos y las condiciones adecuadas.
Así que guarda el botiquín y llama al veterinario.
Tampoco le des carbón activado por tu cuenta
El carbón activado puede utilizarse en determinadas intoxicaciones porque es capaz de reducir la absorción gastrointestinal de algunos tóxicos.
Eso no significa que sea un remedio universal.
No resulta apropiado para todas las sustancias y administrarlo a un animal en determinadas condiciones puede tener riesgos. El veterinario decidirá si está indicado según el tóxico implicado y el estado del gato.
Lo mismo se aplica a leche, aceite, comida y cualquier otro supuesto «antídoto» doméstico.
Que algo aparezca repetido en Internet no lo convierte en tratamiento.
Si el tóxico está en el pelo o la piel, evita que se lama
Los gatos tienen una costumbre que complica bastante algunas intoxicaciones: si algo extraño cae sobre su pelo, su respuesta habitual es intentar limpiarlo.
Y para limpiarlo utilizan la lengua.
De esta forma, una exposición inicialmente cutánea puede terminar también en ingestión.
Evita que se acicale y llama al veterinario para recibir instrucciones teniendo en cuenta el producto concreto. En muchas exposiciones cutáneas la descontaminación incluye un lavado cuidadoso, pero el procedimiento apropiado depende de la sustancia.
Si existe polvo sobre el pelo, productos corrosivos u otras sustancias potencialmente peligrosas, tampoco improvises mezclas para neutralizarlas.
Primero identifica el producto y consulta.
¿Qué síntomas puede tener un gato envenenado?
No existe un conjunto de síntomas que permita reconocer todas las intoxicaciones.
Precisamente ahí está una de las dificultades.
Dependiendo de la sustancia y de la cantidad, pueden aparecer vómitos, diarrea, babeo excesivo, debilidad, temblores, problemas de coordinación, cambios de comportamiento, dificultad respiratoria, alteraciones del ritmo cardiaco, convulsiones o pérdida de consciencia, entre muchas otras posibilidades.
Algunos tóxicos afectan principalmente al aparato digestivo. Otros pueden dañar el sistema nervioso, los riñones, el hígado, el corazón u otros órganos.
Y un gato puede parecer completamente normal justo después de la exposición.
Por eso la ausencia de síntomas inmediatos no demuestra que esté fuera de peligro.
Cuándo es una urgencia veterinaria inmediata
Una sospecha razonable de intoxicación ya justifica contactar rápidamente con un veterinario, pero algunos signos indican que hay que dirigirse directamente a un servicio de urgencias.
Si el gato está inconsciente, pierde el conocimiento, tiene convulsiones o presenta dificultades para respirar, necesita atención veterinaria inmediata.
También cualquier deterioro rápido de su estado general debe tomarse muy en serio.
En estas situaciones no pierdas tiempo intentando administrarle comida, líquidos o medicamentos. Transporta al animal de forma segura y avisa a la clínica de que estás de camino para que sepan qué ha ocurrido.
Productos cotidianos que pueden intoxicar a un gato
Una casa normal contiene bastantes más peligros de los que parece.
Medicamentos humanos, productos de limpieza, insecticidas, determinados productos antiparasitarios no destinados a gatos, sustancias utilizadas en el jardín y algunas plantas pueden provocar intoxicaciones.
El problema es que «natural» tampoco significa necesariamente seguro.
Una planta decorativa puede ser peligrosa y un producto que utilizamos habitualmente sin problemas puede resultar tóxico para un gato.
Por eso merece la pena guardar medicamentos y productos químicos en lugares realmente inaccesibles y comprobar la seguridad de las plantas antes de introducirlas en una casa con gatos.
Mucho cuidado con los medicamentos humanos
Nunca debemos administrar un medicamento humano a un gato simplemente porque nosotros lo utilizamos para un problema parecido.
Los gatos metabolizan determinados medicamentos de forma muy diferente a nosotros y algunos productos habituales pueden resultar muy peligrosos para ellos.
También pueden producirse intoxicaciones accidentales. Una pastilla cae al suelo, rueda debajo de una mesa y el gato decide investigar ese objeto nuevo que acaba de aparecer.
Si sospechas que ha ingerido un medicamento, lleva el envase o proporciona al veterinario el nombre exacto, la concentración y, si puedes saberlo, el número de comprimidos que faltan.
No esperes a que aparezcan síntomas para pedir ayuda.
¿Qué hará el veterinario?
El tratamiento dependerá por completo de la sustancia implicada, de la cantidad, del tiempo transcurrido y del estado clínico del gato.
En términos generales, el tratamiento de las intoxicaciones puede centrarse en evitar que continúe absorbiéndose el tóxico, proporcionar cuidados de soporte y, cuando existe uno disponible y está indicado, administrar un antídoto específico.
En determinados casos el veterinario puede realizar medidas de descontaminación. En otros será necesario administrar fluidoterapia, controlar convulsiones, mantener la respiración, tratar alteraciones cardiacas o proporcionar otros cuidados mientras el organismo elimina la sustancia.
Por eso no existe un «tratamiento para el envenenamiento» que podamos guardar en casa.
Cada tóxico plantea un problema diferente.
Es importante recordar que no existe un tratamiento único para todas las intoxicaciones. Cada sustancia actúa de una forma distinta, por lo que el éxito del tratamiento depende en gran medida de identificar el tóxico lo antes posible e iniciar las medidas adecuadas cuanto antes.
No esperes a identificar perfectamente el veneno
A veces sabemos exactamente qué ha ocurrido.
Encontramos el bote mordido, la planta destrozada o el comprimido que ha desaparecido.
Otras veces solo encontramos al gato junto a algo sospechoso o empezamos a observar síntomas sin saber qué ha podido tocar.
Si existe una posibilidad razonable de intoxicación, contacta igualmente con el veterinario. Explica qué sabes, qué productos había a su alcance y qué síntomas presenta.
No retrases la consulta intentando conseguir una certeza que quizá no puedas obtener.
Después de una intoxicación, sigue las indicaciones aunque parezca recuperado
Que el gato vuelva a comportarse normalmente no significa necesariamente que el episodio haya terminado.
Dependiendo del tóxico, puede ser necesario realizar controles, continuar un tratamiento o vigilar determinados órganos después de la exposición.
Si el veterinario recomienda observación, medicación, análisis posteriores o cualquier otra medida, sigue la pauta completa.
Y si después de volver a casa aparecen nuevos síntomas o empeora, contacta de nuevo con la clínica.
La mejor herramienta es actuar rápido
Si alguna vez te encuentras buscando desesperadamente «gato envenenado: qué hacer» mientras tienes al animal delante, quédate con una idea sencilla: apartarlo del tóxico, impedir nuevas exposiciones y contactar inmediatamente con un veterinario.
No provoques el vómito. No administres medicamentos. No pruebes leche, aceite, sal, carbón activado ni otros remedios por tu cuenta. Lleva contigo toda la información posible sobre aquello que haya ingerido o tocado y deja que el profesional decida la descontaminación y el tratamiento apropiados.
En casa podemos hacer muchísimas cosas por nuestros gatos. Sabemos qué manta prefieren, cómo conseguir que se tomen una pastilla escondida en comida y exactamente qué puerta van a intentar abrir en cuanto nos demos la vuelta.
Pero ante una intoxicación, nuestra tarea más importante no es encontrar un remedio casero.
Es conseguir ayuda veterinaria cuanto antes.