Por qué los gatos muerden los cables y cómo evitarlo

Estás tranquilamente trabajando y, de repente, escuchas ese pequeño ruido sospechoso debajo de la mesa. Miras y ahí está tu gato, mordisqueando el cable del cargador como si acabaras de comprarle el juguete más interesante del mundo.

El problema es que esta vez no estamos hablando solamente de perder otro cargador.

Si un gato muerde cables, existe riesgo de sufrir quemaduras en la boca, lesiones por una descarga eléctrica y otras complicaciones. Además, puede tragarse fragmentos del revestimiento del cable.

Por eso conviene averiguar qué hace que esos cables resulten tan irresistibles y, sobre todo, impedir que pueda acceder a ellos. Regañarlo cada vez que lo pillamos no soluciona demasiado: en cuanto salgamos de la habitación, el cable seguirá exactamente en el mismo sitio.

Importante: Este artículo tiene un carácter exclusivamente informativo y no sustituye la valoración de un veterinario. Si tu gato ha sufrido una descarga eléctrica, presenta quemaduras o sospechas que ha ingerido parte de un cable, acude cuanto antes a un centro veterinario.

¿Por qué los gatos muerden los cables?

No existe una única explicación.

En gatitos y gatos jóvenes puede formar parte de su tendencia a investigar y jugar con todo lo que encuentran. Un cable fino que se mueve al tocarlo tiene bastantes características interesantes desde el punto de vista felino.

Otros gatos descubren simplemente que morder determinados materiales les resulta entretenido.

También debemos tener en cuenta el aburrimiento. Un gato con pocas oportunidades para jugar, explorar, trepar o perseguir puede terminar buscando entretenimiento por su cuenta. Y su concepto de entretenimiento no siempre coincide con el nuestro. Si buscas ideas para mantenerlo entretenido de forma segura, puedes consultar nuestra selección de los mejores juguetes interactivos para gatos.

Sin embargo, cuando un gato adulto empieza a morder cables de repente o mastica también otros objetos que no son alimentos, merece la pena prestar especial atención.

Para un gato, un cable puede parecer un juguete estupendo

Pensemos por un momento en cómo se ve un cable desde el suelo.

Es largo, estrecho, puede balancearse y en ocasiones se mueve cuando nosotros utilizamos el dispositivo al que está conectado. Algunos cuelgan desde una mesa y otros se deslizan por el suelo cuando los tocamos.

No resulta tan extraño que un gato joven decida atacarlos.

El problema es que dejarle jugar con un cable desenchufado tampoco es una buena idea. El gato no tiene por qué comprender por qué ese cable sí puede morderse y el que está conectado a la corriente no.

Es mucho más seguro enseñarle que los cables no forman parte de su colección de juguetes.

El aburrimiento puede favorecer el problema

Un gato que vive dentro de casa necesita oportunidades para realizar comportamientos naturales.

Perseguir, acechar, saltar, trepar, arañar y explorar no desaparecen simplemente porque tenga un plato lleno y un sofá donde dormir.

Cuando el entorno ofrece pocas posibilidades, algunos gatos empiezan a inventarse actividades.

Puede ser correr por el pasillo de madrugada, tirar objetos de las estanterías o descubrir que detrás del escritorio existe una maravillosa colección de cables con diferentes grosores y texturas.

Aumentar el juego y el enriquecimiento ambiental puede ayudar cuando el mordisqueo está relacionado con la búsqueda de actividad, pero no sustituye la protección física de los cables.

Aunque juegues muchísimo con tu gato, un cable eléctrico accesible continúa siendo un riesgo.

En gatitos, explorar con la boca puede ser más frecuente

Los gatitos investigan absolutamente todo.

Persiguen objetos, los golpean con las patas y también pueden utilizar la boca durante la exploración y el juego. Además, durante el desarrollo de la dentición pueden mostrar interés por masticar.

Eso puede hacer que los cables resulten especialmente tentadores durante esta etapa.

No debemos esperar a que «se le pase cuando crezca» mientras dejamos los cargadores a su alcance. Lo más útil es prevenir el acceso desde el principio y proporcionarle juguetes seguros apropiados para su edad.

De esta manera evitamos tanto el peligro inmediato como que morder cables termine convirtiéndose en una costumbre.

¿Puede morder cables por estrés?

En algunos gatos, los comportamientos repetitivos o la masticación de objetos pueden estar relacionados con situaciones de estrés.

Una mudanza, cambios importantes en las rutinas, conflictos entre gatos, falta de recursos o la llegada de nuevos miembros a la familia pueden alterar su comportamiento.

Eso no significa que cada gato que muerde un cargador esté estresado.

Hay que observar el conjunto.

Si además empieza a esconderse más, cambia sus hábitos de alimentación, se acicala excesivamente, marca, muestra conflictos con otros animales o presenta otros cambios de comportamiento, merece la pena investigar qué está ocurriendo en su entorno.

Cuando no solo muerde cables: atención a la pica

Algunos gatos mastican o incluso ingieren objetos que no son alimentos.

Este comportamiento se conoce como pica y puede incluir materiales muy diferentes, como plástico, tejidos, lana, goma o papel.

Si tu gato no se limita a jugar ocasionalmente con un cable, sino que intenta comer materiales no alimentarios de forma repetida, conviene comentarlo con el veterinario.

La pica puede tener diferentes causas y, además, ingerir objetos puede provocar problemas digestivos graves si el material queda atrapado en el aparato gastrointestinal.

Encontrar trocitos mordidos en el suelo es una cosa.

Descubrir que faltan trozos es otra bastante más preocupante.

Los problemas dentales también pueden influir

Cuando un gato empieza de repente a morder objetos extraños, también merece la pena revisar su salud oral.

Las enfermedades dentales pueden producir dolor e incomodidad, y algunos animales modifican su manera de comer o su comportamiento alrededor de la boca.

Puedes observar mal aliento, babeo, dificultad para masticar, rechazo de alimentos duros o que deja caer comida mientras intenta comer.

Sin embargo, muchos gatos ocultan bastante bien el dolor dental.

Si el comportamiento es nuevo, especialmente en un gato adulto, una revisión veterinaria puede ayudar a descartar que exista un problema médico detrás.

Por qué morder un cable eléctrico es peligroso

Aquí está la razón por la que este comportamiento necesita algo más que paciencia.

Si el gato perfora con los dientes el aislamiento de un cable conectado a la corriente, puede sufrir una descarga eléctrica.

Las lesiones pueden afectar a la boca y provocar quemaduras. Una descarga importante también puede producir complicaciones más graves.

Además del riesgo eléctrico, existe el peligro de ingerir partes del revestimiento.

Por eso, si tu gato tiene la costumbre de morder cables, la prioridad no debería ser conseguir que deje de hacerlo mediante órdenes. Lo primero es impedir físicamente que pueda alcanzar cables peligrosos.

Qué hacer si tu gato ha mordido un cable y recibe una descarga

Si encuentras al gato en contacto con un cable eléctrico, no lo agarres directamente mientras pueda seguir conectado a la corriente.

Primero hay que cortar la electricidad de forma segura. Tocarlo mientras continúa formando parte del circuito podría ponerte en peligro a ti también.

Después necesita atención veterinaria urgente.

Aunque aparentemente se recupere y vuelva a caminar con normalidad, una descarga eléctrica puede provocar lesiones que no siempre son evidentes inmediatamente.

Si observas quemaduras alrededor de la boca, dificultad para respirar, debilidad, pérdida de consciencia, convulsiones o cualquier otro signo preocupante después de haber mordido un cable, acude a un servicio veterinario de urgencias.

Cómo evitar que tu gato muerda los cables

La estrategia más segura consiste en combinar dos cosas: hacer que los cables sean inaccesibles y ofrecer al gato alternativas apropiadas.

No necesitamos ganar una discusión con él.

Necesitamos que no pueda morder algo peligroso cuando nadie esté mirando.

Oculta los cables siempre que sea posible

Los cables que no están accesibles no pueden convertirse en juguetes.

Puedes reorganizar la instalación para pasarlos detrás de muebles, fijarlos correctamente o mantenerlos fuera del alcance del gato.

Los cargadores que no estés utilizando pueden guardarse en lugar de permanecer colgando desde una mesa.

A veces la solución más efectiva es también la menos sofisticada: quitar la tentación.

Esto es especialmente importante con cargadores de móviles, ordenadores y otros dispositivos que suelen permanecer conectados durante muchas horas.

Utiliza protectores adecuados

Cuando no sea posible esconder un cable, puedes utilizar canaletas, fundas o protectores resistentes diseñados para cubrirlo.

Comprueba periódicamente su estado.

Un protector lleno de marcas de dientes nos está diciendo dos cosas: que está cumpliendo una función y que el gato continúa intentando llegar al cable.

Si consigue atravesarlo o está muy deteriorado, hay que sustituirlo por una solución más segura.

No dejes cables colgando

Un cable inmóvil pegado a una superficie puede resultar mucho menos interesante que uno que se balancea desde el escritorio.

Recoge el exceso de longitud y evita dejar cargadores y auriculares colgando.

Esto resulta especialmente importante con gatos jóvenes, para quienes cualquier cosa que se mueva parece presentar una solicitud formal para ser perseguida.

Ofrécele cosas que sí pueda perseguir y morder

Quitar los cables sin ofrecer ninguna alternativa puede dejar intacta la motivación que llevaba al gato hasta ellos.

Introduce sesiones de juego interactivas adaptadas a sus preferencias.

Las cañas y otros juguetes que podamos mover permiten simular secuencias de persecución y captura sin utilizar nuestras manos ni objetos peligrosos.

También puedes rotar juguetes para mantener cierta novedad en lugar de dejar veinte objetos permanentemente tirados por el suelo hasta que pasen a formar parte del mobiliario.

Si buscas juguetes específicamente destinados a morder, asegúrate de que sean apropiados para gatos, suficientemente resistentes y que no desprendan piezas pequeñas que pueda tragarse.

Cuidado con cuerdas, lanas e hilos

Cuando buscamos una alternativa al cable es fácil pensar: «Perfecto, le doy una cuerda».

No es tan sencillo.

Los objetos largos y finos como hilos, lanas, cordones y cintas pueden resultar peligrosos si el gato los ingiere. Pueden comportarse como cuerpos extraños lineales y provocar lesiones graves en el aparato digestivo.

Los juguetes con cuerdas pueden utilizarse durante el juego supervisado, pero es recomendable guardarlos cuando termina la sesión si existe riesgo de que el gato los rompa o ingiera alguna parte.

No queremos solucionar el problema del cable eléctrico sustituyéndolo por otro objeto que también pueda acabar en urgencias.

¿Funcionan los repelentes para cables?

Existen productos comerciales destinados a hacer determinadas superficies menos atractivas mediante sabores desagradables.

Pero no deberían ser nuestra única barrera de seguridad frente a un cable conectado.

Además, cualquier producto utilizado debe ser específicamente seguro para gatos y apropiado para la superficie donde se va a aplicar.

No improvises con aceites esenciales, sustancias irritantes, picantes ni mezclas caseras. Algunos productos pueden resultar tóxicos o provocar irritación, y el gato puede entrar en contacto con ellos mediante las patas, el pelo o la boca.

Cuando hablamos de electricidad, una barrera física fiable es mucho más tranquilizadora que confiar en que al gato no le guste el sabor.

Regañarlo no protege los cables cuando no estás

Puedes decirle «no» cien veces.

Quizá incluso aprenda que cuando estás sentado frente al escritorio no debe acercarse al cargador.

Pero eso no garantiza que haya dejado de encontrarlo interesante.

Los castigos, gritos o sustos pueden generar miedo y deteriorar la relación con el animal sin enseñarle una alternativa adecuada. Además, solo funcionan mientras nosotros estamos presentes.

Un protector de cable funciona también a las cuatro de la mañana.

Y teniendo en cuenta los horarios que manejan algunos gatos, eso es una ventaja considerable.

Cuándo deberías consultar con el veterinario

Si el comportamiento aparece de repente en un gato adulto, es muy intenso o está acompañado de otros cambios, conviene solicitar una revisión.

También deberías consultar si el gato intenta ingerir cables, plásticos, telas u otros materiales de manera repetitiva.

Los cambios de apetito, pérdida de peso, vómitos, diarrea, babeo, mal aliento o dificultades para comer son datos importantes que deberías mencionar.

Y si sospechas que ha tragado un trozo de cable, no esperes necesariamente a encontrarlo después en el arenero. Contacta con el veterinario para que valore el riesgo según el material y la cantidad que pueda haber ingerido.

Cables fuera de alcance y entretenimiento dentro de casa

Si tu gato muerde cables, probablemente no esté planeando destruir cuidadosamente todos tus aparatos electrónicos.

Puede estar jugando, explorando, buscando estimulación o haber desarrollado interés por masticar determinados materiales. Cuando el comportamiento aparece de repente o incluye la ingestión de objetos, también debemos considerar que pueda existir un problema médico o conductual que necesite valoración.

Pero independientemente de la causa, con los cables eléctricos no merece la pena esperar a que aprenda por las malas.

Ocúltalos, protégelos y evita que queden colgando. Al mismo tiempo, ofrece suficientes oportunidades de juego y exploración para que tenga cosas mucho más interesantes —y bastante menos electrificadas— en las que invertir su tiempo.

Porque perder otro cargador fastidia.

Tener que salir corriendo a urgencias veterinarias porque tu gato decidió comprobar qué había debajo del plástico es un problema muchísimo mayor.

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