¿Por qué mi gato tiene la nariz seca o húmeda y qué significa?

Si convives con un gato, probablemente hayas hecho alguna vez una comprobación médica de altísima precisión científica: tocarle la nariz.

Está húmeda y fresquita. Perfecto, el señor está sano. Está seca y calentita. Alarma general: algo le pasa.

El problema es que la nariz de un gato puede estar seca o húmeda a lo largo del día sin que ninguna de las dos cosas indique necesariamente que está enfermo. Su temperatura y humedad cambian por motivos completamente normales, desde haber estado durmiendo hasta la temperatura de la habitación.

Por eso, aunque observar la nariz puede darnos alguna información, no funciona como un termómetro incorporado. Para saber si un gato se encuentra bien hay que mirar bastante más allá de su hocico.

Importante: Este artículo tiene únicamente fines informativos y no sustituye la valoración de un veterinario. Si tu gato presenta secreción nasal persistente, dificultad para respirar, heridas o cambios en el aspecto de la nariz, o cualquier otro síntoma que afecte a su estado general, consulta con un profesional veterinario.

¿Cómo debería ser la nariz de un gato sano?

No existe un único estado correcto.

Un gato perfectamente sano puede tener la nariz fresca y ligeramente húmeda en un momento determinado y encontrársela bastante más seca unas horas después.

Parte de esa humedad procede de las secreciones naturales de la nariz y del propio acicalamiento. Cada vez que el gato se lame el hocico puede humedecerlo, de modo que su estado va cambiando.

También influyen el ambiente, la temperatura y lo que haya estado haciendo recientemente.

Así que podemos desterrar desde el principio una de las ideas más extendidas: nariz húmeda no equivale automáticamente a gato sano y nariz seca no equivale automáticamente a gato enfermo.

Por qué un gato puede tener la nariz seca

Encontrársela seca de vez en cuando es bastante habitual y existen explicaciones muy sencillas.

Una de ellas es dormir.

Durante una buena siesta el gato pasa bastante tiempo sin lamerse la nariz. Si acabas de despertarlo después de tres horas durmiendo en una postura que desafía todas las leyes de la anatomía, es perfectamente posible que su hocico esté más seco de lo habitual.

El calor también influye

Piensa dónde ha estado antes de empezar a preocuparte.

Los gatos tienen una habilidad extraordinaria para localizar el lugar más calentito de toda la casa. Una cama junto a un radiador, una ventana soleada o una habitación muy cálida pueden favorecer temporalmente que la nariz esté más seca.

Un ambiente con poca humedad también puede influir.

Si al cabo de un rato cambia de aspecto y el gato come, bebe, juega, utiliza el arenero y se comporta como siempre, una nariz algo seca por sí sola suele aportar poca información sobre su estado de salud.

¿La nariz seca significa que mi gato está deshidratado?

No necesariamente.

La deshidratación puede acompañar a diferentes enfermedades y merece atención, pero no podemos diagnosticarla simplemente tocando la nariz.

Un gato puede tener el hocico seco y estar correctamente hidratado. Del mismo modo, que lo tenga húmedo no garantiza que esté bebiendo suficiente agua.

Si existe deshidratación, normalmente habrá que valorar el conjunto del animal y las circunstancias. Un gato que lleva tiempo vomitando o con diarrea, apenas bebe, está muy decaído o ha dejado de comer preocupa bastante más que uno que únicamente tiene la nariz seca después de dormir.

Cuando sospeches que puede estar deshidratado, especialmente si existen otros síntomas, lo adecuado es consultar con el veterinario.

¿Una nariz caliente significa que tiene fiebre?

Este es otro clásico.

Tocar la nariz o las orejas del gato y notar que están calientes no permite saber de manera fiable si tiene fiebre.

La temperatura superficial cambia dependiendo del ambiente, de si estaba tumbado al sol, de su actividad y de otros factores. Nuestras propias manos tampoco son precisamente un instrumento de medición demasiado exacto.

Para confirmar si un gato tiene fiebre es necesario medir su temperatura corporal correctamente.

Si sospechas que puede tener fiebre, puedes consultar nuestro artículo sobre cómo saber si un gato tiene fiebre sin utilizar un termómetro rectal, donde explicamos qué señales pueden hacerla sospechar y cómo comprobarla de forma fiable.

Así que si tu gato parece enfermo, está apático, no quiere comer o presenta otros síntomas, no descartes un problema simplemente porque su nariz esté fría. Y tampoco des por hecho que tiene fiebre únicamente porque la notes caliente.

¿Por qué mi gato tiene la nariz muy húmeda?

Una nariz ligeramente húmeda puede ser completamente normal.

Otra cosa distinta es que haya una cantidad evidente de secreción nasal.

Si ves líquido saliendo de una o ambas fosas nasales, conviene observar cómo es. Una secreción transparente ocasional no tiene el mismo significado que una secreción persistente, espesa, amarillenta, verdosa o acompañada de sangre.

También importa qué está haciendo el gato.

Si además estornuda repetidamente, tiene los ojos llorosos, está congestionado o come peor, podemos estar ante un problema respiratorio que merece una valoración veterinaria.

Si también presenta secreción ocular o legañas, puedes consultar nuestro artículo sobre por qué un gato tiene los ojos llorosos o legañosos y qué causas pueden provocarlo.

Resfriados e infecciones respiratorias

Los gatos pueden sufrir infecciones de las vías respiratorias superiores. Estas pueden provocar estornudos, secreción nasal y ocular, congestión y, en algunos casos, disminución del apetito.

Si los estornudos son uno de los síntomas principales, puedes consultar nuestro artículo sobre por qué un gato estornuda mucho, donde repasamos las diferentes causas que pueden estar detrás de este comportamiento.

Aquí hay un detalle especialmente importante.

El olfato tiene mucho peso a la hora de estimular el apetito de un gato. Cuando está muy congestionado y apenas puede oler la comida, puede mostrar mucho menos interés por ella.

Por eso no conviene pensar que «solo está resfriado» si empieza a comer considerablemente menos o deja de hacerlo.

Los gatitos, gatos mayores y animales con otros problemas de salud también pueden necesitar especial atención cuando presentan síntomas respiratorios.

Alergias e irritantes ambientales

No todo estornudo acompañado de una nariz húmeda tiene que deberse a una infección.

Humo, polvo, determinados aerosoles, perfumes intensos y otros irritantes ambientales pueden afectar a las vías respiratorias de algunos gatos.

También existen procesos alérgicos, aunque averiguar qué está provocando exactamente unos síntomas respiratorios persistentes requiere valoración veterinaria.

Si has empezado a utilizar recientemente un ambientador, producto de limpieza, arena muy polvorienta u otro producto y coinciden los síntomas, merece la pena comentárselo al veterinario.

Y, por supuesto, evitar el humo del tabaco alrededor del gato es una buena idea independientemente del estado de su nariz.

Cuando la nariz presenta grietas, costras o heridas

Aquí ya no estamos hablando simplemente de una nariz seca.

Si la superficie nasal tiene grietas persistentes, costras, úlceras, sangrado, inflamación o cambios de color llamativos, conviene que la examine un veterinario.

Existen diferentes problemas dermatológicos, infecciosos, inmunitarios y otros procesos que pueden producir lesiones en esta zona. Además, algunas alteraciones de la nariz pueden parecerse bastante entre sí a simple vista.

No intentes solucionarlo aplicando cualquier crema hidratante que tengas en casa.

Los gatos se lamen el hocico y pueden ingerir aquello que pongamos sobre él. Si necesita algún producto tópico, mejor que sea uno recomendado específicamente por el veterinario.

Fíjate más en el gato que en su nariz

Esta es probablemente la parte más importante de todo el asunto.

Si hoy notas la nariz de tu gato seca o húmeda, antes de sacar conclusiones observa al animal completo.

¿Come normalmente? ¿Bebe? ¿Juega? ¿Se acicala? ¿Utiliza el arenero como siempre? ¿Respira con normalidad? ¿Ha vomitado? ¿Tiene diarrea? ¿Está escondiéndose más de lo habitual?

Los cambios de comportamiento suelen aportar mucha más información que el grado de humedad del hocico.

Esto cobra todavía más importancia en gatos mayores. Cambios como beber y orinar más, perder peso, tener menos apetito o mostrar una disminución marcada de la actividad pueden acompañar a diferentes enfermedades y no deberían atribuirse simplemente a la edad.

En gatos mayores, algunos de estos cambios también pueden aparecer asociados a enfermedad renal. En nuestro artículo sobre los síntomas de insuficiencia renal en gatos mayores explicamos qué otras señales conviene vigilar.

Cuándo deberías consultar con el veterinario

Una nariz seca aislada en un gato que está perfectamente bien normalmente no constituye una urgencia.

Sí conviene consultar cuando aparecen secreciones nasales persistentes o abundantes, sangre, heridas, costras que no desaparecen, inflamación o cambios importantes en el aspecto de la nariz.

También debes prestar atención a los síntomas que acompañan al problema. Dificultad para respirar, respiración con la boca abierta, decaimiento intenso, vómitos repetidos, pérdida notable de apetito o un deterioro evidente del estado general justifican atención veterinaria.

Especialmente importante es cualquier dificultad respiratoria. Un gato que tiene problemas para respirar necesita valoración veterinaria urgente independientemente de que su nariz esté seca, mojada o en un término medio.

No hace falta comprobarle la nariz cada cinco minutos

Entiendo perfectamente la tentación. Notamos algo diferente, buscamos información y durante las siguientes 24 horas el pobre gato recibe más inspecciones que un coche antes de pasar la ITV.

Pero la humedad de la nariz de un gato cambia de forma natural.

Puede estar seca después de dormir o pasar un rato en un lugar cálido y volver a estar húmeda posteriormente. También puede estar fresca, más caliente de lo habitual al tacto o ligeramente húmeda sin que esos cambios, considerados de forma aislada, nos permitan saber si está sano o enfermo.

Lo verdaderamente útil es conocer lo que resulta normal en tu gato y prestar atención cuando aparecen cambios persistentes o síntomas adicionales.

Así que la próxima vez que descubras que tiene la nariz seca después de una siesta, no necesitas organizar inmediatamente una reunión familiar de emergencia.

Obsérvalo. Si cinco minutos después está exigiendo comida, tirando algo de una estantería o corriendo por el pasillo sin ningún motivo aparente, probablemente su nariz tenga bastante menos que contarte de lo que pensabas.

Deja un comentario