Cómo cuidar a una gata embarazada en casa

Descubrir que tu gata está embarazada puede provocar una mezcla curiosa de ilusión y preocupación. De repente empiezas a mirarla de otra manera: si duerme más, si está comiendo suficiente, si esa barriga ha crecido desde ayer… y, por supuesto, aparece la gran pregunta: ¿qué tengo que hacer ahora?

La buena noticia es que una gata sana suele gestionar bastante bien su embarazo. No necesita que convirtamos la casa en una maternidad felina ni que estemos pendientes de ella las 24 horas del día. Pero sí hay algunos cuidados para una gata embarazada que pueden ayudar a que pase estas semanas de la forma más cómoda y segura posible.

Una alimentación adecuada, tranquilidad, revisiones veterinarias y un lugar apropiado para el parto son las bases. El resto consiste, en gran medida, en observar y dejar que ella haga lo que los gatos llevan haciendo muchísimo tiempo sin nuestra supervisión.

Importante: Este artículo tiene un carácter exclusivamente informativo y no sustituye el asesoramiento de un veterinario. Si tu gata está embarazada o sospechas que puede estarlo, consulta siempre con un profesional para realizar un seguimiento adecuado de la gestación.

Lo primero: confirma el embarazo con el veterinario

Si sospechas que tu gata está embarazada, lo recomendable es acudir al veterinario para confirmarlo.

La gestación de una gata suele durar aproximadamente entre 63 y 65 días, aunque puede variar ligeramente entre individuos.

El aumento de peso, unos pezones más visibles o determinados cambios de comportamiento pueden hacernos sospechar, pero no son suficientes para confirmar una gestación por nuestra cuenta.

La revisión también permite comprobar el estado general de la futura madre y recibir indicaciones adaptadas a su edad, peso y situación particular. Dependiendo del momento de la gestación, el veterinario puede utilizar diferentes métodos para confirmar el embarazo y valorar su evolución.

Además, es un buen momento para preguntar sobre alimentación, desparasitación, vacunas y cualquier medicamento que pueda estar tomando.

Y esto último es importante: durante el embarazo no deberíamos administrar medicamentos, antiparasitarios ni otros productos sin comprobar antes que son apropiados para una gata gestante.

Alimentación de una gata embarazada: ahora sus necesidades son diferentes

Durante la gestación, el organismo de la gata tiene bastante trabajo por delante. No solo debe mantenerse ella, sino proporcionar los nutrientes necesarios para el desarrollo de los gatitos.

Sus necesidades nutricionales aumentarán a medida que avance el embarazo.

Habitualmente se recomienda utilizar un alimento completo y equilibrado adecuado para reproducción o crecimiento —muchas veces un alimento formulado para gatitos— porque proporciona una mayor densidad energética y los nutrientes necesarios para esta etapa. El veterinario puede ayudarte a elegir la opción más apropiada.

Lo que no conviene es empezar a añadir suplementos por nuestra cuenta pensando que «cuanto más, mejor». Una dieta completa formulada correctamente ya está diseñada para aportar determinados nutrientes en las proporciones adecuadas.

Si tienes dudas sobre si necesita algún suplemento, consulta antes de dárselo.

Puede necesitar comer más veces al día

Según crecen los gatitos, queda menos espacio disponible en el abdomen y algunas gatas encuentran más cómodo realizar pequeñas comidas a lo largo del día que enfrentarse a una gran ración de una sola vez.

Asegúrate también de que siempre tenga agua fresca disponible.

El objetivo no es obligarla a comer cantidades enormes, sino permitir que pueda cubrir sus necesidades con comodidad. Si deja de comer, pierde peso o muestra un cambio importante de apetito, conviene consultarlo con el veterinario.

Mantén una rutina tranquila

Una gata embarazada no está enferma.

Puede seguir caminando, jugando, subiéndose a sus lugares favoritos y haciendo buena parte de su vida habitual mientras se encuentre cómoda. No es necesario encerrarla en una habitación acolchada en cuanto descubrimos el embarazo.

De hecho, mantener una rutina predecible suele ser mucho más agradable para ella.

Evita cambios innecesarios, situaciones especialmente estresantes y manipulaciones bruscas. Si convive con otros animales, observa las interacciones y asegúrate de que dispone de lugares donde descansar sin que nadie la moleste.

A medida que crezca su abdomen, es posible que ella misma reduzca determinadas actividades.

Déjala marcar el ritmo.

Prepara un lugar seguro para el parto

Cuando se aproxima el parto aparece uno de los comportamientos más característicos: la búsqueda de un lugar donde tener a los gatitos.

Y aquí podemos hacer todos los preparativos del mundo para descubrir finalmente que nuestra preciosa caja de parto no puede competir con el fondo de un armario.

Aun así, merece la pena ofrecerle una opción adecuada.

Busca una zona tranquila, cálida, limpia, sin corrientes de aire y alejada del movimiento constante de personas y otros animales. Puedes preparar una caja suficientemente amplia para que la gata pueda tumbarse y moverse con comodidad, con una entrada que le permita acceder fácilmente.

Dentro puedes colocar material limpio y cómodo que resulte sencillo cambiar si se ensucia.

Es mejor preparar este espacio con antelación para que pueda explorarlo, dormir dentro y acostumbrarse a él antes del parto.

No la obligues a utilizar el nido

Puedes ofrecerle el mejor rincón de la casa. Lo que no puedes hacer es explicarle mediante una presentación de PowerPoint por qué debería elegirlo.

Si busca otro lugar, intenta valorar por qué le resulta más atractivo. Quizá necesita más intimidad, menos ruido o sentirse más escondida.

Siempre que el sitio que elija sea seguro, puede ser preferible adaptarlo antes que trasladarla continuamente al lugar que nosotros habíamos decidido.

Mantén el arenero y sus recursos fácilmente accesibles

Con una barriga considerable, algunas maniobras dejan de resultar tan sencillas como antes.

Procura que pueda llegar fácilmente al agua, la comida, el arenero y sus zonas habituales de descanso. Si el arenero tiene una entrada especialmente alta y notas que le cuesta acceder, puede ser conveniente ofrecerle una alternativa más cómoda.

Esto no significa colocar todos sus recursos juntos.

A los gatos normalmente les resulta más agradable disponer de cierta separación entre la zona de alimentación, el agua y el arenero.

Si vive en una casa con varias plantas y está ya en una fase avanzada de la gestación, también puedes facilitarle recursos en la zona donde pasa más tiempo para evitar desplazamientos innecesarios.

¿Se puede coger en brazos a una gata embarazada?

En general, podemos seguir acariciándola y relacionándonos con ella con normalidad si lo disfruta, pero debemos manipularla con delicadeza.

A medida que avanza el embarazo, evita ejercer presión sobre el abdomen.

Si necesitas cogerla, procura sostener su cuerpo de forma segura y cómoda en lugar de presionar la barriga. Y si muestra claramente que no quiere que la manipulen, respeta esa decisión.

Algunas gatas se vuelven especialmente cariñosas durante la gestación y otras prefieren disponer de más tranquilidad.

Ninguna de las dos respuestas significa necesariamente que haya un problema.

¿Puede salir de casa una gata embarazada?

Si una gata gestante tiene acceso libre al exterior, existen varios problemas que merece la pena considerar.

Puede sufrir accidentes, enfrentarse con otros animales, exponerse a enfermedades o parásitos y, cuando llegue el momento, elegir algún escondite exterior para dar a luz. Encontrar después a la madre y a una camada de recién nacidos puede convertirse en una aventura que nadie necesita.

Por seguridad, especialmente a medida que se aproxima el parto, es preferible que permanezca en un entorno interior controlado y tranquilo. Además, una gata que salga al exterior podría volver a quedarse gestante si todavía no se encuentra en una fase avanzada del embarazo y tiene contacto con machos.

Eso sí, si está acostumbrada a salir, intenta que el cambio no se convierta simplemente en cerrar una puerta y dejarla sin nada que hacer. Proporciónale escondites, lugares elevados seguros, rascadores y oportunidades de juego adaptadas a su estado.

Qué cambios son normales durante el embarazo

Conforme avanza la gestación, notarás cambios físicos evidentes.

El abdomen aumenta progresivamente de tamaño y las mamas se desarrollan para prepararse para la lactancia. También puede aumentar el apetito durante buena parte del embarazo.

Su comportamiento puede cambiar ligeramente. Algunas gatas buscan más contacto con sus humanos, mientras que otras empiezan a buscar rincones tranquilos y apartados conforme se acerca el parto.

En los últimos días puede mostrarse inquieta, explorar posibles nidos o pasar más tiempo en el lugar que ha elegido.

Lo importante es conocer su comportamiento habitual para detectar cambios que no encajen simplemente con una gestación normal.

Señales por las que deberías llamar al veterinario

Aunque la mayoría de los embarazos pueden evolucionar sin complicaciones, hay situaciones en las que no conviene esperar.

Una gata gestante necesita valoración veterinaria si presenta un deterioro evidente de su estado general, debilidad importante, dificultad para respirar, dolor, vómitos persistentes, pérdida marcada de apetito o una secreción vaginal anormal.

Durante el parto también pueden producirse complicaciones. Si observas contracciones intensas sin que nazca ningún gatito, un gatito aparentemente atascado, sangrado abundante, agotamiento importante de la madre o cualquier situación que te haga pensar que el parto no está progresando con normalidad, contacta con un veterinario de inmediato.

Antes de que llegue el día, resulta bastante útil tener localizado el teléfono de tu clínica y saber dónde acudir fuera de su horario habitual.

Es una de esas informaciones que esperamos no utilizar, pero que es mucho mejor buscar tranquilamente antes del parto que con una gata teniendo dificultades delante.

No intentes ayudar durante el parto si todo marcha bien

Cuando empieza el parto, nuestra primera reacción puede ser querer intervenir.

Pero si la gata está tranquila y el proceso avanza con normalidad, generalmente necesita intimidad y supervisión discreta más que nuestras manos.

La madre se ocupa instintivamente de buena parte del proceso. Nuestra función es proporcionarle un entorno seguro, observar desde una distancia que no la incomode y estar preparados para pedir ayuda veterinaria si aparece algún problema.

Manipularla continuamente, trasladarla de sitio o rodearla de espectadores puede añadir estrés justo cuando necesita sentirse segura.

Sí, cuesta mantenerse al margen cuando está ocurriendo semejante acontecimiento en casa. Pero a veces cuidar también significa saber cuándo no tocar nada.

¿Cómo saber que el parto está cerca?

En los últimos días de gestación es habitual que la gata busque lugares tranquilos para hacer el nido, pase más tiempo descansando, disminuya ligeramente el apetito y se muestre más inquieta.

Cuando el parto se aproxima también puede lamerse con frecuencia la zona genital y permanecer durante largos periodos en el lugar elegido para dar a luz. Si aparecen dudas o el proceso no evoluciona con normalidad, lo más prudente es contactar con el veterinario.

Después del nacimiento también hay que vigilar a la madre

Los cuidados de una gata embarazada no terminan exactamente cuando aparece el último gatito.

La lactancia supone una enorme demanda para su organismo, por lo que necesitará una alimentación apropiada y acceso constante a agua. El espacio donde permanezca con la camada debe mantenerse cálido, limpio y tranquilo.

Observa que la madre atienda a los pequeños, permita que mamen y conserve un buen estado general.

Si deja de comer, está muy decaída, presenta fiebre aparente, secreciones preocupantes, dolor o inflamación en las mamas, o simplemente notas que algo no marcha como debería, consulta con el veterinario.

Los recién nacidos también requieren vigilancia, especialmente para comprobar que maman y evolucionan adecuadamente.

Una vez hayan nacido, puedes consultar nuestra guía sobre los cuidados de los gatitos recién nacidos.

Cuidar sin agobiar: probablemente el mejor equilibrio

Cuidar a una gata embarazada consiste mucho menos en intervenir constantemente y mucho más en proporcionarle aquello que necesita para poder hacer su trabajo.

Buena alimentación, agua disponible, tranquilidad, un entorno seguro, atención veterinaria y un lugar apropiado para traer al mundo a sus pequeños son las prioridades.

Después toca observar.

Porque probablemente ella tenga bastante más claro que nosotros qué hacer cuando llegue el momento. Tú puedes comprar mantas, preparar cajas y organizar el rincón perfecto durante días. Ella lo inspeccionará durante treinta segundos, te mirará muy seriamente y quizá decida que el mejor paritorio de toda la casa es ese armario donde guardas las toallas.

Vivir con gatos también consiste en aceptar que algunos planes necesitan aprobación felina.

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