Por qué mi gato estornuda mucho y qué puede indicar

Escuchar a un gato estornudar una vez tiene hasta cierta gracia. Hace ese pequeño gesto, te mira como si aquí no hubiera pasado nada y continúa con su vida.

La cosa cambia cuando lo hace una vez, otra, otra más… y empiezas a preguntarte si deberías preocuparte.

Un estornudo aislado puede aparecer simplemente porque algo ha irritado momentáneamente su nariz. Sin embargo, cuando un gato estornuda mucho, las causas pueden ir desde irritantes ambientales hasta infecciones respiratorias, problemas dentro de la nariz o incluso enfermedades dentales.

Para saber qué importancia tiene no debemos fijarnos únicamente en el estornudo. La presencia de mocos, secreciones en los ojos, pérdida de apetito, dificultad para respirar o cambios en su estado general puede darnos pistas de que no estamos ante una simple irritación pasajera.

Importante: Este artículo tiene un carácter exclusivamente informativo y no sustituye la valoración de un veterinario. Si tu gato estornuda de forma persistente, presenta dificultad para respirar o empeora su estado general, acude cuanto antes a un centro veterinario.

¿Por qué estornudan los gatos?

El estornudo es un mecanismo de defensa.

Cuando algo irrita las vías respiratorias superiores, el organismo intenta expulsarlo mediante una salida brusca de aire. A nosotros nos ocurre exactamente lo mismo cuando respiramos polvo o nos entra algo en la nariz.

Por eso un gato perfectamente sano puede estornudar ocasionalmente sin que exista ninguna enfermedad.

Puede haber levantado polvo al investigar debajo de un mueble, haber olfateado algo irritante o simplemente tener una pequeña molestia pasajera.

Lo que resulta más interesante es la frecuencia.

Si estornuda repetidamente durante el día, lleva varios días haciéndolo o empiezan a aparecer otros síntomas, merece la pena averiguar qué está ocurriendo.

Gato que estornuda mucho: causas más frecuentes

No existe una única enfermedad que explique los estornudos frecuentes.

La edad del gato, su estado de vacunación, si convive con otros felinos, si tiene acceso al exterior y los síntomas que acompañan a los estornudos ayudan al veterinario a orientar el diagnóstico.

Estas son algunas de las posibilidades.

Infecciones respiratorias

Las infecciones de las vías respiratorias superiores son una causa habitual de estornudos en gatos.

Diferentes virus y bacterias pueden estar implicados. Entre los agentes especialmente conocidos en gatos se encuentran el herpesvirus felino y el calicivirus felino.

Además de estornudar, un gato con una infección respiratoria puede presentar secreción nasal, ojos llorosos, conjuntivitis, fiebre, menor apetito o decaimiento.

La intensidad varía bastante. Algunos gatos presentan síntomas relativamente leves, mientras que otros pueden encontrarse claramente enfermos.

Los gatitos, gatos mayores y animales con problemas inmunitarios pueden necesitar especial atención.

El herpesvirus felino puede provocar episodios recurrentes

Una característica del herpesvirus felino es que, después de la infección, puede permanecer en el organismo.

Algunos gatos pueden experimentar nuevos episodios de síntomas en determinados momentos, por ejemplo asociados a situaciones de estrés.

Esto explica por qué un gato puede haber tenido problemas respiratorios anteriormente y volver a presentar estornudos y secreciones tiempo después.

No significa que cada recaída sea necesariamente igual ni que podamos reutilizar automáticamente la medicación de la vez anterior. Si los síntomas son importantes o persisten, debe valorarlos el veterinario.

Polvo, humo y otros irritantes ambientales

A veces el problema está mucho más cerca de lo que pensamos.

El humo del tabaco, aerosoles, perfumes intensos, productos de limpieza, polvo y otros irritantes presentes en el ambiente pueden provocar estornudos.

Incluso la arena del arenero puede levantar polvo suficiente para resultar molesta en gatos sensibles, especialmente cuando la viertes o cuando el gato se dedica a excavar como si hubiera recibido información confidencial sobre un tesoro enterrado.

Si los estornudos aparecen especialmente después de utilizar determinado producto o estar en una zona concreta, fíjate en esa relación.

Reducir la exposición a humo y sustancias irritantes es beneficioso independientemente de que finalmente sean o no la causa.

Un cuerpo extraño dentro de la nariz

Los gatos investigan el mundo utilizando mucho el olfato, y ocasionalmente algún pequeño material puede terminar donde no debería.

Una brizna vegetal u otro cuerpo extraño dentro de las fosas nasales puede producir estornudos intensos y repetidos mientras el organismo intenta expulsarlo.

Puede llamar especialmente la atención cuando los estornudos empiezan de manera repentina y violenta.

No intentes introducir pinzas, bastoncillos ni ningún objeto dentro de la nariz para buscar la causa. Además de resultar difícil, podrías provocar una lesión o empujar el material hacia una zona menos accesible.

Si sospechas que tiene algo dentro de la nariz, necesita una exploración veterinaria.

¿Puede un gato estornudar por alergia?

Aunque las alergias pueden provocar estornudos en los gatos, son una causa mucho menos frecuente que las infecciones respiratorias.

Cuando un gato estornuda de forma repetida, el veterinario suele valorar primero otras posibilidades, como virus, irritantes ambientales o problemas dentro de la cavidad nasal. Si finalmente se sospecha una alergia, será necesario investigar cuál es el desencadenante para poder controlarla.

Problemas dentales

Puede parecer extraño relacionar los dientes con un gato que estornuda, pero anatómicamente la boca y la cavidad nasal están muy próximas.

Determinadas enfermedades dentales, especialmente problemas que afectan a las raíces de dientes superiores, pueden llegar a producir alteraciones relacionadas con la cavidad nasal.

En estos casos pueden existir otros indicios, como mal aliento, dificultad para comer, babeo o molestias en la boca.

Sin embargo, los gatos son bastante buenos escondiendo el dolor dental.

Que siga comiendo no significa necesariamente que tenga una boca perfecta.

Pólipos y otras alteraciones dentro de la nariz

Cuando los estornudos son persistentes, especialmente si no responden como cabría esperar al tratamiento inicial, puede ser necesario investigar causas menos evidentes.

Pólipos, inflamación crónica y otras alteraciones de las vías respiratorias superiores pueden provocar síntomas.

También existen tumores nasales, una posibilidad que puede adquirir mayor importancia en determinados gatos, especialmente cuando aparecen signos persistentes o progresivos.

Esto no significa que un gato que estornuda tenga un tumor.

Los estornudos son un síntoma muy poco específico y existen explicaciones mucho más frecuentes. Pero si el problema se mantiene durante mucho tiempo, el veterinario puede recomendar pruebas adicionales para averiguar qué ocurre realmente.

¿Importa el aspecto de los mocos?

Sí, aunque no permiten realizar un diagnóstico por sí solos.

Una secreción transparente y acuosa no nos cuenta exactamente la misma historia que una secreción espesa, abundante o acompañada de sangre.

También resulta útil observar si sale por las dos fosas nasales o únicamente por una.

Una secreción persistente de un solo lado puede hacer que el veterinario valore determinadas causas localizadas dentro de la nariz, mientras que otros procesos pueden afectar a ambas fosas.

Si observas sangre repetidamente en la secreción nasal, no lo normalices como consecuencia de estornudar mucho. Merece una revisión.

Estornudos y ojos llorosos

Los problemas respiratorios y oculares aparecen juntos con bastante frecuencia en los gatos.

Un animal puede estornudar y al mismo tiempo presentar lagrimeo, legañas, conjuntivas enrojecidas o mantener algún ojo parcialmente cerrado.

Esto puede ocurrir en determinadas infecciones respiratorias.

Pero un ojo dolorido, muy cerrado, inflamado o con cambios visibles en su superficie necesita atención veterinaria. Los problemas oculares pueden empeorar y no es recomendable probar colirios humanos o medicamentos que hayan sobrado de tratamientos anteriores.

Una gasa limpia y suero fisiológico estéril pueden servir para retirar suavemente secreciones externas mientras conseguimos atención, pero no sustituyen el diagnóstico.

Si quieres conocer con más detalle las causas y el tratamiento de la conjuntivitis, puedes consultar nuestro artículo sobre el tema.

¿Por qué un gato resfriado puede dejar de comer?

Cuando tenemos la nariz completamente congestionada, la comida pierde buena parte de su gracia. A los gatos también puede ocurrirles.

El olfato tiene un papel muy importante en su interés por los alimentos. Si tiene la nariz obstruida por secreciones, puede resultarle más difícil percibir el olor de la comida y mostrar menos ganas de comer.

Además, si está enfermo puede sentirse simplemente demasiado mal para hacerlo.

Esto es especialmente importante en gatos porque una reducción importante o prolongada de la ingesta no debería dejarse evolucionar sin atención.

Si tu gato estornuda y prácticamente ha dejado de comer, consulta con el veterinario.

Mi gato estornuda pero está bien, ¿debo preocuparme?

Si ha estornudado unas pocas veces y continúa comiendo, jugando, respirando con normalidad y comportándose exactamente como siempre, puedes observar cómo evoluciona.

A veces el episodio desaparece igual que empezó.

Lo que no conviene es pasar días y días normalizando estornudos frecuentes porque el gato «por lo demás parece bien».

Si persisten, aumentan de frecuencia o aparecen secreciones nasales u oculares, es recomendable consultar.

Conocer el comportamiento habitual de tu gato ayuda muchísimo. Un animal que normalmente se abalanza sobre el desayuno y de repente come la mitad merece más atención que la cifra exacta de estornudos que haya hecho esa mañana.

Cuándo hay que llevar al gato al veterinario

Los estornudos frecuentes o persistentes deberían valorarse, especialmente cuando aparecen acompañados de otros síntomas.

Consulta si observas secreción nasal abundante, sangre, secreciones oculares, pérdida de apetito, fiebre aparente, apatía, pérdida de peso, tos u otros cambios importantes.

La dificultad para respirar requiere una atención mucho más urgente.

Un gato que respira con esfuerzo, parece no recibir suficiente aire, presenta una coloración anormal de las mucosas o respira con la boca abierta necesita atención veterinaria inmediata. La respiración con la boca abierta en un gato en reposo no debería interpretarse como un simple síntoma de «resfriado».

¿Puedo hacer algo en casa si mi gato estornuda?

Mientras observas un cuadro leve o sigues el tratamiento indicado por el veterinario, algunas medidas pueden hacer que el gato esté más cómodo.

Mantén el ambiente libre de humo, aerosoles y olores intensos. Si tiene secreciones alrededor de la nariz o los ojos, puedes retirarlas delicadamente con una gasa humedecida con suero fisiológico estéril.

También es importante comprobar que continúa bebiendo y comiendo.

Si está congestionado y muestra menos interés por la comida, ofrecer su alimento húmedo habitual ligeramente templado puede aumentar su aroma y hacerlo más atractivo. Debe estar simplemente tibio, nunca caliente.

Y sobre todo, observa su evolución.

No le des medicamentos para el resfriado

Que los síntomas recuerden a nuestro resfriado no significa que podamos compartir botiquín.

No administres descongestionantes, analgésicos, jarabes, antibióticos ni otros medicamentos humanos a un gato salvo que hayan sido prescritos específicamente por un veterinario para ese animal.

Algunos medicamentos de uso cotidiano en personas pueden resultar muy peligrosos para los gatos.

Tampoco empieces a darle antibióticos que hayan sobrado de otra ocasión. No todas las infecciones respiratorias son bacterianas y el tratamiento dependerá de la causa y del estado del animal.

Si tienes varios gatos, presta especial atención

Algunas causas infecciosas de estornudos pueden transmitirse entre gatos.

Si uno empieza con síntomas respiratorios y poco después aparece otro estornudando, informa al veterinario de que conviven varios animales.

Mantener limpios los comederos, bebederos y otros objetos de uso habitual y lavarse las manos después de manipular secreciones son medidas razonables mientras se determina qué está ocurriendo.

El veterinario puede recomendar otras precauciones dependiendo del diagnóstico y de los gatos que haya en casa.

Las vacunas ayudan, pero un gato vacunado también puede enfermar

La vacunación forma parte de la prevención frente a importantes enfermedades infecciosas felinas.

Sin embargo, estar vacunado no significa que un gato sea incapaz de desarrollar cualquier infección respiratoria ni que jamás vaya a presentar síntomas.

Las vacunas pueden disminuir el riesgo o la gravedad de determinadas enfermedades, pero existen diferentes agentes capaces de provocar cuadros respiratorios.

Por eso un gato vacunado que estornuda mucho también merece atención si los síntomas persisten o su estado general empeora.

Los estornudos cuentan solo una parte de la historia

Si tu gato estornuda mucho, puede existir desde una irritación ambiental hasta una infección respiratoria, un cuerpo extraño, un problema dental o alguna alteración dentro de las vías nasales.

La frecuencia y la duración importan, pero también todo lo que ocurre alrededor.

Fíjate en sus ojos, su nariz, cuánto come, cómo respira y si continúa comportándose como siempre. Esa información puede resultar mucho más útil que intentar decidir por nuestra cuenta qué enfermedad tiene basándonos únicamente en el sonido de sus estornudos.

Un estornudo ocasional puede quedarse simplemente en eso.

Pero cuando llevas varios días escuchando achís, achís, achís desde distintos rincones de la casa, tu gato probablemente no esté intentando llamar tu atención de una forma especialmente creativa.

Es momento de averiguar qué está irritando esa pequeña nariz.

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