Cómo limpiar los oídos de un gato en casa paso a paso

Los gatos son bastante buenos ocupándose de su propia higiene. Se lavan el cuerpo, las patas, la cara y hasta consiguen llegar a sitios que una preferiría no analizar demasiado. Pero hay una zona que tienen algo más complicada: el interior de las orejas.

Eso no significa que tengamos que añadir automáticamente la limpieza de oídos a la rutina semanal. De hecho, muchos gatos con los oídos sanos apenas necesitan que se los limpiemos.

La cuestión es saber cuándo hace falta hacerlo y, sobre todo, cómo limpiar las orejas de un gato en casa sin irritarlas ni convertir cinco minutos de higiene en una persecución por todo el piso.

Porque aquí meter un bastoncillo y dar un par de vueltas no solamente es mala idea. También podemos hacerle daño.

Importante: Este artículo tiene únicamente fines informativos y no sustituye la valoración de un veterinario. Si tu gato presenta dolor, secreciones abundantes, mal olor, inflamación, sangrado, picor intenso o cualquier otro cambio en sus oídos, consulta con un profesional antes de intentar limpiarlos en casa.

¿Hay que limpiar los oídos de los gatos?

No necesariamente.

Un oído felino sano debería tener un aspecto bastante limpio, sin grandes cantidades de cera, secreciones, mal olor o inflamación. Si tu gato mantiene sus orejas en buenas condiciones por sí mismo, no necesitas limpiarlas constantemente «por si acaso».

Las limpiezas innecesarias o demasiado frecuentes pueden terminar irritando el conducto auditivo.

Hay gatos, sin embargo, que acumulan más cerumen y pueden necesitar una limpieza ocasional. El veterinario también puede recomendarla como parte del manejo de determinados problemas de oído.

Lo importante es no confundir limpiar un oído sucio con tratar una enfermedad del oído. Si existe una infección, ácaros u otro problema, el limpiador por sí solo no va a solucionarlo.

Antes de limpiar las orejas, échales un vistazo

Este pequeño examen puede ahorrarte bastantes problemas.

Con el gato tranquilo, levanta suavemente el pabellón de una oreja y observa la parte que queda a la vista. Después haz lo mismo con la otra.

Un poco de cerumen no tiene por qué ser preocupante. Lo que debería llamar tu atención es encontrar mucha secreción, un olor desagradable, enrojecimiento intenso, hinchazón, heridas o material oscuro y abundante.

También importa muchísimo cómo reacciona el gato.

Si normalmente permite que le toques las orejas y de repente se aparta, maúlla o intenta morder cuando rozas una de ellas, puede existir dolor.

En esas circunstancias, mejor guardar el limpiador y pedir cita con el veterinario.

Qué necesitas para limpiar los oídos de un gato en casa

No necesitas demasiadas cosas: un limpiador ótico adecuado para gatos, gasas o discos de algodón y, si tu pequeño paciente acepta sobornos, algún premio que le guste.

El producto de limpieza merece especial atención.

No improvises con alcohol, agua oxigenada, vinagre, aceites esenciales ni mezclas caseras que hayas encontrado por internet. El interior del oído es delicado y algunos productos pueden resultar irritantes o perjudiciales, especialmente si existe una lesión que desconocemos.

Si no sabes qué limpiador utilizar, pregunta a tu veterinario.

Y no introduzcas bastoncillos de algodón en el conducto auditivo para intentar retirar la suciedad.

Cómo limpiar las orejas de un gato paso a paso

Elige un momento en el que tu gato esté relajado. Si acaba de recorrer el pasillo a la velocidad de la luz persiguiendo algo que solamente él puede ver, quizá sea mejor esperar.

Ten preparado todo lo que vas a necesitar antes de empezar. Cuanto menos tiempo dure la operación, más posibilidades tendrás de conservar su colaboración.

1. Coloca al gato cómodamente

Puedes sentarlo a tu lado o sobre tu regazo, dependiendo de dónde se encuentre más tranquilo.

No hace falta inmovilizarlo con fuerza. Si intenta marcharse desesperadamente antes incluso de empezar, forzarlo suele conseguir que la siguiente limpieza resulte todavía más complicada.

En gatos que toleran razonablemente bien la manipulación, una persona puede hacerlo perfectamente sola. Si el tuyo es más inquieto, puede ayudarte otra persona que lo acaricie y lo mantenga tranquilo.

2. Levanta suavemente la oreja

Sujeta el pabellón auricular con delicadeza para poder acceder a la entrada del conducto.

No introduzcas ningún instrumento dentro.

El conducto auditivo del gato no es simplemente un pequeño tubo recto que podamos limpiar hasta el fondo desde fuera. Precisamente por eso intentar llegar a zonas profundas con un bastoncillo puede empujar los residuos hacia dentro o provocar lesiones.

3. Aplica el limpiador ótico

Utiliza el producto siguiendo las indicaciones del fabricante o las instrucciones que te haya dado el veterinario.

Aplica únicamente la cantidad indicada en las instrucciones del producto o por tu veterinario. Algunos limpiadores están diseñados para aplicarse directamente en el conducto auditivo, pero la forma de uso puede variar según el producto. Evita tocar directamente la oreja con la punta del envase para no contaminarlo.

Puede que en este momento tu gato te mire con esa expresión tan característica de «nuestra relación acaba de cambiar para siempre».

Todavía no has llegado a la parte divertida.

4. Masajea la base de la oreja

Después de aplicar el producto, masajea suavemente la base de la oreja durante unos segundos.

Esto ayuda a que el líquido se distribuya y desprenda parte del cerumen y los residuos acumulados dentro del conducto.

En algunos casos escucharás un pequeño sonido húmedo mientras masajeas. No necesitas introducir los dedos dentro del oído; el masaje se realiza desde fuera.

5. Deja que sacuda la cabeza

Ahora suéltalo y permite que haga exactamente lo que probablemente lleva deseando hacer desde que notó el líquido: sacudir la cabeza.

No intentes impedirlo.

Ese movimiento ayuda a que el limpiador y parte de la suciedad asciendan hacia la zona externa del oído, donde podremos retirarlos fácilmente.

Eso sí, quizá no sea el mejor momento para acercar demasiado la cara.

6. Retira la suciedad visible

Con una gasa o un disco de algodón, limpia suavemente el interior del pabellón y los residuos que hayan quedado accesibles en la entrada del conducto.

Limpia únicamente lo que puedas alcanzar fácilmente.

No introduzcas la gasa profundamente intentando conseguir una oreja absolutamente impecable. La intención no es explorar hasta dónde llega tu dedo, sino retirar el material que ha salido hacia fuera.

Después puedes repetir el procedimiento en la otra oreja si también necesita limpieza.

Por qué no debes utilizar bastoncillos

Parece la herramienta más lógica para limpiar una oreja, pero dentro del conducto auditivo puede ocasionar problemas.

Al introducir un bastoncillo podemos empujar cera y secreciones hacia zonas más profundas en lugar de extraerlas. Si el gato mueve bruscamente la cabeza mientras lo tenemos dentro, además existe riesgo de lesionar el conducto o estructuras más delicadas.

Puedes utilizar una gasa para limpiar cuidadosamente las partes externas que ves y alcanzas sin dificultad.

La regla sencilla es bastante útil: si necesitas introducir algo profundamente para llegar a la suciedad, esa suciedad no deberías intentar retirarla tú en casa.

¿Cada cuánto tiempo hay que limpiar las orejas de un gato?

No existe una frecuencia universal.

Un gato sano que prácticamente no acumula cerumen puede pasar mucho tiempo sin necesitar ninguna limpieza. Otro puede requerir cuidados más frecuentes por sus características individuales o porque el veterinario esté tratando algún problema concreto.

Por eso limpiar los oídos todas las semanas simplemente porque «toca» no tiene demasiado sentido.

Obsérvalos periódicamente y actúa cuando realmente sea necesario. Si notas que vuelven a ensuciarse muy rápidamente después de cada limpieza, también conviene investigar la causa en lugar de aumentar indefinidamente la frecuencia.

Cuidado con los ácaros de los oídos

Si encuentras una cantidad considerable de material oscuro en el oído, especialmente acompañado de picor, una de las posibilidades son los ácaros.

Los gatos afectados pueden rascarse intensamente alrededor de las orejas y sacudir repetidamente la cabeza. En el conducto puede aparecer una secreción oscura que suele describirse como parecida a los posos del café.

Pero mirar esa secreción no basta para confirmar que sean ácaros.

Las infecciones y otros problemas óticos pueden producir signos similares, así que el diagnóstico veterinario es importante. Limpiar las orejas puede retirar parte de la suciedad, pero si existen ácaros será necesario un tratamiento adecuado para eliminarlos.

Y si conviven varios animales en casa, coméntaselo al veterinario, ya que estos parásitos pueden transmitirse entre ellos.

Los ácaros son solo una de las posibles causas de picor. Si tu gato se rasca mucho pero no encuentras pulgas, puedes consultar nuestro artículo sobre por qué un gato se rasca sin tener pulgas visibles, donde repasamos otras causas frecuentes.

Cuándo no deberías limpiar las orejas en casa

Hay situaciones en las que merece la pena dejar el algodón quieto y acudir directamente al veterinario.

Si la oreja está muy roja o hinchada, desprende mal olor, produce secreciones abundantes, sangra o parece dolorosa, necesita una valoración. Lo mismo ocurre si el gato se rasca constantemente, sacude mucho la cabeza o mantiene una oreja en una posición extraña.

También hay que prestar atención a síntomas como pérdida de equilibrio, movimientos anormales de los ojos, inclinación persistente de la cabeza o dificultad para caminar. Estos signos pueden indicar un problema que va más allá de una simple acumulación de cera.

Y si sospechas que hay algún objeto dentro del oído, no intentes pescarlo con unas pinzas.

Si se resiste, no conviertas la limpieza en una batalla

Algunos gatos permiten que les manipules las orejas con una tranquilidad admirable. Otros consideran que tocarles una durante más de tres segundos constituye una violación intolerable de sus derechos fundamentales.

Si el tuyo pertenece al segundo grupo, acostúmbralo gradualmente.

Puedes empezar tocándole brevemente las orejas mientras está relajado y premiarlo después. Otro día levantas suavemente el pabellón. Más adelante introduces la gasa o el bote de limpiador en la rutina.

Las sesiones cortas ayudan a que la experiencia resulte predecible.

Si tienes que sujetarlo con mucha fuerza porque intenta morder, arañar o escapar desesperadamente, detente. Especialmente si antes toleraba que le tocaran las orejas, porque una resistencia repentina puede ser señal de dolor.

Limpiar sí, pero solo cuando hace falta

Aprender cómo limpiar las orejas de un gato en casa es bastante sencillo: utilizar un producto apropiado, aplicarlo correctamente, masajear la base de la oreja, dejar que el gato sacuda la cabeza y retirar únicamente la suciedad que haya quedado accesible.

La parte más importante, sin embargo, ocurre antes de abrir el bote.

Hay que comprobar que realmente necesita una limpieza y que no existen signos compatibles con una infección, ácaros u otro problema que requiera atención veterinaria.

Si sus oídos están limpios, no huelen mal y tu gato no muestra ninguna molestia, puedes dejarlos tranquilamente en paz.

Créeme, probablemente agradecerá muchísimo que hayas decidido eliminar una tarea de su agenda. Y tú también, especialmente cuando descubras hasta dónde puede llegar una gota de limpiador ótico impulsada por un gato sacudiendo la cabeza.

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