La primera vez que alguien escucha que su gato tiene ringworm puede imaginarse un pequeño gusano viviendo alegremente entre su pelo. El nombre inglés no ayuda demasiado.
Por suerte, no hay ningún gusano.
El ringworm o tiña en gatos es una infección causada por hongos dermatofitos, capaces de desarrollarse en tejidos ricos en queratina como el pelo y las capas superficiales de la piel. Puede provocar calvas, descamación y otras lesiones cutáneas, aunque su aspecto varía muchísimo de un gato a otro.
Y hay una característica que hace especialmente importante tomársela en serio: puede contagiarse a otros animales y también a las personas.
La buena noticia es que tiene tratamiento. La parte menos divertida es que eliminarla completamente puede requerir paciencia, medicación veterinaria y bastante dedicación limpiando la casa.
Importante: Este artículo tiene únicamente fines informativos y no sustituye el diagnóstico ni el tratamiento de un veterinario. Si sospechas que tu gato puede tener tiña, consulta con un profesional para confirmar la causa de las lesiones y establecer el tratamiento adecuado, especialmente porque algunas infecciones por dermatofitos pueden transmitirse a otros animales y a las personas.
¿Qué es exactamente la tiña en gatos?
La tiña felina, también llamada dermatofitosis, es una infección superficial producida por determinados hongos.
Uno de los dermatofitos que con mayor frecuencia está implicado en los gatos es Microsporum canis. El hongo afecta al pelo y a las capas superficiales de la piel y produce unas estructuras infecciosas que pueden dispersarse por el entorno junto con pelos y escamas.
Esto explica por qué la tiña puede convertirse en un pequeño quebradero de cabeza cuando conviven varios animales.
Un gato infectado puede dejar material contaminado en camas, mantas, cepillos, transportines, sofás y otros lugares con los que entra en contacto. Otros animales pueden exponerse posteriormente a ese material.
Así que el tratamiento no consiste únicamente en mirar la calva y ponerle algo encima.
Cómo saber si un gato tiene tiña
Aquí empieza la parte complicada: la tiña no siempre tiene el aspecto que esperamos.
La imagen típica es una zona más o menos circular sin pelo, quizá con descamación o costras. De ahí precisamente procede la asociación tradicional con lesiones en forma de anillo.
Pero en gatos puede presentarse de maneras bastante menos evidentes.
Algunos desarrollan pequeñas áreas de alopecia, pelos rotos, descamación o costras. Las lesiones pueden aparecer alrededor de la cara y las orejas, en las extremidades o en otras zonas del cuerpo.
El picor también es variable. Un gato puede rascarse bastante mientras que otro prácticamente no parece molesto.
Y algunos animales infectados pueden presentar signos tan discretos que cuesta muchísimo darse cuenta.
Por eso una calva redonda puede hacernos sospechar de tiña, pero no permite diagnosticarla mirando una fotografía en internet.
¿Todos los gatos tienen el mismo riesgo?
No.
Aunque cualquier gato puede infectarse, algunos son más susceptibles. Los gatitos y los animales que viven en lugares donde conviven muchos gatos pueden tener un riesgo mayor.
Refugios, criaderos y hogares con numerosos animales presentan además una dificultad añadida: si aparece un caso, controlar la propagación puede resultar bastante más complicado.
El estado general del animal también importa. Cuando las defensas están comprometidas por otros problemas, determinadas infecciones pueden resultar más difíciles de controlar.
Por eso, ante una sospecha de tiña, conviene contarle al veterinario si existen más gatos, perros u otros animales en casa.
¿Cómo se contagia la tiña entre gatos?
El contagio puede producirse mediante contacto con un animal infectado, pero esa no es la única posibilidad.
Los pelos y escamas contaminados pueden quedar en el ambiente y actuar como vehículo de transmisión. También pueden contaminar objetos utilizados por distintos animales, como cepillos, camas, mantas o transportines.
Eso significa que dos gatos no necesitan estar abrazados todo el día para que exista riesgo de exposición.
Además, encontrar material fúngico en el pelaje no siempre significa exactamente lo mismo. Un animal puede transportar esporas después de haber estado en un ambiente contaminado sin presentar necesariamente el mismo grado de infección que otro con lesiones activas.
Esta es una de las razones por las que el diagnóstico veterinario resulta tan útil antes de empezar a tratar a todos los habitantes de la casa por nuestra cuenta.
¿La tiña de los gatos se contagia a las personas?
Sí. La dermatofitosis es una zoonosis, es decir, puede transmitirse de los animales a los seres humanos.
Esto no significa que debas entrar en pánico ni mirar a tu gato como si acabara de convertirse en material radiactivo.
Sí significa que conviene adoptar ciertas precauciones.
Las personas pueden desarrollar lesiones cutáneas rojizas, descamativas y con frecuencia circulares, aunque su aspecto también puede variar. Conviene extremar las precauciones especialmente cuando en casa viven niños pequeños, personas mayores o personas inmunodeprimidas, ya que algunas pueden ser más vulnerables a la infección o a sus complicaciones.
Si alguien de casa desarrolla una lesión sospechosa, debe consultar con un profesional sanitario e indicar que existe o se sospecha un caso de dermatofitosis en un animal del hogar.
Y no, tratar al gato con nuestra crema antifúngica tampoco es la solución.
Cómo diagnostica el veterinario la tiña
Como muchas enfermedades de la piel pueden parecerse entre sí, normalmente hacen falta pruebas para confirmar el diagnóstico.
El veterinario puede examinar el pelo y las lesiones y utilizar diferentes métodos diagnósticos. Entre ellos pueden encontrarse la exploración con lámpara de Wood, el examen microscópico de pelos, el cultivo de dermatofitos y otras pruebas destinadas a detectar el hongo.
La lámpara de Wood puede resultar útil en determinados casos porque algunas cepas de Microsporum canis producen una fluorescencia característica. Sin embargo, que una lesión no fluoresca no basta para descartar la tiña.
Del mismo modo, cualquier cosa que brille bajo una lámpara tampoco tiene por qué ser un dermatofito.
El veterinario elegirá las pruebas adecuadas según el caso y, en ocasiones, necesitará combinarlas.
Tiña en gatos: tratamiento
El tratamiento de la tiña en gatos suele perseguir dos objetivos: tratar la infección del propio animal y reducir la cantidad de material infeccioso que queda tanto en su pelaje como en el ambiente.
Dependiendo de la extensión de las lesiones, la edad del gato, su estado de salud y las circunstancias del hogar, el veterinario puede utilizar tratamientos tópicos, medicamentos antifúngicos administrados por vía oral o una combinación de ambos.
Y aquí conviene tener paciencia.
Los dermatofitos afectan a estructuras como el pelo, por lo que conseguir eliminar completamente la infección puede requerir varias semanas de tratamiento y seguimiento.
Tratamientos aplicados sobre el pelo y la piel
El tratamiento tópico ayuda a actuar sobre los hongos presentes en el pelaje y la superficie cutánea.
Dependiendo del caso, el veterinario puede recomendar baños, soluciones, champús u otros productos antifúngicos. Cuando existen múltiples lesiones, tratar solamente cada calva individual puede no ser suficiente, ya que puede haber material infeccioso en otras zonas del pelaje.
Utiliza únicamente el producto y la frecuencia recomendados.
Los gatos se lamen muchísimo y cualquier sustancia que pongamos sobre su pelo tiene bastantes posibilidades de acabar también dentro de su boca.
Antifúngicos por vía oral
En muchos casos puede ser necesario administrar un medicamento antifúngico sistémico.
El veterinario decidirá qué fármaco resulta adecuado y durante cuánto tiempo debe utilizarse. Algunos medicamentos requieren especial precaución dependiendo de la edad, estado de salud o posibles enfermedades del animal.
No utilices restos de tratamientos de otro gato ni medicamentos humanos.
Tampoco suspendas el tratamiento simplemente porque haya empezado a crecer pelo en las lesiones. Que la piel tenga mejor aspecto no demuestra necesariamente que la infección haya desaparecido completamente.
¿Hay que aislar al gato que tiene tiña?
Dependiendo de las circunstancias, limitar temporalmente el acceso del gato infectado a determinadas zonas de la casa puede facilitar muchísimo el control ambiental y reducir la exposición de otros animales.
Pero aislamiento no debería significar meterlo durante semanas en un transportín o dejarlo completamente privado de interacción.
Lo ideal es seguir las recomendaciones del veterinario según el número de animales del hogar y las personas que convivan con ellos.
Si se decide mantenerlo temporalmente en una habitación, debería disponer allí de todo lo necesario: comida, agua, arenero, escondites, lugar de descanso, juguetes y atención.
La habitación también debería ser relativamente sencilla de limpiar.
Quizá este no sea el momento de instalarlo precisamente en el dormitorio con alfombra, veinte cojines y esa manta de pelo imposible de lavar.
Limpiar la casa forma parte del tratamiento
Esta es probablemente la parte que nadie quiere escuchar.
No basta con medicar al gato.
Los pelos infectados pueden dispersarse por el ambiente, de modo que la limpieza doméstica es una parte importante del control de la tiña. El objetivo es retirar regularmente pelos, escamas y otros restos que puedan contener material infeccioso.
Aspirar y limpiar las superficies ayuda a reducir esa contaminación. Las mantas, camas y otros textiles que puedan lavarse deberían limpiarse regularmente siguiendo las recomendaciones veterinarias.
También conviene prestar atención a cepillos, transportines y otros objetos utilizados por el gato.
Para la desinfección, utiliza únicamente productos adecuados y sigue correctamente las instrucciones de concentración, tiempo de contacto y seguridad. Nunca mezcles productos de limpieza.
Además, mantén al gato alejado mientras utilizas productos potencialmente irritantes y ventila correctamente la zona cuando corresponda.
No necesitas obsesionarte desinfectando cada centímetro de pared tres veces al día. Una limpieza sistemática y bien planteada resulta bastante más útil que entrar en modo exterminación durante un fin de semana y abandonar agotada el lunes.
¿Tengo que tratar a los demás gatos de casa?
No necesariamente debes medicarlos por tu cuenta, pero sí deberías informar al veterinario de todos los animales que conviven en casa.
Puede recomendar examinarlos o realizar pruebas aunque aparentemente tengan la piel perfecta.
Esto cobra especial importancia en hogares con varios gatos porque algunos animales pueden presentar lesiones muy discretas o ninguna fácilmente visible.
También conviene evitar temporalmente compartir cepillos y otros utensilios entre animales mientras se investiga y controla el problema.
¿Cuánto tarda en curarse la tiña en un gato?
No existe un número exacto de días aplicable a todos los gatos.
El tiempo dependerá de la extensión de la infección, el tratamiento utilizado, la respuesta del animal y el grado de contaminación ambiental, entre otros factores.
Lo importante es entender que la desaparición de las calvas no siempre significa que el gato ya esté libre de la infección.
El veterinario puede recomendar controles durante el tratamiento y utilizar pruebas para determinar cuándo puede considerarse resuelto.
Así que aunque a las pocas semanas el gato vuelva a parecer dueño de un pelaje digno de anuncio de champú, no interrumpas la medicación sin consultar.
¿Puede desaparecer la tiña sin tratamiento?
En algunos gatos sanos la infección puede terminar resolviéndose con el tiempo, pero confiar simplemente en esperar no suele ser una estrategia adecuada.
Mientras el gato continúa infectado puede dispersar material fúngico por el entorno y exponer a otros animales y personas. Además, determinados casos pueden ser más persistentes.
Por eso, ante una sospecha, lo razonable es obtener primero un diagnóstico veterinario y establecer un plan de tratamiento y control ambiental apropiado.
Qué no debes hacer si sospechas que tu gato tiene tiña
Uno de los errores más fáciles es empezar a probar remedios caseros sobre la calva.
Vinagre, aceites esenciales y otros productos que circulan por internet no sustituyen un diagnóstico ni un tratamiento veterinario. Algunas sustancias pueden irritar la piel y otras resultar tóxicas para los gatos.
Tampoco conviene afeitar al animal por nuestra cuenta.
Cortar o rasurar el pelo puede producir pequeñas lesiones en la piel y dispersar pelos contaminados por el entorno. Si por las características del caso resulta conveniente recortar alguna zona, debería hacerse siguiendo las indicaciones veterinarias.
Mientras exista una sospecha de tiña, evita el contacto directo innecesario con las lesiones, utiliza guantes cuando tengas que manipularlas y lávate bien las manos después. Si el diagnóstico se confirma, sigue las recomendaciones del veterinario para reducir el riesgo de transmisión en casa.
Una calva no siempre significa tiña
Este es quizá el mejor motivo para no empezar el tratamiento antes del diagnóstico.
Un gato puede perder pelo por muchas razones.
Pulgas, otros parásitos, alergias, infecciones, lamido excesivo y diferentes enfermedades dermatológicas pueden provocar calvas, costras o alteraciones del pelaje.
Si el problema principal es que tu gato se rasca o se lame constantemente pero no encuentras pulgas, puedes consultar nuestro artículo sobre por qué un gato se rasca mucho sin tener pulgas visibles, donde repasamos otras causas frecuentes de picor y pérdida de pelo.
Incluso el picor puede conducir al propio gato a arrancarse pelo mientras se lame o se mordisquea.
Por eso la apariencia de la lesión puede orientarnos, pero rara vez nos cuenta toda la historia.
La tiña tiene tratamiento, pero requiere constancia
La tiña en gatos y su tratamiento pueden resultar bastante pesados, especialmente cuando hay varios animales en casa. Hay que medicar al gato, mantener cierta higiene ambiental y seguir los controles veterinarios hasta confirmar que el problema está resuelto.
Pero es una infección tratable.
Si descubres una calva sospechosa, costras, descamación o pelos rotos, evita experimentar con remedios caseros y consulta con el veterinario. Si finalmente es tiña, cuanto antes exista un diagnóstico y un plan adecuado, antes podrás empezar a controlar tanto la infección como su propagación por casa.
Después llegará esa fase maravillosa en la que te encontrarás aspirando pelos de lugares donde jurarías que tu gato jamás ha estado.
Aunque, pensándolo bien, quienes vivimos con gatos ya sabemos una cosa: sus pelos sí han estado en todos los lugares de la casa.
Absolutamente en todos.