Cómo prevenir el tártaro en los dientes de tu gato

Hay partes de un gato que revisamos constantemente sin proponérnoslo. Sabemos perfectamente si tiene una legaña, una pequeña herida en la oreja o una calva que ayer juraríamos que no estaba ahí.

Los dientes, en cambio, pueden pasar años tranquilamente escondidos detrás de esos bigotes sin que les prestemos demasiada atención.

Hasta que un día bosteza delante de nuestra cara y descubrimos un aliento capaz de despertar a toda la familia.

El tártaro en los gatos, más conocido habitualmente como sarro dental, no aparece de repente. Primero se forma una película de placa sobre los dientes y, si no se elimina, puede mineralizarse y endurecerse. A partir de ahí ya no estamos ante algo que podamos solucionar fácilmente con un cepillo en casa.

Por eso, cuando hablamos de salud dental felina, prevenir resulta muchísimo más sencillo que intentar arreglar el problema cuando el sarro lleva tiempo instalado.

Importante: Este artículo tiene únicamente fines informativos y no sustituye la valoración de un veterinario. Si tu gato presenta sarro abundante, encías inflamadas o sangrantes, dolor, mal aliento intenso, dificultad para comer u otros signos de enfermedad oral, consulta con un profesional antes de iniciar cualquier medida de higiene dental en casa.

¿Qué es exactamente el tártaro o sarro dental?

Sobre la superficie de los dientes se forma continuamente una película de placa bacteriana que, si no se elimina, puede mineralizarse progresivamente. Esta placa es inicialmente blanda y puede eliminarse mediante una higiene dental adecuada.

El problema aparece cuando permanece sobre la superficie dental y se mineraliza. Entonces se convierte en ese depósito duro, amarillento o marrón que solemos llamar sarro o tártaro.

Y no es únicamente una cuestión estética.

La acumulación de placa alrededor de la línea de las encías favorece su inflamación y puede contribuir al desarrollo de enfermedad periodontal. Con el tiempo, los problemas dentales pueden causar dolor y afectar a las estructuras que sujetan los dientes.

Por eso esperar hasta que veamos unos dientes muy marrones para empezar a preocuparnos llega bastante tarde.

Cepillar los dientes es la mejor prevención en casa

Si queremos prevenir el tártaro en gatos, el cepillado dental regular es una de las medidas más útiles que podemos incorporar a su rutina.

El objetivo es eliminar mecánicamente la placa antes de que tenga oportunidad de endurecerse.

Para hacerlo necesitas un cepillo adecuado, pequeño y de cerdas suaves, y una pasta dental veterinaria adecuada para gatos. Nunca utilices dentífrico humano.

Si nunca lo has hecho, puedes consultar nuestra guía sobre cómo limpiar los dientes de un gato sin que te arañe, donde explicamos paso a paso cómo acostumbrarlo al cepillo de forma gradual.

Y aquí aparece el pequeño detalle que probablemente ya estabas pensando: convencer al gato.

Si nunca le has cepillado los dientes, no empieces intentando hacerle toda la boca durante dos minutos. Acostúmbralo primero a que le manipules el hocico, después a levantarle suavemente el labio y más adelante a tocar los dientes.

Cuando tolere todo eso, puedes introducir la pasta dental y finalmente el cepillo.

La paciencia durante estas primeras semanas puede marcar la diferencia entre tener un gato que acepta razonablemente bien el cepillado y otro que desaparece en cuanto te ve acercarte con aspecto sospechoso.

¿Cada cuánto hay que cepillarle los dientes?

Para controlar la formación de placa, lo ideal es cepillar los dientes diariamente siempre que el gato lo tolere.

Puede parecer muchísimo cuando nunca lo hemos hecho, pero una vez convertido en rutina no necesita ser una operación especialmente larga.

Además, no hace falta abrir completamente la boca.

Podemos levantar suavemente el labio y cepillar las superficies exteriores de los dientes con pequeños movimientos, prestando especial atención a la zona próxima a las encías.

Si al principio solamente permite unos segundos, empieza por ahí. Es preferible avanzar gradualmente a intentar una limpieza perfecta el primer día y conseguir que el gato declare oficialmente la guerra al cepillo.

Empieza cuando todavía tiene los dientes sanos

Muchas veces pensamos en la higiene dental precisamente cuando descubrimos que el gato ya tiene sarro.

Pero el mejor momento para acostumbrarlo al cepillado es antes de que aparezcan los problemas.

Un gato joven que aprende progresivamente a tolerar que le manipulen la boca suele poner las cosas bastante más fáciles en el futuro.

Esto no significa que sea demasiado tarde si tienes un gato adulto. También puede aprender, simplemente necesitarás avanzar con más calma.

Eso sí, si ya presenta sarro considerable, encías inflamadas o dolor, consulta con el veterinario antes de empezar a cepillar. Manipular una boca dolorida puede resultar muy desagradable y hacer que rechace posteriormente cualquier intento de higiene.

La comida seca no funciona como un cepillo de dientes

Existe una idea muy extendida según la cual los gatos que comen pienso tienen automáticamente los dientes más limpios porque las croquetas raspan el sarro.

No es tan sencillo.

El efecto de un alimento sobre la salud dental depende de cómo esté diseñado. Algunas dietas dentales específicas utilizan determinadas formas, tamaños o estructuras para producir una acción mecánica sobre los dientes, pero eso no significa que cualquier pienso convencional proporcione el mismo beneficio.

Por tanto, no conviene confiar exclusivamente en la comida seca para mantener una buena higiene oral.

Un gato puede comer pienso toda su vida y desarrollar igualmente placa, sarro y enfermedad dental.

Dietas y premios dentales: pueden ayudar, pero hay que elegir bien

Existen alimentos y premios específicamente diseñados para ayudar a controlar la placa o el sarro.

Pueden ser un complemento interesante, especialmente en gatos que toleran mal el cepillado, pero no todos los productos que llevan la palabra «dental» ofrecen necesariamente el mismo resultado.

Conviene elegir opciones cuya eficacia haya sido evaluada específicamente para la salud oral y preguntar al veterinario qué productos pueden resultar adecuados para tu gato.

Además, los premios siguen siendo comida.

Si utilizas snacks dentales diariamente, sus calorías deben tenerse en cuenta dentro de la alimentación total. No tendría demasiado sentido conseguir unos dientes estupendos mientras el gato va adquiriendo lentamente la forma de un cojín.

¿Funcionan los geles, aditivos para el agua y otros productos?

El mercado de higiene dental felina ha crecido bastante y podemos encontrar geles, soluciones para añadir al agua, productos que se aplican sobre los dientes y diferentes complementos.

Algunos pueden ayudar como parte de un programa de higiene oral, pero no debemos asumir que todos sustituyen al cepillado.

Su utilidad depende del producto y de qué aspecto de la salud dental esté diseñado para controlar.

Si tu gato se niega completamente a aceptar el cepillo, habla con el veterinario sobre alternativas que tengan evidencia de eficacia. Una opción práctica es buscar productos reconocidos por organismos veterinarios independientes especializados en salud oral.

Lo importante es no caer en la idea de que unas gotas en el bebedero harán desaparecer mágicamente cualquier problema dental.

Los juguetes para morder tampoco eliminan el sarro

Los gatos no suelen tener la misma afición por masticar objetos que muchos perros, pero existen juguetes comercializados con supuestos beneficios dentales.

Pueden proporcionar entretenimiento y enriquecimiento, pero no deberíamos utilizarlos como única medida para prevenir enfermedades de la boca.

Tampoco es buena idea ofrecer objetos extremadamente duros con la esperanza de que «limpien» los dientes. Morder materiales demasiado resistentes puede terminar provocando fracturas dentales.

La mandíbula de tu gato está perfectamente preparada para muchas cosas. Abrir nueces no debería estar entre ellas.

Revisa su boca periódicamente

No necesitas conocimientos de odontología para detectar que algo ha cambiado.

Aprovecha momentos tranquilos para levantar suavemente los labios y observar los dientes y las encías.

Fíjate especialmente en la aparición de depósitos amarillentos o marrones, encías enrojecidas, inflamación o sangrado.

El olor también puede ofrecer pistas. Un cierto olor en la boca es normal, pero un mal aliento intenso y persistente merece atención, especialmente si aparece acompañado de otros signos.

Estas pequeñas revisiones domésticas no sustituyen una exploración veterinaria, pero pueden ayudarnos a descubrir problemas antes.

El sarro no es el único problema dental de los gatos

Este punto es importante porque una boca aparentemente bastante limpia no garantiza que todo esté perfecto.

Los gatos pueden desarrollar diferentes enfermedades orales, algunas muy dolorosas. Entre ellas se encuentran la gingivitis, la enfermedad periodontal y las lesiones de reabsorción dental.

Estas últimas pueden provocar destrucción progresiva de partes del diente y causar bastante dolor. Además, no siempre resultan fáciles de detectar simplemente mirando la boca en casa.

Por eso las revisiones veterinarias periódicas siguen siendo importantes aunque estés haciendo un trabajo estupendo con el cepillo.

Señales de que algo puede estar pasando en su boca

Los gatos tienen una habilidad extraordinaria para ocultar el dolor, y los problemas dentales no son una excepción.

Algunos continúan acercándose al plato incluso teniendo molestias importantes.

Puede que empiecen a masticar de manera diferente, dejen caer comida mientras comen, prefieran alimentos más blandos o mastiquen principalmente por un lado. Otros babean, se llevan una pata a la boca, muestran menos interés por la comida o se vuelven más irritables.

También pueden aparecer mal aliento intenso, encías inflamadas o sangrado.

Si observas cualquiera de estos cambios, no intentes solucionarlo aumentando la intensidad del cepillado. Necesita una revisión veterinaria para averiguar qué ocurre.

¿Puedo quitar el tártaro de los dientes en casa?

No.

Una vez que la placa se ha mineralizado y existe sarro adherido al diente, no deberías intentar rasparlo en casa con herramientas metálicas, pinzas ni otros objetos.

Aunque aparentemente consiguieras desprender algún fragmento visible, podrías lesionar las encías o dañar la superficie dental. Además, una valoración y limpieza dental adecuada no consiste únicamente en retirar aquello que nosotros alcanzamos a ver por fuera.

Cuando existe una acumulación importante de sarro, el veterinario debe examinar la boca y determinar si necesita una limpieza dental profesional y si hay otros problemas que requieran tratamiento.

Aquí el cepillo llega tarde. Su función será mucho más útil después, ayudando a retrasar la formación de nueva placa siguiendo las recomendaciones veterinarias.

Prevenir empieza mucho antes de ver unos dientes marrones

Para prevenir el tártaro en gatos, la estrategia más útil consiste en actuar cuando los dientes todavía parecen perfectamente normales.

Acostumbrarlo progresivamente al cepillado, realizar una higiene dental frecuente, utilizar productos complementarios adecuados cuando sean necesarios y revisar periódicamente su boca puede ayudar a mantener la placa bajo control.

Y las revisiones veterinarias siguen teniendo un papel fundamental. No todos los problemas dentales son visibles desde casa ni pueden prevenirse simplemente cepillando.

La buena noticia es que acostumbrar a un gato a la higiene dental suele ser bastante menos complicado cuando se hace poco a poco.

Quizá nunca llegue a correr hacia ti emocionado cuando vea aparecer su cepillo de dientes. Tampoco hace falta pedir tanto.

Con que no salga corriendo él y tengas que salir corriendo tú detrás, podemos considerarlo un éxito.

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