Qué significa que mi gato tenga las pupilas siempre dilatadas

Hay momentos en los que un gato con las pupilas enormes resulta completamente normal. Está jugando, acaba de escuchar un ruido sospechoso en el pasillo o ha entrado en ese modo nocturno en el que cualquier sombra parece merecer una persecución a toda velocidad.

Pero una cosa es ver sus ojos como dos platos de vez en cuando y otra bastante diferente es notar que las pupilas de tu gato están dilatadas casi siempre, incluso cuando hay buena iluminación.

Las pupilas cambian de tamaño constantemente para regular la cantidad de luz que entra en el ojo, pero también pueden modificarse por excitación, miedo, estrés y otras circunstancias. Cuando permanecen anormalmente grandes durante mucho tiempo, especialmente si se trata de un cambio reciente, conviene averiguar qué está ocurriendo.

Veamos las principales causas de las pupilas dilatadas en gatos, cuándo forman parte de su comportamiento normal y qué señales deberían hacernos consultar con el veterinario.

Importante: Este artículo tiene un carácter exclusivamente informativo y no sustituye la valoración de un veterinario. Si las pupilas de tu gato permanecen dilatadas de forma persistente, presentan un tamaño diferente entre sí o el cambio aparece acompañado de problemas de visión u otros síntomas, consulta con un profesional veterinario.

¿Por qué se dilatan las pupilas de los gatos?

La pupila es la zona oscura que vemos en el centro del ojo. Su tamaño cambia dependiendo, entre otras cosas, de la cantidad de luz disponible.

Cuando hay poca luz, las pupilas se dilatan para permitir que entre más. Cuando el ambiente es luminoso, normalmente se contraen y adquieren esa característica forma de rendija vertical.

Esta capacidad forma parte de las adaptaciones que permiten a los gatos desenvolverse con muy poca luz. Si quieres saber más sobre su visión nocturna, puedes descubrir también por qué los ojos de los gatos parecen brillar en la oscuridad.

Por eso no tiene mucho sentido valorar las pupilas de un gato sin fijarnos primero en dónde está.

Si está paseando de madrugada por un pasillo oscuro y tiene dos pupilas gigantes, probablemente sus ojos estén haciendo exactamente lo que deberían. Si está junto a una ventana en una habitación muy iluminada y continúan completamente redondas y grandes, la situación merece algo más de atención.

Además, el tamaño de las pupilas no depende únicamente de la luz. El estado emocional y determinadas enfermedades también pueden modificarlo.

Gato con pupilas dilatadas: causas normales

Antes de pensar que ocurre algo grave, hay varias situaciones cotidianas en las que la dilatación de las pupilas puede ser completamente normal.

Hay poca luz

Es la explicación más sencilla.

Los gatos están especialmente adaptados para desenvolverse con niveles bajos de iluminación, y la dilatación de las pupilas permite aprovechar mejor la luz disponible.

Puedes comprobarlo fácilmente observando a tu gato en distintos momentos del día. En una habitación oscura sus pupilas pueden ocupar gran parte del iris y, al pasar a un lugar bien iluminado, deberían hacerse más pequeñas.

Ese cambio es normal.

Está jugando o muy excitado

Seguro que lo has visto alguna vez justo antes del ataque mortal contra una caña con plumas.

El gato se agacha, fija la mirada, mueve ligeramente el trasero y sus pupilas se vuelven enormes. Segundos después sale disparado.

La excitación asociada al juego y a la persecución puede provocar una dilatación temporal. Una vez que el gato se tranquiliza, sus ojos deberían recuperar un aspecto acorde con la iluminación del ambiente.

Tiene miedo o está estresado

Las pupilas dilatadas también pueden aparecer cuando el gato está asustado o se encuentra en estado de alerta.

Una visita al veterinario, una persona desconocida, obras en casa, un perro que acaba de entrar por la puerta o un ruido repentino pueden desencadenar esta respuesta.

Aquí resulta especialmente útil mirar el resto del cuerpo.

Un gato asustado puede agacharse, intentar esconderse, colocar las orejas hacia atrás o mantenerse muy pendiente de lo que sucede alrededor. Las pupilas son solamente una pieza del puzle.

Y esto es importante porque intentar interpretar el estado emocional de un gato mirando únicamente sus ojos puede llevarnos a conclusiones bastante equivocadas.

¿Qué ocurre si mi gato tiene las pupilas siempre dilatadas?

Cuando hablamos de pupilas que permanecen dilatadas de manera persistente, incluso con suficiente luz y estando el gato tranquilo, ya no deberíamos asumir automáticamente que se trata de una peculiaridad suya.

La dilatación persistente recibe el nombre de midriasis y puede aparecer por diferentes causas.

Algunas están relacionadas directamente con los ojos. Otras afectan al sistema nervioso o se producen como consecuencia de enfermedades que provocan alteraciones en otras partes del organismo.

Esto no significa que debas intentar averiguar en casa cuál tiene tu gato comparando fotografías en Internet. Diferentes problemas pueden producir signos similares y para distinguirlos es necesaria una exploración veterinaria.

La hipertensión puede provocar pupilas dilatadas

Una de las causas que merece especial atención es la hipertensión arterial.

En los gatos, una presión arterial demasiado elevada puede dañar estructuras delicadas del ojo, incluida la retina. En casos graves puede producirse desprendimiento de retina y pérdida de visión.

El problema es que la hipertensión no siempre resulta evidente desde fuera hasta que aparecen complicaciones.

Además, puede estar asociada a enfermedades que vemos con mayor frecuencia en gatos de edad avanzada, como la enfermedad renal crónica.

Por eso, si un gato mayor presenta pupilas persistentemente dilatadas o parece haber perdido visión, no conviene atribuirlo simplemente a la edad.

Los problemas de visión también pueden estar detrás

Un gato que está perdiendo visión puede presentar pupilas muy dilatadas.

A veces el cambio en sus ojos es precisamente lo que hace que la familia empiece a fijarse en otras señales que hasta entonces habían pasado desapercibidas.

Quizá calcula peor los saltos, se golpea con objetos, duda antes de moverse por determinados lugares o parece desorientado cuando cambia la distribución de una habitación.

Los gatos pueden adaptarse sorprendentemente bien a una pérdida gradual de visión, sobre todo dentro de una casa que conocen perfectamente. Memorizan espacios, utilizan otros sentidos y mantienen sus rutinas.

Por eso puede pasar un tiempo antes de que nos demos cuenta de que algo falla.

Enfermedades oculares

Determinados problemas que afectan a los ojos también pueden producir cambios en las pupilas.

Las alteraciones de la retina, del nervio óptico y de otras estructuras oculares pueden modificar su tamaño o la forma en que responden a la luz.

En estos casos pueden aparecer además otros signos: enrojecimiento, secreciones, molestias, cambios en el aspecto del ojo o dificultades para ver.

Si además de observar cambios en las pupilas tu gato presenta lagrimeo o secreciones, puedes consultar nuestro artículo sobre por qué los gatos tienen los ojos llorosos o legañosos y qué causas pueden estar detrás.

Los problemas oculares no son una buena situación para esperar varios días a ver qué pasa. Algunos necesitan atención rápida para reducir el riesgo de complicaciones.

Causas neurológicas

El tamaño de las pupilas está controlado por el sistema nervioso, así que determinados problemas neurológicos también pueden alterar su respuesta.

Aquí es especialmente importante fijarnos en si existen otros cambios.

Desorientación, pérdida de equilibrio, debilidad, movimientos extraños, cambios repentinos de comportamiento o alteraciones en la coordinación, junto con unas pupilas anormales, justifican una valoración veterinaria.

No es necesario —ni recomendable— intentar localizar el problema neurológico observando al gato en casa. Lo importante para nosotros es detectar que algo ha cambiado y buscar ayuda.

Algunos medicamentos pueden modificar las pupilas

Ciertos medicamentos y sustancias pueden producir dilatación pupilar.

Por eso, si tu gato está siguiendo algún tratamiento y observas este cambio, conviene informar al veterinario y decirle exactamente qué está tomando.

No suspendas por tu cuenta una medicación prescrita únicamente porque hayas observado las pupilas grandes. El veterinario podrá valorar si el cambio puede estar relacionado con el tratamiento y decirte qué hacer.

Y si existe la posibilidad de que haya ingerido o estado en contacto con alguna sustancia potencialmente tóxica, la situación requiere una consulta inmediata.

¿Qué significa que tenga una pupila más dilatada que la otra?

Aquí tenemos otro cambio que llama muchísimo la atención: miras al gato y una pupila tiene un tamaño diferente a la otra.

Esta desigualdad se denomina anisocoria.

Puede aparecer por distintas alteraciones oculares o neurológicas y no debería considerarse normal si es nueva.

En lugar de intentar decidir cuál de los dos ojos es «el malo», lo recomendable es consultar con el veterinario. A veces el problema está en el ojo cuya pupila parece más grande y otras veces puede estar relacionado con el que presenta la pupila más pequeña.

Lo importante es que ambas pupilas deberían responder de una manera coordinada en condiciones normales.

Pupilas dilatadas en gatos mayores

En un gato senior conviene prestar especial atención a una dilatación persistente de las pupilas.

No porque unas pupilas grandes signifiquen automáticamente que tenga una enfermedad grave, sino porque con la edad aumenta la probabilidad de encontrar determinados problemas que pueden afectar indirectamente a los ojos.

La enfermedad renal crónica, por ejemplo, puede estar asociada a hipertensión arterial.

Además de observar sus ojos, merece la pena estar atentos a otros cambios generales: aumento de la sed y la cantidad de orina, pérdida de peso, disminución del apetito, vómitos frecuentes o una reducción marcada de su actividad son señales que también deberían comentarse con el veterinario.

En los gatos mayores es muy fácil caer en el «será cosa de la edad». Y algunas veces efectivamente estamos viendo cambios propios del envejecimiento, pero otras estamos delante de las primeras pistas de un problema que conviene investigar.

Cuándo deberías acudir al veterinario

No todas las pupilas grandes son una urgencia. Las que aparecen mientras juega, está asustado o permanece en una habitación oscura tienen una explicación completamente diferente a unas pupilas que de repente dejan de responder normalmente.

Conviene solicitar una valoración veterinaria si permanecen muy dilatadas de forma persistente sin una explicación clara, especialmente cuando se trata de un cambio reciente.

La consulta resulta todavía más importante si una pupila tiene un tamaño diferente a la otra, el gato parece no ver bien, se golpea con objetos, el ojo tiene un aspecto diferente o aparecen otros síntomas.

Si el cambio ha sido repentino y parece haber perdido la visión, presenta signos neurológicos, ha sufrido un traumatismo o podría haber estado expuesto a una sustancia tóxica, necesita atención veterinaria cuanto antes.

Qué puedes observar en casa

Aunque el diagnóstico corresponde al veterinario, hay información que puedes recoger y que puede resultar útil durante la consulta.

Fíjate en cuándo empezaste a notar el cambio y si afecta a ambos ojos. Observa también si las pupilas se hacen más pequeñas cuando aumenta la iluminación ambiental o permanecen prácticamente iguales.

Sin dirigir luces intensas directamente a sus ojos, puedes comparar cómo se ven en una habitación luminosa y en otra con menos luz.

También interesa observar su comportamiento habitual: cómo camina, cómo salta, si encuentra sin dificultad la comida y el agua y si se desplaza por casa como siempre.

Grabar un pequeño vídeo cuando notes las pupilas especialmente grandes puede ser útil si el cambio aparece de forma intermitente y justo el día de la consulta tu gato decide presentarse con unos ojos absolutamente normales. Porque, naturalmente, también dominan esa técnica.

No todas las pupilas grandes significan lo mismo

Entender las causas de las pupilas dilatadas en gatos requiere mirar mucho más que el tamaño de la parte negra de sus ojos.

El contexto lo cambia todo.

Unas pupilas enormes durante una sesión de juego, en una habitación oscura o después de un susto pueden formar parte de una respuesta normal. En cambio, si permanecen dilatadas continuamente, aparecen de repente, tienen tamaños diferentes o van acompañadas de problemas de visión u otros síntomas, necesitan una valoración profesional.

Nuestros gatos no pueden decirnos que ven peor o que algo extraño está ocurriendo en sus ojos. Y, como además tienen bastante talento para disimular cuando algo no va bien, a veces un pequeño cambio físico es la primera pista que tenemos.

Así que sí, esos enormes ojos negros pueden significar simplemente que acaba de ver una mosca.

Pero si siguen igual cuando la mosca se ha ido, el gato está tranquilo y la habitación está perfectamente iluminada, merece la pena prestarles un poco más de atención.

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