Por qué los gatos prefieren beber agua corriente y no del cuenco

Le compras un cuenco precioso, lo llenas con agua limpia y lo colocas cuidadosamente junto a su comida. Tu gato se acerca, lo mira durante dos segundos y se marcha.

Cinco minutos después abres el grifo y aparece corriendo como si llevara tres días atravesando el desierto.

Si esta escena te resulta familiar, no tienes un gato especialmente raro. A muchos felinos les atrae el agua en movimiento y algunos parecen mostrar una preferencia bastante clara por fuentes, grifos e incluso ese pequeño chorrito que queda cayendo después de ducharnos.

Pero ¿por qué un gato prefiere agua corriente cuando tiene un cuenco perfectamente disponible? La explicación no está en que el agua del grifo tenga algún poder misterioso. Detrás de esta conducta hay una mezcla de instinto, percepción, preferencias individuales y, en ocasiones, algún que otro error nuestro a la hora de colocar el bebedero.

Importante: Este artículo tiene un carácter exclusivamente informativo y no sustituye la valoración de un veterinario. Si observas que tu gato bebe mucho más o mucho menos de lo habitual, o presenta cualquier otro cambio relacionado con la ingesta de agua, consulta con un profesional veterinario.

¿Por qué un gato prefiere el agua corriente?

No existe una única explicación válida para todos los gatos.

Algunos beben sin ningún problema de un cuenco durante toda su vida. Otros utilizan tanto el bebedero como una fuente y unos cuantos desarrollan una fascinación considerable por cualquier grifo que escuche abrirse a veinte metros.

Una posible razón es que el agua en movimiento ofrece más estímulos. Hace ruido, refleja la luz y cambia constantemente. Todo eso puede llamar la atención de un animal tan curioso como el gato.

Además, una fuente mantiene el agua circulando, mientras que en un recipiente permanece quieta durante horas. Dependiendo del bebedero, la temperatura, la limpieza y el lugar donde esté colocado, esa diferencia puede hacer que una opción resulte más atractiva que la otra.

El movimiento hace que el agua sea más fácil de detectar

Tenemos tendencia a imaginar que el gato observa su cuenco exactamente igual que nosotros. Ve el recipiente, ve el nivel del agua y asunto resuelto.

Pero para él una superficie completamente quieta puede resultar menos evidente, especialmente en determinadas condiciones de iluminación.

Seguro que alguna vez has visto a un gato acercarse al bebedero y tocar el agua con una pata antes de beber. Algunos incluso mueven ligeramente el recipiente.

No siempre significa que estén jugando. Al tocarla crean pequeñas ondas en la superficie que hacen el agua más perceptible, aunque no podemos saber en todos los casos si esa es la razón concreta por la que lo hacen.

Con un grifo o una fuente ese problema prácticamente desaparece. Hay movimiento, sonido y reflejos constantes que indican claramente que allí está ocurriendo algo interesante.

Y si algo se mueve, ya sabemos que merece una inspección felina inmediata.

El agua corriente puede resultar más atractiva por su frescura

Piensa en un cuenco que lleva varias horas en el mismo sitio.

Aunque el agua siga siendo potable, puede haber acumulado pelos, pequeñas partículas de polvo o restos que hayan caído dentro. Si además está cerca de la comida, tampoco es difícil que termine con alguna miguita flotando.

Una fuente bien mantenida hace circular el agua y muchos modelos incorporan filtros. Esto no significa que cualquier fuente produzca automáticamente un agua mejor ni que podamos olvidarnos de limpiarla, pero puede ayudar a mantenerla en condiciones agradables.

También hay gatos a los que parece gustarles el agua fresca.

El agua recién salida del grifo suele estar más fría que la que lleva horas en un recipiente, así que es posible que parte de la fascinación venga simplemente de ahí.

La ubicación del cuenco importa más de lo que parece

A veces pensamos que nuestro gato está obsesionado con beber agua corriente cuando el verdadero problema está en el lugar donde hemos puesto su bebedero.

Por comodidad humana, es muy habitual colocar comida y agua juntas. Plato de comida a un lado, cuenco de agua al otro y ya tenemos montado el comedor.

Pero esa disposición no tiene por qué ser la favorita del gato.

El agua puede ensuciarse con restos de comida y algunos felinos simplemente parecen sentirse más cómodos bebiendo en otros puntos de la casa.

También conviene observar qué hay alrededor. Un bebedero colocado en una zona de paso, junto a un electrodoméstico ruidoso o en un rincón donde el gato se siente encerrado puede resultar poco atractivo.

Probar varios lugares es una solución sencilla y, en ocasiones, sorprendentemente eficaz.

Puedes descubrir que no tenía ninguna guerra personal contra los cuencos. Solo contra ese cuenco colocado exactamente ahí.

El recipiente también puede ser el culpable

No todos los bebederos ofrecen la misma experiencia.

Un recipiente demasiado estrecho obliga al gato a introducir bastante la cabeza y puede hacer que los bigotes contacten continuamente con los bordes. Algunos gatos parecen sentirse más cómodos utilizando recipientes amplios en los que pueden beber sin rozarlos tanto.

La profundidad también influye en la facilidad de acceso al agua.

Por eso, antes de decidir que tu gato únicamente acepta beber de un grifo abierto, merece la pena probar un recipiente ancho, estable y fácil de limpiar.

El material es otro aspecto práctico que conviene valorar. El acero inoxidable y la cerámica suelen ser opciones fáciles de mantener correctamente si se lavan con frecuencia. Los recipientes deteriorados o difíciles de limpiar pueden acumular suciedad y olores que hagan el agua menos apetecible.

¿Es cierto que los gatos rechazan el agua estancada por instinto?

Esta explicación aparece muchísimo cuando se habla de gatos y fuentes: supuestamente, los gatos evitan instintivamente el agua estancada porque en la naturaleza podría estar contaminada y prefieren el agua corriente porque sería más segura.

Suena muy convincente.

El problema es que convertirlo en una regla universal simplifica demasiado el comportamiento felino.

Podemos hablar de preferencias y de que el movimiento, la frescura o las características del punto de agua pueden resultar atractivos, pero no deberíamos asumir que todos los gatos poseen una especie de detector interno que clasifica automáticamente el agua corriente como segura y la quieta como peligrosa.

Si fuera así, ningún gato bebería tranquilamente de un cuenco. Y sabemos perfectamente que muchísimos lo hacen.

La personalidad y las costumbres individuales también cuentan.

Entonces, ¿es mejor una fuente de agua para gatos?

Puede ser una opción estupenda, pero no es imprescindible para todos.

Si tu gato disfruta bebiendo de una fuente y eso facilita que tenga agua disponible de una forma que le resulta atractiva, perfecto. Especialmente si eres de esas personas que actualmente tienen que abrir el grifo cada vez que el señor de la casa decide que es hora de tomar algo.

Una fuente también puede resultar práctica porque mantiene el agua circulando y algunos modelos ofrecen una buena capacidad.

Eso sí, hay una condición importante: hay que limpiarla.

Las fuentes no son dispositivos mágicos capaces de generar agua eternamente limpia. El recipiente, la bomba y las distintas piezas necesitan mantenimiento, y los filtros deben sustituirse siguiendo las indicaciones del fabricante.

Una fuente descuidada puede acumular suciedad igual que cualquier otro bebedero.

Si estás pensando en probar esta opción, puedes consultar nuestra comparativa de las mejores fuentes de agua para gatos, donde analizamos qué características conviene tener en cuenta antes de elegir una.

Cómo saber si tu gato bebería mejor con una fuente

No necesitas comprar una inmediatamente solo porque hayas leído que a los gatos les encanta el agua corriente.

Observa primero al tuyo.

Si aparece cada vez que abres un grifo, intenta beber directamente del chorro o muestra mucho más interés por el agua cuando está en movimiento, una fuente puede tener bastantes posibilidades de gustarle.

También puedes experimentar previamente con diferentes cuencos y ubicaciones. Coloca varios puntos de agua en zonas tranquilas de la casa y comprueba cuáles utiliza.

Esto tiene una ventaja añadida cuando viven varios gatos juntos: no todos tienen que depender del mismo lugar para beber.

Y recuerda que comprar una fuente tampoco garantiza el éxito. Existe la posibilidad perfectamente felina de que te gastes el dinero, montes el aparato con toda tu ilusión y tu gato decida que lo verdaderamente interesante es la caja en la que venía.

¿Hay que dejarle beber directamente del grifo?

Que lo haga ocasionalmente no significa necesariamente que exista un problema, siempre que el agua del grifo de tu zona sea apta para el consumo y el gato disponga además de agua limpia y accesible.

Lo que no resulta demasiado práctico es depender exclusivamente de abrirle el grifo.

Tu gato necesita tener acceso permanente a agua fresca. Tú puedes estar trabajando, durmiendo o fuera de casa cuando él quiera beber, y el servicio de habitaciones felino todavía no ha conseguido cobertura las 24 horas.

Si muestra una preferencia muy marcada por el chorro, una fuente puede ser una alternativa mucho más cómoda.

Qué hacer si tu gato apenas bebe del cuenco

Antes de preocuparte porque utiliza poco un bebedero concreto, recuerda que la cantidad de agua que obtiene un gato no procede únicamente de lo que vemos beber.

La alimentación influye mucho. Un gato que consume principalmente comida húmeda obtiene una cantidad considerable de agua a través del propio alimento, mientras que uno alimentado con comida seca depende más del agua que bebe directamente.

Si quieres entender mejor cuánto influye la hidratación en su salud, puedes consultar nuestro artículo sobre por qué los gatos necesitan más agua de la que suelen beber.

Aun así, puedes intentar hacer sus puntos de agua más atractivos.

Prueba recipientes amplios y limpios, renueva el agua con frecuencia y distribuye varios bebederos por la casa. También puedes experimentar con ubicaciones distintas o incorporar una fuente si claramente muestra interés por el agua en movimiento.

Lo importante es observar sus preferencias en lugar de empeñarnos en que beba exactamente donde nosotros hemos decidido que debería hacerlo.

Cuidado si de repente empieza a beber muchísimo

Una cosa es que tu gato prefiera el grifo y otra diferente que de repente aumente mucho la cantidad de agua que consume.

Los cambios importantes en la sed merecen atención.

Beber más de lo habitual puede aparecer asociado a diferentes problemas de salud, entre ellos enfermedades renales, diabetes y otras alteraciones. En gatos mayores conviene estar especialmente atentos a estos cambios.

Si antes apenas lo veías beber y ahora visita continuamente el bebedero, no deberíamos limitarnos a pensar que por fin ha descubierto lo maravillosa que es el agua.

Lo adecuado es comentarlo con el veterinario, sobre todo si aparecen otros cambios como mayor cantidad de orina, pérdida de peso, alteraciones del apetito, vómitos o menor actividad.

Al final, puede que el problema no fuera el agua

Cuando un gato prefiere agua corriente, es fácil llegar a la conclusión de que simplemente odia beber de un cuenco.

Pero merece la pena mirar un poco más allá.

Quizá le atrae el movimiento. Tal vez disfruta del agua recién puesta y más fresca. Puede que su bebedero sea incómodo, esté sucio demasiado pronto o se encuentre en un lugar que no le gusta. O quizá tienes uno de esos gatos que sencillamente han decidido que beber del grifo es muchísimo más interesante.

Lo importante es ofrecerle agua limpia y accesible, observar qué opciones utiliza realmente y adaptar sus puntos de bebida cuando sea necesario.

Porque convivir con gatos consiste muchas veces en eso: comprar algo pensando que sabemos perfectamente lo que necesitan y descubrir, una vez más, que ellos tenían otros planes.

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