Por qué los gatos marcan el territorio orinando fuera del arenero

Encontrar pis fuera del arenero nunca hace especial ilusión. Pero cuando descubres una pequeña cantidad de orina en el lateral del sofá, una puerta o la pared, la primera reacción suele ser bastante comprensible: «¿Pero por qué haces esto si tienes el arenero limpio?».

La respuesta es que quizá tu gato no esté utilizando ese lugar como cuarto de baño.

Cuando un gato orina fuera del arenero por marcaje, la finalidad principal no es vaciar la vejiga, sino dejar una señal. La orina contiene información olfativa que los gatos pueden utilizar para comunicarse y marcar zonas importantes de su entorno.

El problema es que no todo pis fuera del arenero es marcaje. También puede aparecer por estrés, rechazo del propio arenero o, algo especialmente importante, por problemas médicos.

Antes de empezar una investigación sobre quién ha declarado la pata de la mesa territorio independiente, hay que averiguar qué está ocurriendo realmente.

Importante: Este artículo tiene un carácter exclusivamente informativo y no sustituye la valoración de un veterinario. Si tu gato empieza a orinar fuera del arenero de forma repentina, presenta dificultad para orinar, sangre en la orina o cualquier otro signo de enfermedad, acude cuanto antes a un veterinario.

¿Por qué los gatos marcan con orina?

Para un gato, el territorio es mucho más que el espacio físico en el que vive.

Necesita sentirse seguro dentro de él y dispone de diferentes formas de dejar señales. Algunas nos resultan perfectamente aceptables, como frotar la cara contra muebles y personas. Otras, como utilizar orina, generan ciertos desacuerdos entre especies.

El marcaje urinario funciona como una forma de comunicación.

Puede aparecer en relación con la presencia de otros gatos, cambios dentro del hogar, competencia por determinados espacios o situaciones que generan inseguridad.

Las hormonas sexuales también tienen una influencia importante, especialmente en gatos no castrados.

Por eso entender el marcaje no consiste en preguntarnos qué ha hecho «mal» el gato, sino qué está intentando comunicar y por qué necesita hacerlo.

Marcaje con orina y hacer pis fuera del arenero no son exactamente lo mismo

Esta diferencia es fundamental.

Cuando un gato marca con orina, suele depositar una cantidad relativamente pequeña. Con frecuencia lo hace sobre una superficie vertical: se acerca, permanece de pie, levanta la cola y expulsa la orina hacia atrás.

La cola puede incluso presentar un pequeño temblor durante el comportamiento.

Cuando simplemente orina fuera del arenero, es más habitual que se agache y vacíe una cantidad mayor sobre una superficie horizontal, como una cama, una alfombra o el suelo.

Pero estas características solo proporcionan pistas.

No todos los casos encajan perfectamente en el mismo patrón y observar una pequeña cantidad de orina tampoco permite descartar un problema urinario.

Si el comportamiento aparece de repente, lo primero debería ser considerar la salud del gato.

Antes de pensar en marcaje, descarta un problema médico

Este es probablemente el punto más importante.

Un gato que empieza a orinar fuera del arenero puede sufrir cistitis, cálculos, infección urinaria u otros problemas relacionados con las vías urinarias. También existen enfermedades que hacen que produzca más orina y pueden favorecer accidentes fuera de la bandeja.

Los gatos con molestias urinarias pueden entrar muchas veces al arenero, producir pequeñas cantidades, lamerse la zona genital o mostrar dolor.

Y existe una situación especialmente urgente.

Si un gato, sobre todo un macho, intenta orinar repetidamente y produce muy poca orina o ninguna, necesita atención veterinaria inmediata. Una obstrucción urinaria puede poner en peligro su vida.

No debemos interpretar automáticamente esas visitas constantes al arenero como marcaje o mal comportamiento.

Los gatos sin castrar tienen más motivos para marcar

Las hormonas sexuales pueden desempeñar un papel importante en el marcaje urinario.

Los machos enteros son especialmente conocidos por utilizar la orina para comunicar información relacionada con el territorio y la reproducción. El olor, además, puede resultar especialmente intenso.

La castración suele reducir este tipo de marcaje cuando existe un componente sexual. Si quieres saber con más detalle cómo cambia el comportamiento de un gato macho después de la castración, puedes consultar nuestro artículo dedicado a este tema.

Sin embargo, castrado no significa incapaz de marcar.

Machos y hembras esterilizados también pueden hacerlo, especialmente cuando existen factores sociales o ambientales que les generan inseguridad.

Si el comportamiento se ha convertido en un hábito o existen otros desencadenantes en casa, la cirugía por sí sola tampoco tiene por qué solucionar completamente el problema.

La presencia de otros gatos puede desencadenar el marcaje

No hace falta que el otro gato viva dentro de casa.

A veces basta con verlo.

Un gato desconocido que atraviesa el jardín, se sienta delante de una ventana o aparece habitualmente cerca de una puerta puede convertirse en una presencia muy relevante para el animal que vive dentro.

Nuestro gato no sabe que el vecino felino simplemente pasa por allí camino de algún asunto importantísimo.

Desde su perspectiva, otro individuo está apareciendo repetidamente cerca de su territorio.

En esos casos podemos encontrar marcaje alrededor de ventanas, puertas u otros lugares desde los que percibe al gato exterior.

Observar dónde aparece la orina puede ayudarnos a descubrir el desencadenante.

Los conflictos entre gatos que viven juntos también influyen

Que dos gatos no se peleen a mordiscos no significa necesariamente que tengan una relación estupenda.

Los conflictos felinos pueden ser bastante discretos.

Uno puede bloquear el acceso a un pasillo, quedarse junto al arenero, perseguir al otro cuando intenta pasar o apropiarse de determinados lugares de descanso.

Para nosotros quizá simplemente estén «cada uno a lo suyo».

Para uno de los gatos, la casa puede haberse convertido en un territorio bastante complicado de gestionar.

Cuando conviven varios animales, disponer de suficientes recursos distribuidos por diferentes zonas puede ayudar a reducir la competencia. Esto incluye areneros, agua, comida, rascadores, escondites y lugares de descanso.

Poner tres comederos pegados unos a otros no siempre equivale a proporcionar tres recursos independientes.

Los cambios en casa pueden provocar inseguridad

Los gatos suelen agradecer bastante la previsibilidad.

Una mudanza, obras, muebles nuevos, la llegada de un bebé, visitas prolongadas o un nuevo animal pueden alterar su entorno.

Incluso cambios que a nosotros nos parecen insignificantes pueden ser importantes para ellos.

Esto no significa que cualquier modificación vaya a provocar marcaje. Muchos gatos se adaptan perfectamente.

Pero si la orina aparece justo después de un cambio importante, merece la pena valorar esa relación.

En esos casos, mantener rutinas predecibles y asegurarnos de que el gato conserva zonas tranquilas y recursos accesibles puede facilitar la adaptación.

¿Por qué marca siempre los mismos sitios?

Porque esos lugares ya han adquirido significado.

Aunque nosotros limpiemos la mancha y dejemos de percibir el olor, el gato puede continuar detectando restos de señales olfativas.

Esto puede favorecer que vuelva al mismo punto.

Además, la ubicación original quizá siga siendo relevante. Si marca junto a una ventana porque ve gatos fuera, limpiar perfectamente el cristal no elimina la presencia del visitante.

Por eso solucionar el problema requiere trabajar tanto sobre la limpieza como sobre aquello que está provocando el comportamiento.

Si únicamente eliminamos la mancha, estamos tratando la consecuencia.

Cómo limpiar la orina de marcaje

La limpieza es importante porque necesitamos eliminar el olor de la forma más completa posible.

Los limpiadores enzimáticos específicamente formulados para orina de mascotas pueden resultar útiles para descomponer los residuos responsables del olor. Sigue las instrucciones del producto y comprueba antes que sea adecuado para la superficie que quieres tratar.

Evita utilizar productos con olores muy intensos pensando que así «taparás» el pis.

Nuestro objetivo no es ganar una competición aromática contra el gato, sino eliminar correctamente los restos.

Tampoco mezcles productos de limpieza. Algunas combinaciones pueden liberar sustancias peligrosas.

Y evita los limpiadores que contengan amoníaco en las zonas marcadas, ya que su olor puede resultar contraproducente.

Si el marcaje ha afectado a sofás, alfombras u otras superficies, eliminar completamente el olor es fundamental para reducir las posibilidades de que el gato vuelva a utilizar el mismo lugar.

No lo castigues por marcar

Encontrar orina en las cortinas por tercera vez pone a prueba la paciencia de cualquiera.

Pero castigar al gato no resuelve la causa.

Gritarle, acercarle la cara a la orina, rociarlo con agua o asustarlo puede aumentar su estrés. Si precisamente la inseguridad está participando en el marcaje, acabamos añadiendo otro problema.

Además, el gato no necesita aprender que el pis que hizo hace veinte minutos estaba «mal».

Necesitamos descubrir por qué está marcando y modificar las condiciones que mantienen ese comportamiento.

Castigar puede conseguir que empiece a tener miedo de nosotros.

Eso sí sería un problema nuevo.

Revisa los areneros aunque parezca marcaje

Incluso cuando sospechamos que existe marcaje territorial, merece la pena revisar cómo están organizados los areneros.

Un gato puede tener más de un motivo para orinar fuera.

Comprueba que las bandejas se limpian con frecuencia, que son suficientemente grandes y que están situadas en lugares tranquilos y accesibles.

En hogares con varios gatos es especialmente importante disponer de suficientes opciones y distribuirlas por distintas zonas.

Un arenero colocado junto a una lavadora ruidosa, en un lugar donde otro gato puede bloquear la salida o detrás de una puerta que a veces permanece cerrada puede no resultar tan estupendo como pensamos.

Desde nuestra perspectiva hay un arenero.

Desde la del gato quizá exista un baño con unas condiciones ambientales absolutamente inaceptables.

Evita que vea gatos del exterior si ese es el desencadenante

Si descubres que el marcaje aparece principalmente junto a ventanas desde las que observa gatos desconocidos, reducir ese contacto visual puede ayudar.

Dependiendo de la vivienda, puede ser posible cubrir parcialmente la zona inferior del cristal o reorganizar determinados espacios para que el visitante exterior resulte menos visible.

También conviene evitar atraer a otros gatos cerca de puertas y ventanas, por ejemplo dejando comida en esos lugares.

No se trata de impedir que nuestro gato vuelva a mirar nunca al exterior.

Se trata de reducir un estímulo concreto si está provocando una respuesta territorial repetida.

Mejora la sensación de seguridad dentro de casa

Cuando existe un componente de estrés o conflicto, el entorno adquiere mucha importancia.

Proporciona escondites, zonas elevadas, rascadores y diferentes lugares donde descansar. En hogares con varios gatos, distribuye los recursos para que un animal no pueda controlar fácilmente el acceso de los demás.

El juego también puede formar parte de una rutina diaria más predecible y enriquecedora.

La idea es permitir que cada gato pueda moverse por su territorio, descansar y acceder a lo que necesita sin estar continuamente pendiente de otro animal.

A veces pensamos que la casa es suficientemente grande porque a nosotros nos sobra espacio.

El gato puede tener una opinión completamente distinta sobre cómo está repartido.

¿Debo cambiar el arenero de sitio?

En algunos casos puede ser útil, especialmente si el arenero se encuentra en una zona de mucho paso, cerca de electrodomésticos ruidosos o en un lugar donde otro gato pueda bloquear el acceso. Sin embargo, cambiarlo constantemente de ubicación tampoco suele ser una buena idea.

Lo más recomendable es situarlo en un lugar tranquilo, accesible y mantener esa ubicación de forma estable para que el gato pueda utilizarlo con confianza.

¿Funcionan las feromonas para evitar el marcaje?

Los productos de feromonas sintéticas se utilizan en algunos problemas relacionados con estrés y marcaje felino.

Pueden resultar útiles como parte de un plan más amplio en determinados gatos, pero no deberíamos considerarlos una solución mágica.

Un difusor no arreglará una enfermedad urinaria, un arenero que el gato detesta ni un conflicto importante entre animales.

Si se utilizan, tiene más sentido hacerlo junto con otras medidas dirigidas a la causa concreta del problema.

Cuando el marcaje persiste, el veterinario o un profesional cualificado en comportamiento felino puede ayudarte a diseñar un plan adaptado al caso.

¿Qué hago si no sé cuál de mis gatos está marcando?

Si conviven varios gatos en casa, identificar cuál de ellos está marcando no siempre resulta sencillo.

Encontramos la prueba, tenemos varios sospechosos y absolutamente ninguno parece dispuesto a colaborar con la investigación.

Observar discretamente los lugares donde aparece la orina puede ayudar. Una cámara doméstica también puede resultar útil para identificar al gato y ver qué ocurre justo antes del marcaje.

Esto último puede proporcionar información especialmente interesante.

Quizá descubramos que siempre sucede después de que otro gato pase por la zona, tras mirar por una ventana o en un momento concreto del día.

Identificar quién marca es importante porque ese animal es quien necesita una evaluación médica y conductual adecuada.

No asumamos automáticamente que es «el gato problemático» de la familia.

¿Cuándo debería pedir ayuda profesional?

Si tu gato empieza repentinamente a orinar fuera del arenero, merece una revisión veterinaria para descartar causas médicas.

Si estas ya han sido descartadas y el marcaje continúa, habrá que investigar el entorno y las relaciones sociales.

Los casos persistentes pueden requerir un análisis más detallado por parte de un veterinario con conocimientos de comportamiento o un profesional cualificado en conducta felina.

Esto resulta especialmente útil cuando conviven varios gatos, existe agresividad, el animal parece muy estresado o no conseguimos identificar el desencadenante.

Cuanto más tiempo lleva repitiéndose un comportamiento, más interesante resulta intervenir sobre su causa en lugar de limitarnos a limpiar cada nueva mancha.

El marcaje no es una venganza felina

Si tu gato orina fuera del arenero por marcaje, no está castigándote porque ayer llegaste tarde ni vengándose porque no le diste la lata que quería.

Está utilizando una forma de comunicación perfectamente normal para un gato, aunque bastante poco compatible con nuestras cortinas.

La clave consiste en distinguir el marcaje de otros problemas de eliminación, descartar primero enfermedades urinarias y después buscar qué puede estar aumentando su necesidad de dejar señales: hormonas sexuales, gatos del exterior, conflictos dentro de casa, cambios ambientales o inseguridad territorial.

A partir de ahí podemos modificar el entorno, mejorar los recursos y limpiar correctamente las zonas afectadas.

Porque decirle cien veces que el sofá no necesita conocer su estado territorial probablemente no funcione.

Conseguir que vuelva a sentirse seguro en su propia casa tiene muchas más posibilidades.

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