Por qué mi gato tiene los ojos llorosos o legañosos

Te acercas a tu gato para darle los buenos días y descubres que tiene una pequeña legaña en el lagrimal. La limpias y asunto solucionado. Pero al día siguiente vuelve a aparecer. O quizá esta vez el ojo está más húmedo de lo normal, tiene secreción o incluso lo mantiene medio cerrado.

Y ahí empieza la preocupación.

Si buscas por qué un gato tiene los ojos llorosos, las causas pueden ser muy diferentes. Una pequeña cantidad de secreción ocasional no siempre indica un problema importante, pero un lagrimeo persistente también puede aparecer por conjuntivitis, irritación, infecciones respiratorias, lesiones de la córnea o alteraciones en el drenaje de las lágrimas, entre otras posibilidades.

Por eso merece la pena fijarse en algo más que la presencia de legañas. Su color y cantidad, si afectan a uno o ambos ojos y, sobre todo, si el gato muestra dolor pueden ayudarnos a saber cuándo toca pedir cita con el veterinario.

Importante: Este artículo tiene un carácter exclusivamente informativo y no sustituye la valoración de un veterinario. Si tu gato presenta síntomas oculares, dolor, secreciones persistentes o cualquier otro signo de enfermedad, acude a un veterinario para obtener un diagnóstico y el tratamiento más adecuado.

¿Por qué le lloran los ojos a un gato?

Las lágrimas cumplen funciones importantes en el ojo. Ayudan a mantener su superficie húmeda, proporcionan protección y eliminan pequeñas partículas.

El problema aparece cuando vemos una cantidad de lágrima mayor de lo habitual o esta termina desbordándose y mojando el pelo alrededor del ojo.

Esto puede suceder porque se están produciendo más lágrimas en respuesta a una irritación o porque su drenaje no funciona correctamente.

Por otro lado, no todo lo que encontramos en el lagrimal son lágrimas. También pueden aparecer secreciones más espesas asociadas a diferentes problemas oculares.

Observar su aspecto puede orientarnos, pero no permite realizar un diagnóstico fiable en casa.

Una pequeña legaña ocasional puede ser normal

Encontrar de vez en cuando una pequeña cantidad de material seco en la esquina del ojo no significa necesariamente que el gato esté enfermo.

Durante el día, las lágrimas pueden arrastrar pequeñas cantidades de polvo, células y otras partículas hacia el lagrimal. Al secarse pueden formar esa pequeña legaña que retiramos fácilmente.

Si aparece ocasionalmente, en poca cantidad, ambos ojos tienen un aspecto normal y el gato no muestra ninguna molestia, normalmente basta con observar.

La situación cambia si las secreciones aumentan, aparecen constantemente o van acompañadas de enrojecimiento, inflamación o dolor.

También importa que algo haya cambiado respecto a lo habitual. Si tu gato nunca tenía legañas y de repente necesitas limpiarle los ojos varias veces al día, merece la pena averiguar por qué.

La conjuntivitis puede provocar ojos llorosos y legañas

Una causa frecuente de secreción ocular es la conjuntivitis.

La conjuntiva es una fina membrana que recubre parte del ojo y el interior de los párpados. Cuando se inflama, podemos observar enrojecimiento, lagrimeo, secreciones e inflamación.

Algunos gatos también parpadean con mayor frecuencia o mantienen el ojo parcialmente cerrado porque les molesta.

La conjuntivitis puede estar relacionada con diferentes causas, incluidas algunas infecciones. Por eso no deberíamos asumir que cualquier ojo rojo necesita automáticamente un antibiótico.

El tratamiento dependerá de lo que esté provocando la inflamación.

Si el veterinario confirma que se trata de una conjuntivitis, puedes consultar nuestro artículo sobre cómo tratar la conjuntivitis en gatos en casa, donde explicamos los cuidados habituales y las medidas que suelen recomendarse durante la recuperación.

Las infecciones respiratorias también pueden afectar a los ojos

Cuando un gato presenta ojos llorosos y además estornuda, tiene secreción nasal o está congestionado, una infección de las vías respiratorias superiores es una posibilidad que el veterinario puede valorar.

Determinados agentes infecciosos felinos pueden producir tanto síntomas respiratorios como oculares.

En estos casos quizá notes que el gato tiene legañas en ambos ojos, estornuda repetidamente o parece encontrarse algo apagado.

También puede disminuir su apetito, especialmente si tiene la nariz congestionada y le cuesta percibir correctamente el olor de la comida.

Los gatitos y los gatos con un estado general delicado merecen especial atención si desarrollan estos síntomas.

Puede haber algo irritando el ojo

Polvo, pequeños restos vegetales y otros materiales pueden irritar la superficie ocular.

El organismo responde produciendo más lágrimas en un intento de proteger y limpiar el ojo, de manera que podemos observar un lagrimeo repentino.

Cuando la molestia afecta únicamente a un ojo y ha empezado de forma brusca, un cuerpo extraño es una de las posibilidades que deben considerarse.

No intentes buscarlo introduciendo bastoncillos, pinzas o cualquier otro objeto.

Si hay algo atrapado bajo un párpado o adherido al ojo, manipularlo en casa puede provocar más daño. Una exploración veterinaria permite revisar la zona de manera adecuada.

Una lesión en la córnea también puede hacer que el ojo llore

La córnea es la superficie transparente situada en la parte anterior del ojo y puede sufrir arañazos, úlceras y otras lesiones.

Un gato puede dañársela durante un juego, una pelea con otro animal o simplemente por contacto accidental con algún objeto.

Estas lesiones pueden resultar dolorosas.

Además del lagrimeo, el gato puede mantener el ojo cerrado, parpadear constantemente, evitar la luz o intentar frotarse con la pata.

Aquí no conviene esperar varios días para comprobar si se arregla solo.

Los problemas corneales necesitan valoración veterinaria y determinados medicamentos oculares pueden estar contraindicados cuando existe una úlcera. Por eso utilizar unas gotas que sobraron de otro tratamiento puede empeorar la situación.

¿Qué significa el color de las legañas?

Es fácil caer en la tentación de diagnosticar el problema mirando únicamente el color.

Una secreción transparente y acuosa suele corresponder principalmente a lagrimeo, mientras que otras secreciones pueden ser más espesas y adquirir tonalidades amarillentas o verdosas.

Pero el color no nos dice por sí solo qué enfermedad tiene el gato.

Una secreción espesa puede aparecer en diferentes procesos y necesita interpretarse junto con el aspecto del ojo, la duración de los síntomas y el estado general del animal.

Por eso «la legaña es verde, así que necesita antibiótico» no es una conclusión que podamos sacar en casa.

Si la secreción es abundante, persistente o ha cambiado claramente de aspecto, consulta con el veterinario.

¿Por qué solo le llora un ojo?

Cuando únicamente está afectado un ojo, puede existir un problema localizado.

Un cuerpo extraño, una lesión, una alteración del párpado o un problema en el sistema de drenaje de las lágrimas son algunas de las posibilidades.

Eso no significa que los problemas que afectan a un solo ojo sean necesariamente más graves.

Simplemente es un dato útil.

Fíjate en si el gato lo mantiene tan abierto como el otro, si existe enrojecimiento, si intenta rascarse y si la secreción aparece siempre en el mismo lado.

Toda esa información puede ayudar durante la consulta veterinaria.

El drenaje de las lágrimas puede tener problemas

Las lágrimas no deberían limitarse a caer constantemente por la cara.

Existe un sistema encargado de drenarlas. Cuando ese drenaje se altera, el líquido puede desbordarse y mantener húmedo el pelo situado bajo el ojo.

En algunos gatos esto puede ser un problema recurrente.

La humedad constante también puede manchar el pelo de la zona y favorecer irritaciones en la piel si no se mantiene limpia y seca.

Si tu gato tiene lagrimeo persistente desde hace tiempo, incluso aunque no parezca sentir dolor, conviene comentarlo durante una revisión veterinaria para saber qué lo está provocando.

¿Las alergias pueden hacer que un gato tenga los ojos llorosos?

Las alergias pueden producir diferentes manifestaciones en gatos, pero no deberíamos asumir que un lagrimeo persistente se debe simplemente a una alergia.

Existen muchas otras causas oculares y respiratorias que pueden producir síntomas similares y que necesitan una valoración diferente.

Además, sustancias presentes en el ambiente pueden actuar como irritantes sin que exista necesariamente una reacción alérgica.

Humo, aerosoles, perfumes intensos o polvo pueden resultar molestos para algunos gatos.

Mantener el entorno libre de humo y evitar productos muy irritantes cerca del animal es una medida razonable, tenga o no relación con el problema ocular.

Algunas características de la cara pueden favorecer el lagrimeo

La anatomía también influye.

Los gatos con una conformación facial muy achatada pueden presentar más problemas relacionados con el drenaje normal de las lágrimas y mostrar manchas o humedad frecuente alrededor de los ojos.

Que sea habitual en determinados gatos no significa que debamos ignorar cualquier cambio.

Si aumenta la secreción, aparece dolor, el ojo se enrojece o el gato empieza a mantenerlo cerrado, necesita una revisión igual que cualquier otro animal.

«Siempre le lloran un poco los ojos» tampoco debería utilizarse para justificar un empeoramiento evidente.

Cómo limpiar las legañas de un gato en casa

Si únicamente necesitas retirar secreciones acumuladas alrededor del ojo, puedes hacerlo con suavidad utilizando una gasa limpia humedecida con suero fisiológico estéril.

Si la legaña se ha secado y está pegada al pelo, humedécela primero durante unos instantes en lugar de tirar de ella.

Después retírala delicadamente desde la zona del lagrimal hacia fuera, sin frotar el globo ocular.

Si tienes que limpiar ambos ojos, utiliza una gasa diferente para cada uno.

Y procura que la experiencia sea breve. Tu gato probablemente considere que treinta segundos de limpieza constituyen ya una intervención médica de una duración absolutamente inaceptable.

¿Puedo usar suero fisiológico todos los días?

El suero fisiológico estéril puede utilizarse para retirar pequeñas legañas o limpiar suavemente la zona cuando sea necesario.

Sin embargo, si necesitas hacerlo todos los días porque las secreciones reaparecen constantemente, lo importante no es seguir limpiando el ojo, sino averiguar qué está provocando ese lagrimeo persistente. Un veterinario podrá determinar la causa y recomendar el tratamiento más adecuado.

No utilices manzanilla ni colirios por tu cuenta

La manzanilla es uno de esos remedios caseros que parecen aparecer cada vez que un ojo tiene cualquier problema.

Para limpiar una zona tan delicada es preferible utilizar un producto estéril como el suero fisiológico en lugar de infusiones preparadas en casa.

Tampoco utilices colirios humanos ni medicamentos que hayan sobrado de una conjuntivitis anterior.

Especialmente importante es no administrar colirios con corticoides sin que un veterinario haya descartado problemas en los que puedan estar contraindicados, como determinadas lesiones corneales.

Dos ojos rojos pueden parecer exactamente iguales desde fuera y necesitar tratamientos completamente diferentes.

¿Cuándo hay que llevarlo al veterinario?

Un lagrimeo ocasional sin ninguna otra alteración puede observarse, pero los síntomas persistentes o claramente anormales necesitan valoración.

Consulta si el gato presenta secreciones abundantes, enrojecimiento, inflamación, molestias o legañas que reaparecen constantemente.

También debería revisarse si los síntomas se acompañan de estornudos frecuentes, secreción nasal, pérdida de apetito, apatía u otros cambios generales.

Y hay determinadas señales con las que conviene actuar con mayor rapidez.

Si mantiene el ojo cerrado, parece tener mucho dolor, ha sufrido un traumatismo, existe sangrado o notas que la superficie del ojo se ha vuelto blanquecina, azulada, turbia o presenta cualquier cambio evidente, necesita atención veterinaria cuanto antes.

Los ojos no son un buen lugar para aplicar aquello de «esperaremos una semana a ver qué tal».

Frotarse el ojo también es una señal importante

Si algo molesta, el gato puede intentar solucionarlo por su cuenta.

Puede pasarse la pata repetidamente por la cara o frotarse contra muebles y otras superficies.

El problema es que al hacerlo puede aumentar la irritación e incluso empeorar una lesión existente.

Si se frota de forma insistente, no te limites a limpiar las secreciones.

Necesita que averigüemos qué está provocando tanta molestia.

Dependiendo de la causa, el veterinario puede recomendar temporalmente alguna medida para impedir que se lesione mientras el ojo se recupera.

Fíjate también en cómo se encuentra el gato

Los ojos pueden ser solo una parte del problema.

Un gato que tiene algo de lagrimeo pero continúa comiendo, jugando y comportándose normalmente no se encuentra en la misma situación que uno que además está escondido, no quiere comer y estornuda constantemente.

Observar el conjunto ayuda muchísimo.

Comprueba cuánto come y bebe, si respira con normalidad, si hay secreciones nasales y si su comportamiento ha cambiado.

Cuando vayas al veterinario, explicar que «tiene legañas» está bien.

Explicar que comenzaron hace tres días, afectan a los dos ojos y desde ayer también estornuda y come menos resulta bastante más útil.

Los ojos llorosos no siempre significan conjuntivitis

Si tu gato tiene los ojos llorosos, puede existir una irritación pasajera, pero también una conjuntivitis, una infección respiratoria, un cuerpo extraño, una lesión corneal o un problema relacionado con el drenaje de las lágrimas.

Por eso lo más importante es observar cómo evoluciona.

Una pequeña legaña ocasional en un gato completamente normal no tiene por qué hacernos salir corriendo hacia urgencias. Un ojo dolorido, cerrado, muy rojo o con cambios en su superficie es una situación completamente diferente.

En casa podemos mantener la zona limpia con suavidad y prestar atención a los síntomas.

Lo que no podemos hacer mirando una legaña es saber exactamente qué está pasando dentro del ojo.

Y teniendo en cuenta que nuestros gatos ya utilizan esos ojos para juzgar absolutamente todas nuestras decisiones domésticas, merece la pena cuidárselos bien.

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