Por qué los gatos prefieren a una persona específica en casa

En casa sois cuatro personas. Todos le ponéis comida, todos intentáis jugar con él y, al menos oficialmente, todos queréis al gato por igual.

Pero llega la hora de sentarse en el sofá y no hay debate.

Va directo a la misma persona.

La sigue hasta el baño, duerme en su lado de la cama y aparece misteriosamente cada vez que escucha su voz. Mientras tanto, el resto de la familia contempla la escena preguntándose qué proceso de selección ha utilizado.

Cuando un gato prefiere a una persona, normalmente no existe una única razón. Influyen la forma en la que esa persona se relaciona con él, lo predecible que resulta, las experiencias que han compartido y, por supuesto, la personalidad del propio gato.

Y no, ser quien llena el comedero no garantiza automáticamente ganar las elecciones.

¿Los gatos pueden tener una persona favorita?

Sí, algunos gatos muestran preferencias bastante claras por determinadas personas.

Eso no significa necesariamente que solo quieran a una.

Un gato puede mantener relaciones diferentes con cada miembro de la familia. Quizá busque a una persona para dormir, a otra para jugar y se acerque a una tercera cuando quiere comida.

Nosotros tendemos a traducir todas esas relaciones utilizando una única escala: «me quiere más» o «me quiere menos». Los gatos probablemente no organicen sus vínculos de una manera tan sencilla.

Lo que sí podemos observar es que algunos buscan con mucha más frecuencia la proximidad o la interacción con una persona concreta.

Y normalmente hay motivos detrás de esa elección.

La persona que respeta sus límites suele tener muchos puntos ganados

Aquí aparece una de esas maravillosas contradicciones felinas.

La persona que más intenta conseguir la atención del gato no siempre es la que termina recibiéndola.

De hecho, puede ocurrir justo lo contrario.

Imagina dos personas. Una ve al gato y enseguida intenta cogerlo, acariciarlo, darle besos y convencerlo de que se quede encima. La otra lo saluda, permite que se acerque y deja de tocarlo cuando muestra que ha tenido suficiente.

Para un gato que valora poder controlar sus interacciones, la segunda persona puede resultar mucho más agradable.

Sabe que puede acercarse sin quedar atrapado en una sesión obligatoria de abrazos.

Y eso genera confianza.

Precisamente por eso, muchos gatos no disfrutan cuando intentamos cogerlos en brazos constantemente. Si quieres entender mejor este comportamiento, puedes leer nuestro artículo sobre por qué algunos gatos no toleran que los cojan en brazos.

Los gatos valoran mucho la previsibilidad

Convivir con alguien predecible facilita bastante las cosas.

Si una persona se mueve de forma tranquila, utiliza un tono de voz estable y responde de manera parecida ante las mismas situaciones, el gato puede aprender fácilmente qué esperar de ella.

En cambio, los movimientos repentinos, los gritos o las interacciones demasiado intensas pueden resultar incómodos para determinados gatos.

Esto depende muchísimo del individuo.

Un gato extrovertido puede disfrutar viviendo en medio del jaleo familiar. Otro puede desaparecer en cuanto escucha llegar a tres niños del colegio y reaparecer cuando la casa recupera oficialmente unos niveles aceptables de decibelios.

Por eso no existe una personalidad humana perfecta para todos los gatos.

Existe una forma de relacionarse que encaja mejor con ese gato concreto.

Las experiencias positivas van construyendo la relación

Los vínculos no suelen aparecer por arte de magia.

Se construyen mediante muchas pequeñas interacciones.

Jugar juntos, recibir caricias cuando las solicita, descansar cerca de una persona o simplemente compartir momentos tranquilos puede hacer que su presencia termine asociándose con experiencias agradables.

La comida también participa, claro.

Si una persona es habitualmente quien sirve el desayuno, ofrece premios o abre esa lata que provoca una aparición felina instantánea desde cualquier punto de la vivienda, es bastante probable que el gato aprenda a prestarle atención.

Pero alimentar al gato no compra automáticamente su cariño.

Si fuera tan sencillo, bastaría con consultar quién paga las latas para resolver cualquier discusión familiar sobre quién es su humano favorito.

La forma de acariciarlo también importa

No todas las caricias son iguales desde el punto de vista del gato.

Puede haber una persona que haya aprendido perfectamente dónde y durante cuánto tiempo le gusta que lo toquen.

Quizá se limita a acariciar la cabeza y las mejillas porque sabe que el abdomen está oficialmente fuera de negociación. También puede reconocer cuándo la cola empieza a moverse y terminar la interacción antes de que aparezca el mordisco de advertencia.

Si alguna vez tu gato te da un pequeño mordisco mientras lo acaricias, no siempre significa agresividad. En este otro artículo explicamos qué suelen indicar esos mordiscos suaves.

Otra persona, con toda la buena intención del mundo, puede insistir constantemente en tocar zonas que al gato no le gustan.

Con el tiempo, el animal aprende.

Sabe con quién puede tumbarse tranquilamente sin que una mano empiece inmediatamente una exploración completa de su anatomía.

El juego puede crear una relación especial

Para algunos gatos, jugar es una de las mejores formas de interacción con las personas.

Una persona que dedica tiempo regularmente a utilizar una caña, hacer que el gato persiga y permitirle desarrollar comportamientos de acecho y captura puede convertirse en alguien especialmente interesante.

Y aquí también importa cómo jugamos.

Agitar un juguete delante de su cara sin parar no tiene por qué resultar demasiado estimulante. Muchos gatos disfrutan más cuando el objeto se mueve como una pequeña presa: aparece, desaparece detrás de algo, se aleja y les permite acechar antes de lanzarse.

Cuando una persona aprende qué tipo de juego entusiasma a ese gato, tiene bastantes posibilidades de empezar a recibir visitas frecuentes.

Aunque conviene asumir que quizá nos vea parcialmente como amigos y parcialmente como empleados del departamento de entretenimiento.

Si buscas nuevas formas de jugar con tu gato, puedes consultar nuestra selección de los mejores juguetes interactivos para mantenerlo activo y estimulado.

Algunos gatos prefieren a la persona más tranquila de casa

Hay gatos que buscan especialmente a quien permanece sentado, habla bajo y no realiza demasiados movimientos bruscos.

No resulta difícil entender el atractivo.

Esa persona puede convertirse en un lugar estupendo para descansar.

Por eso a veces ocurre algo bastante frustrante: alguien que asegura no ser «muy de gatos» termina con el animal permanentemente encima.

Precisamente porque no intenta tocarlo cada treinta segundos.

Mientras el amante oficial de los gatos de la familia lo llama desde el otro extremo del sofá con un «ven, precioso, ven aquí», la persona que lo ignora está ofreciendo algo muy valioso: espacio.

Y el gato decide ocuparlo.

¿Influye quién pasa más tiempo con el gato?

Puede influir, pero la cantidad de tiempo no lo explica todo.

Pasar muchas horas juntos proporciona más oportunidades para crear experiencias positivas y establecer rutinas.

Si trabajas desde casa, por ejemplo, el gato puede acostumbrarse a dormir cerca mientras trabajas, acompañarte cuando haces una pausa o aparecer a determinadas horas esperando juego o comida.

Esas pequeñas rutinas compartidas pueden reforzar la relación.

Pero estar ocho horas en la misma habitación no garantiza nada si las interacciones resultan incómodas para el animal.

La calidad de la convivencia importa tanto o más que acumular horas bajo el mismo techo.

¿Puede preferir a alguien por su olor?

El olfato tiene una enorme importancia para los gatos.

Reconocen y procesan muchísima información mediante los olores, y las personas con las que conviven forman parte de ese paisaje olfativo familiar.

Por eso no resulta extraño que busquen ropa utilizada, duerman en nuestra cama o se froten contra nosotros.

Sin embargo, reducir la elección de una persona favorita únicamente a que «le gusta más su olor» sería simplificar demasiado.

El olor forma parte de la familiaridad, pero también cuentan las interacciones, las rutinas y la sensación de seguridad asociada a esa persona.

¿Los gatos prefieren a hombres o a mujeres?

No existe una regla según la cual los gatos prefieran universalmente a un sexo determinado.

Cada animal tiene su propia historia y sus propias experiencias.

La voz, la manera de moverse, la intensidad de las interacciones, las experiencias anteriores y el comportamiento individual de cada persona pueden influir mucho más que ser hombre o mujer.

Un gato que ha tenido experiencias desagradables con determinado tipo de persona puede mostrarse inicialmente más precavido ante individuos que le recuerden de alguna manera a esas experiencias.

Pero no podemos convertir las preferencias individuales en una norma para todos los gatos.

¿Y si mi gato prefiere a mi pareja aunque yo lo cuide?

Puede resultar un poco frustrante, ¿verdad?

Tú limpias el arenero. Tú compras la comida. Tú organizas las visitas veterinarias.

Y luego llega tu pareja, se sienta cinco minutos en el sofá y el gato corre a instalarse encima como si llevaran meses separados por una guerra.

No significa que hayas hecho nada mal.

Quizá tu pareja permanece más quieta, acaricia menos, tiene una rutina que al gato le resulta agradable o simplemente su manera de interactuar encaja mejor con sus preferencias.

Además, limpiar el arenero es una aportación importantísima a la convivencia, pero parece que los gatos todavía no han desarrollado un sistema de puntos para reconocer el mérito.

¿Puede cambiar de persona favorita?

Perfectamente.

Las relaciones cambian a medida que cambian las circunstancias.

Si una persona empieza a pasar más tiempo en casa, otra modifica sus horarios o alguien asume nuevas rutinas de juego y alimentación, el gato puede empezar a buscar más a esa persona.

También pueden cambiar sus propias necesidades.

Un gato joven muy activo quizá busque especialmente al miembro de la familia que más juega con él. A medida que envejece puede empezar a valorar mucho más a quien comparte largas y tranquilas tardes de sofá.

Eso no significa que haya dejado de querer a nadie.

Simplemente las preferencias no tienen por qué permanecer exactamente iguales durante toda su vida.

¿Puede tener más de una persona favorita?

Sí. Muchos gatos mantienen vínculos estrechos con varias personas al mismo tiempo, aunque cada relación sea diferente. Es posible que busquen a una persona para dormir, a otra para jugar y a otra cuando necesitan tranquilidad.

Por eso, más que hablar de una única persona favorita, a menudo es más correcto decir que cada miembro de la familia ocupa un papel distinto dentro de la vida del gato.

Cómo saber si tu gato tiene un vínculo especial contigo

No existe una prueba definitiva.

Buscar tu proximidad de manera voluntaria es probablemente una de las señales más interesantes. Puede sentarse cerca, dormir contigo, seguirte por casa o acercarse para iniciar interacciones.

También puede saludarte, frotarse contra ti o elegir descansar en lugares donde estás presente.

Pero cuidado con convertir una lista de comportamientos en un examen de vuestra relación.

Hay gatos tremendamente pegajosos y otros mucho más independientes. Uno puede dormir sobre tu cabeza todas las noches y otro demostrar su comodidad instalándose a un metro de distancia.

Ambos pueden sentirse perfectamente seguros contigo.

Cómo conseguir que un gato confíe más en ti

Si actualmente parece preferir claramente a otra persona, intentar competir por su atención suele ser una estrategia bastante regular.

Funciona mejor mejorar vuestra propia relación.

Respeta cuando quiera marcharse, deja que inicie parte de las interacciones y aprende qué tipo de contacto disfruta. Dedica tiempo al juego y participa en algunas rutinas agradables de su día.

Puedes sentarte cerca sin intentar tocarlo constantemente y permitir que sea él quien reduzca la distancia.

Si se acerca, no aproveches inmediatamente la oportunidad para cogerlo en brazos durante cinco minutos.

A veces la mejor manera de conseguir que un gato vuelva es demostrarle que puede irse cuando quiera.

No utilices comida para forzar el contacto

Los premios pueden ayudarnos a crear asociaciones positivas, pero deberían utilizarse con sentido común.

No hace falta atraer al gato con comida para después agarrarlo o someterlo a una interacción que estaba intentando evitar.

Si cada vez que se acerca por un premio termina atrapado entre nuestros brazos, aprenderá rápidamente que la oferta tenía letra pequeña.

Podemos utilizar pequeñas recompensas durante interacciones positivas, juegos o ejercicios de habituación, pero respetando siempre su capacidad para alejarse.

La confianza funciona bastante mal cuando viene acompañada de emboscadas.

Los niños también pueden convertirse en la persona favorita

Sí, aunque dependerá tanto del niño como del gato.

Un niño tranquilo que ha aprendido a respetar los espacios del animal, jugar adecuadamente y reconocer cuándo quiere descansar puede establecer una relación estupenda con él.

En cambio, perseguirlo, cogerlo constantemente o molestarlo mientras duerme puede hacer que el gato empiece a evitarlo.

Los adultos tenemos aquí una responsabilidad importante.

No basta con decir al niño que «el gato no hace nada». Hay que enseñarle a observar su lenguaje corporal y entender que querer mucho a un animal también significa dejarlo tranquilo cuando lo pide.

Si de repente evita a su persona favorita, observa qué ocurre

Una preferencia puede cambiar sin que exista ningún problema.

Pero los cambios repentinos de comportamiento merecen atención.

Si un gato que siempre dormía contigo empieza a esconderse, evita el contacto o reacciona de manera extraña cuando intentas tocarlo, fíjate en el resto de su comportamiento.

¿Come igual? ¿Se mueve normalmente? ¿Ha cambiado algo en casa? ¿Parece molesto cuando tocas alguna zona?

El dolor y diferentes enfermedades pueden modificar la sociabilidad de un gato. También pueden hacerlo el miedo y el estrés.

Si el cambio es marcado, persiste o aparece acompañado de otros síntomas, conviene consultarlo con el veterinario.

No necesitas ser su persona favorita para tener una buena relación

Este quizá sea el punto que más cuesta aceptar cuando tu gato lleva cuarenta minutos durmiendo encima de alguien que asegura que «los gatos tampoco le entusiasman».

Las relaciones felinas no son una competición.

Tu gato puede preferir a una persona para determinadas cosas y mantener contigo una relación diferente pero igualmente positiva.

Lo importante es que pueda acercarse voluntariamente, se sienta seguro en tu presencia y sus límites sean respetados.

Intentar convertirnos obsesivamente en su humano número uno puede llevar precisamente a hacer aquello que menos le gusta: buscar demasiado contacto, perseguirlo o insistir cuando quiere espacio.

Tu gato no ha hecho un ranking familiar

Cuando un gato prefiere a una persona, suele haber una combinación de confianza, experiencias positivas, rutinas compartidas y compatibilidad entre la personalidad del animal y la manera de relacionarse de ese humano.

Puede elegir a quien juega mejor con él, a quien respeta antes sus señales o simplemente a esa persona que se sienta todas las noches en el mismo rincón del sofá y permanece maravillosamente quieta.

No hace falta ponerse celoso ni empezar una campaña electoral basada en premios.

Aprende qué le gusta, respeta sus límites y construye vuestra propia relación.

Y si después de todo sigue eligiendo dormir encima de tu pareja mientras tú eres quien limpia el arenero, recuerda una de las grandes verdades de la convivencia felina:

la justicia nunca figuró entre las condiciones del contrato.

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