Cuando un gato empieza a tener problemas urinarios, el arenero pasa de ser ese lugar que limpiamos medio dormidos a convertirse en el centro de operaciones de la casa.
¿Cuántas veces ha entrado? ¿Ha hecho pis? ¿Cuánto? ¿Por qué vuelve otra vez? Y entonces descubres que también tienes que prestar atención a lo que hay dentro de su plato.
La dieta de un gato con problemas urinarios puede formar parte importante tanto del tratamiento como de la prevención de nuevas recaídas. Pero no todos los problemas urinarios son iguales y, por tanto, tampoco existe una única comida adecuada para cualquier gato que haya tenido dificultades al orinar.
Cristales, cálculos, inflamación de la vejiga y otros trastornos pueden producir síntomas muy parecidos. Antes de decidir qué debería comer, necesitamos saber qué problema estamos intentando controlar.
Importante: Este artículo tiene únicamente fines informativos y no sustituye el diagnóstico, el tratamiento ni las recomendaciones nutricionales de un veterinario. Los problemas urinarios pueden tener causas diferentes y requerir dietas y tratamientos distintos. Si tu gato presenta dificultad o dolor al orinar, sangre en la orina o cambios en sus hábitos urinarios, consulta con un profesional. Si intenta orinar y no consigue expulsar orina, acude a un veterinario de urgencia.
Primero hay que averiguar qué problema urinario tiene
Un gato que entra repetidamente en el arenero, orina pequeñas cantidades, presenta sangre en la orina o parece sentir dolor puede estar mostrando signos de enfermedad del tracto urinario inferior.
Si has observado alguno de estos cambios, puedes consultar nuestro artículo sobre los síntomas de problemas urinarios en gatos, donde explicamos qué señales pueden aparecer y cuáles requieren atención veterinaria urgente.
Detrás de esos síntomas pueden encontrarse diferentes causas.
Algunos gatos desarrollan cristales o cálculos urinarios. Otros sufren cistitis idiopática felina, un trastorno inflamatorio de la vejiga en el que no se identifica otra causa específica y en cuyo desarrollo y recurrencia pueden intervenir diferentes factores, entre ellos el estrés y el entorno.
También existen infecciones urinarias, aunque no explican automáticamente todos los episodios de cistitis en gatos.
Esta diferencia importa muchísimo porque elegir una dieta urinaria sin conocer el diagnóstico puede no solucionar el problema.
El veterinario puede necesitar analizar la orina y, dependiendo del caso, realizar otras pruebas para averiguar qué está ocurriendo.
La hidratación es una de las grandes prioridades
Para muchos gatos con enfermedad del tracto urinario inferior interesa favorecer la producción de una orina más diluida.
Una mayor ingesta de agua aumenta el volumen de orina y puede ayudar a reducir la concentración de determinadas sustancias presentes en ella.
Si quieres entender mejor cómo obtienen agua los gatos y qué estrategias pueden favorecer su consumo, puedes consultar nuestro artículo sobre por qué los gatos necesitan más agua de la que beben.
Aquí la alimentación húmeda tiene una ventaja evidente.
Una lata o sobre contiene una proporción elevada de agua, por lo que el gato incorpora líquido mientras come. Esto resulta especialmente práctico en una especie que no siempre destaca por visitar voluntariamente el bebedero con la frecuencia que nos gustaría.
Por eso, dependiendo del problema diagnosticado, el veterinario puede recomendar una dieta urinaria húmeda o utilizar alimentación húmeda como parte de la estrategia para aumentar la ingesta de agua.
¿Significa eso que el pienso provoca problemas urinarios?
No podemos reducir un problema tan complejo a «pienso malo, lata buena».
La cantidad de agua que consume el gato es importante, pero la alimentación también influye en la composición de la orina mediante su contenido mineral y otros aspectos de su formulación.
Además, existen piensos terapéuticos específicamente diseñados para determinadas enfermedades urinarias.
Un gato puede necesitar uno de estos alimentos y consumirlo en formato seco, mientras se aplican otras estrategias para aumentar su ingesta de agua.
Lo importante es valorar la dieta completa, el diagnóstico y cuánto bebe realmente el animal, en lugar de juzgar un alimento únicamente porque sea seco o húmedo.
Qué tienen de especial las dietas urinarias veterinarias
Una dieta terapéutica urinaria no es simplemente comida para gatos con un poco menos de minerales.
Estas fórmulas están diseñadas para modificar características de la orina relacionadas con la formación de determinados cristales y cálculos. Dependiendo de su finalidad, controlan nutrientes concretos y buscan favorecer unas condiciones urinarias determinadas.
Algunas dietas veterinarias también pueden utilizarse para ayudar a disolver ciertos cálculos de estruvita.
Pero aquí aparece un detalle fundamental: no todos los cálculos urinarios pueden disolverse mediante alimentación.
Por eso comprar cualquier bolsa que lleve escrita la palabra urinary después de ver cristales en el arenero no sustituye el diagnóstico veterinario.
Estruvita y oxalato cálcico no son lo mismo
Estos son dos tipos de cálculos que pueden encontrarse en gatos y conviene conocer al menos la diferencia básica.
Los cálculos de estruvita pueden, en determinadas circunstancias, disolverse utilizando una dieta terapéutica específica prescrita para ese objetivo.
Los cálculos de oxalato cálcico, en cambio, no se disuelven con una dieta. Cuando están presentes, el tratamiento dependerá de su localización, tamaño y situación clínica, y posteriormente la alimentación puede utilizarse como parte de la estrategia destinada a reducir el riesgo de recurrencia.
Esto demuestra por qué intentar «acidificar la orina» por nuestra cuenta puede ser una mala idea.
Lo que resulta útil para un determinado problema no tiene por qué serlo para otro.
Dieta para un gato con problemas urinarios recurrentes
Cuando ya existe un diagnóstico, el veterinario puede recomendar una alimentación terapéutica concreta y mantenerla como parte del plan preventivo.
En esos casos es importante seguir la dieta de manera consistente.
Si el gato recibe su alimento urinario durante las comidas pero después tiene acceso al pienso convencional del otro gato, varios premios diarios y un trocito de nuestra cena, estamos modificando la alimentación que pretendíamos controlar.
Esto cobra todavía más importancia cuando la dieta se está utilizando con un objetivo terapéutico específico.
Pregunta qué premios son compatibles y si puede combinar el alimento prescrito con otras comidas.
¿Puede comer solamente comida húmeda?
Si se trata de un alimento húmedo completo y apropiado para ese gato, puede utilizarse como alimentación principal.
En animales con tendencia a determinados problemas urinarios puede resultar especialmente interesante por su elevado contenido de agua.
Pero que una comida sea húmeda no significa automáticamente que sea una dieta urinaria terapéutica.
Una lata convencional puede proporcionar mucha agua y seguir teniendo una composición nutricional muy diferente a la de un alimento formulado específicamente para modificar determinadas características de la orina.
Si tu gato necesita una dieta veterinaria, no la sustituyas por cualquier alimento húmedo pensando que ambas cosas cumplen la misma función.
Cómo conseguir que un gato beba más
La comida húmeda no es la única herramienta.
Podemos colocar varios recipientes de agua por la casa, especialmente en lugares tranquilos y fácilmente accesibles. Algunos gatos prefieren cuencos anchos; otros parecen beber con más frecuencia cuando disponen de una fuente.
Si tu gato muestra preferencia por el agua en movimiento, puedes consultar nuestra comparativa de las mejores fuentes de agua para gatos para valorar diferentes opciones.
También merece la pena separar el agua del arenero y comprobar si el gato prefiere tenerla alejada del plato de comida.
El agua debe mantenerse fresca y los recipientes limpios.
En algunos gatos funciona añadir un poco de agua a su comida húmeda. Hazlo gradualmente y solamente si continúa comiéndola bien.
Añadir medio vaso hasta convertir su paté favorito en una piscina no cuenta como mejorar la hidratación si después se niega a acercarse.
¿Puedo darle caldo para que beba más?
Hay que tener cuidado con esta recomendación.
Los caldos preparados para personas pueden contener mucha sal y, sobre todo, ingredientes como cebolla o ajo que no son adecuados para los gatos.
No utilices caldo de cocina convencional simplemente para conseguir que beba.
Si necesitas hacer el agua o la comida más atractiva, pregunta al veterinario por opciones seguras y compatibles con la dieta urinaria que esté siguiendo.
Esto es especialmente importante si el alimento tiene una formulación terapéutica que no queremos alterar continuamente con extras.
No añadas acidificantes urinarios por tu cuenta
En internet podemos encontrar suplementos y recomendaciones destinadas a modificar el pH de la orina.
No deberíamos utilizarlos sin indicación veterinaria.
El pH urinario es solamente una parte del complejo proceso relacionado con la formación de cristales y cálculos. Modificarlo excesivamente o hacerlo sin saber qué problema presenta el gato puede resultar contraproducente.
Una dieta terapéutica ya está formulada teniendo en cuenta esos objetivos.
Añadir suplementos encima de ella sin consultar puede alterar el equilibrio que precisamente intentábamos conseguir.
El peso también influye en la salud urinaria
Mantener una condición corporal adecuada es otro aspecto que merece atención, especialmente en gatos que viven exclusivamente dentro de casa y realizan poca actividad.
Pero adelgazar a un gato con sobrepeso no consiste en reducir drásticamente su comida de un día para otro.
Si necesita perder peso y además sigue una dieta urinaria, el veterinario puede ayudarte a calcular una cantidad que permita controlar las calorías sin comprometer el tratamiento ni provocar una pérdida demasiado rápida.
Aquí también conviene vigilar los premios.
Ese pequeño snack que «no cuenta» tiene una curiosa tendencia a aparecer seis veces al día.
En la cistitis idiopática la comida no lo es todo
Cuando los episodios recurrentes se deben a cistitis idiopática felina, centrarnos exclusivamente en el contenido del plato deja fuera una parte importante del problema.
El estrés y el entorno pueden influir en estos gatos. Si sospechas que el entorno puede estar afectando a tu gato, puedes consultar nuestro artículo sobre las señales de estrés en gatos para identificar otros posibles cambios en su comportamiento.
Nuestros gatos necesitan recursos suficientes y bien distribuidos: areneros adecuados y limpios, lugares seguros donde esconderse, zonas elevadas, oportunidades para jugar, comida y agua accesibles y una convivencia que reduzca conflictos cuando hay varios gatos.
También conviene mantener rutinas relativamente predecibles.
Esto no significa que la cistitis sea simplemente un gato «nervioso». Es un trastorno real y potencialmente doloroso cuyo manejo puede necesitar combinar hidratación, alimentación, control del entorno y tratamiento veterinario.
Los areneros también forman parte del plan
Parece extraño hablar de areneros dentro de un artículo sobre alimentación, pero nos proporcionan información valiosísima.
En hogares con varios gatos necesitamos suficientes areneros, colocados en lugares donde cada animal pueda utilizarlos sin sentirse acorralado por otro.
Además, mantenerlos limpios permite observar mejor los cambios.
Si utilizas arena aglomerante, por ejemplo, puedes empezar a reconocer aproximadamente el tamaño habitual de las bolas de orina de tu gato. No sirve para diagnosticar una enfermedad, pero sí puede ayudarte a detectar que está orinando de manera diferente.
Y cuando hablamos de problemas urinarios recurrentes, darse cuenta pronto de un cambio puede ser muy importante.
Si tu gato utilizaba normalmente su bandeja y ha empezado a orinar fuera de ella, puedes consultar nuestro artículo sobre por qué un gato deja de usar el arenero de repente. Este cambio puede tener causas médicas o ambientales y no debería interpretarse simplemente como un problema de comportamiento.
Los premios y extras también cuentan
Si tu gato necesita una dieta para problemas urinarios, consulta antes de convertir los snacks en una parte importante de su alimentación.
No porque un premio ocasional vaya a provocar automáticamente una recaída, sino porque determinadas dietas terapéuticas dependen de una composición nutricional específica para conseguir el efecto buscado.
Cuantos más alimentos diferentes añadimos, menos control tenemos sobre la dieta total.
Esto incluye premios comerciales, restos de comida, leche, atún y cualquier suplemento nutricional.
El clásico «solo le doy un poquito» merece cierta vigilancia cuando ese poquito aparece cada vez que alguien entra en la cocina.
Qué hacer si rechaza la dieta urinaria
No intentes ganar esta batalla mediante el hambre.
Puedes realizar una transición gradual desde su alimentación anterior, aumentando poco a poco la proporción del alimento nuevo. Si existe la posibilidad, también puedes probar diferentes texturas o presentaciones compatibles con el tratamiento.
Si el cambio implica introducir alimentación húmeda en un gato acostumbrado al pienso, puedes consultar nuestra guía sobre cómo hacer la transición del pienso a la comida húmeda en gatos para conocer diferentes estrategias de adaptación.
La comida húmeda ligeramente templada puede resultar más apetecible para algunos gatos porque desprende más aroma.
Si continúa rechazándola, habla con el veterinario. Puede haber otras formulaciones apropiadas.
Y si un gato con antecedentes urinarios deja de comer repentinamente, se muestra decaído o presenta otros síntomas, no asumas que simplemente se ha cansado del sabor.
Vigila cuánto y cómo orina
Una vez instaurada la dieta, observa al gato además de su plato.
Interesa saber si utiliza el arenero con normalidad, si aparecen episodios de micción frecuente, si comienza a orinar fuera, si se lame excesivamente la zona genital o si muestra dolor.
La sangre en la orina también requiere atención veterinaria.
En gatos con problemas recurrentes pueden ser necesarios controles de orina y otras revisiones para comprobar cómo evoluciona la enfermedad y ajustar el plan preventivo.
La ausencia de síntomas durante unos meses es estupenda, pero no siempre significa que podamos retirar la dieta terapéutica por nuestra cuenta.
Un gato que intenta orinar y no puede es una urgencia
Este punto no puede esperar hasta mañana.
Si un gato entra repetidamente en el arenero, hace fuerza para orinar y no consigue expulsar orina o solamente produce unas gotas, necesita atención veterinaria urgente.
La obstrucción uretral puede impedir que la vejiga se vacíe y convertirse rápidamente en una situación potencialmente mortal. Los gatos machos presentan un riesgo especialmente importante debido a las características de su uretra.
También pueden aparecer dolor, inquietud, vocalizaciones, lamido genital, vómitos, pérdida de apetito o decaimiento conforme empeora la situación.
No intentes solucionarlo cambiando la comida, dando más agua, masajeando el abdomen ni esperando a ver si consigue hacer pis más tarde.
Hay que acudir a un veterinario.
La mejor dieta depende del problema que queremos prevenir
Una buena dieta para un gato con problemas urinarios no se elige únicamente mirando si el envase pone urinary. Primero necesitamos saber por qué aparecen esos episodios y, a partir de ahí, decidir qué alimentación y qué medidas preventivas son apropiadas.
Aumentar la ingesta de agua suele ocupar un lugar importante, y la comida húmeda puede ser una herramienta estupenda para conseguirlo. Cuando existen determinados cristales o cálculos, puede ser necesaria una dieta veterinaria específicamente formulada. Y en gatos con cistitis idiopática, también debemos prestar mucha atención al estrés y al entorno.
Después toca observar.
Porque cuando has convivido con un gato con problemas urinarios durante un tiempo ocurre algo curioso: acabas mirando las bolas de pis del arenero con una atención que jamás imaginaste dedicar a semejante asunto.
No es la afición más glamurosa del mundo.
Pero ellos tampoco parecen especialmente impresionados cuando limpiamos su váter todos los días.