Por qué los gatos siguen a su dueño al baño

Puedes pasar toda la tarde sentado en el sofá intentando convencer a tu gato para que venga contigo y recibir, como mucho, una mirada desde la otra punta del salón.

Ahora bien, levántate y dirígete al baño.

De repente tienes escolta.

Entra detrás de ti, se sienta delante de la puerta, inspecciona la ducha, se frota contra tus piernas o decide que ese es el momento perfecto para pedir caricias. Y si cometes la terrible osadía de cerrar la puerta, quizá aparezca una pata por debajo recordándote que en esa casa la privacidad nunca estuvo incluida en el contrato.

Que un gato siga al baño a su humano es un comportamiento bastante habitual y no existe una única explicación. Puede tener que ver con el vínculo que mantiene contigo, con la curiosidad, con las rutinas que ha aprendido o simplemente con que el baño resulta bastante más interesante de lo que nosotros pensamos.

¿Por qué mi gato me sigue al baño?

Para nosotros, ir al baño es una actividad bastante poco emocionante.

Para el gato ocurren varias cosas a la vez.

Te levantas, abandonas la habitación y entras en otro espacio. Quizá cierras una puerta que normalmente permanece abierta. Allí hay olores diferentes, agua, objetos interesantes y, dependiendo de la casa, lugares estupendos donde tumbarse.

Además, durante unos minutos estás prácticamente quieto y disponible.

Visto así, tampoco resulta tan sorprendente que quiera acompañarte.

El error sería buscar una explicación universal. Un gato puede seguirte principalmente porque disfruta estando contigo, mientras que otro ha aprendido que cuando entras al baño abres el grifo.

Y un tercero quizá solo quiere comprobar por qué demonios has cerrado una puerta de su territorio sin consultárselo.

Simplemente quiere estar contigo

La explicación más sencilla es también una de las más probables en muchos casos: tu gato disfruta de tu compañía.

Aunque tengan fama de independientes, los gatos domésticos pueden establecer vínculos sociales estrechos con las personas con las que conviven. Algunos buscan mucho contacto físico y otros prefieren acompañarnos manteniendo cierta distancia.

Seguirte de una habitación a otra puede formar parte de esa relación.

De hecho, algunos gatos desarrollan una relación especialmente estrecha con uno de los miembros de la familia. En nuestro artículo sobre por qué los gatos prefieren a una persona específica en casa explicamos qué factores pueden influir en esa elección.

No necesariamente necesita que estés acariciándolo constantemente. A veces le basta con instalarse cerca mientras haces tus cosas.

Por eso puede entrar contigo, tumbarse en la alfombrilla y permanecer allí tranquilamente hasta que terminas.

Desde nuestra perspectiva ha venido a vigilarnos mientras vamos al baño.

Desde la suya quizá simplemente estabais juntos en el salón, te has marchado y ha decidido que el plan continúa en otra habitación.

Los gatos son especialistas en aprender rutinas

Convive con un gato durante un tiempo y descubrirás que conoce tus horarios probablemente mejor que tú.

Sabe aproximadamente cuándo te levantas, cuándo aparece la comida, qué ocurre cuando coges las llaves y a qué hora empiezas a prepararte para dormir.

Las visitas al baño también pueden convertirse en parte de esas rutinas.

Si cada mañana te levantas, vas al baño y después le das de comer, tu gato puede aprender rápidamente esa secuencia. Seguirte no significa necesariamente que tenga una fascinación inexplicable por verte lavarte los dientes.

Quizá está esperando el siguiente acontecimiento importante.

El desayuno.

También puede haber aprendido que en el baño recibe algo agradable. Si cada vez que entra contigo le hablas, lo acaricias o abres el grifo porque sabes que le encanta beber de ahí, acabas de crear una rutina bastante convincente.

Y los gatos son muy buenos detectando cuáles de nuestras actividades terminan beneficiándolos.

Una puerta cerrada puede aumentar muchísimo su interés

Hay gatos que no muestran ningún interés especial por el baño hasta que cierras la puerta.

Entonces empieza el drama.

Maullidos. Patas por debajo. Arañazos. Quizá incluso algún intento de abrirla.

No hace falta interpretar este comportamiento como una necesidad desesperada de protegerte.

Una puerta cerrada impide acceder a una parte del espacio que normalmente está disponible y, además, le impide saber qué estás haciendo al otro lado.

Para un animal curioso, eso puede resultar bastante interesante.

También puede aparecer cierta frustración si está acostumbrado a seguirte libremente por casa y de repente encuentra una barrera.

La prueba definitiva suele llegar cuando abres.

Algunos entran disparados como si llevaran horas intentando rescatarte y, una vez comprobado que allí no sucede absolutamente nada interesante, salen treinta segundos después.

Misión cumplida.

El baño puede ser un lugar estupendo desde el punto de vista de un gato

Nosotros vemos azulejos, toallas y productos de higiene.

Ellos pueden encontrar bastantes más atractivos.

El lavabo tiene una forma perfecta para meterse dentro. La bañera ofrece un espacio extraño que merece inspección. Puede haber agua disponible y superficies frescas donde tumbarse cuando hace calor.

También encontramos alfombras suaves, ropa, toallas y rincones pequeños.

Dependiendo de la vivienda, el baño puede ser además una habitación tranquila en la que no suele haber demasiada actividad.

Así que quizá tu gato no te sigue únicamente a ti.

También aprovecha que has abierto la puerta de uno de sus establecimientos favoritos.

El agua puede ser parte de la explicación

Algunos gatos sienten una auténtica fascinación por los grifos.

Puedes tener un bebedero perfectamente limpio en otra habitación y, aun así, basta con escuchar el agua del lavabo para que aparezcan inmediatamente.

El movimiento y el sonido pueden hacer que el agua corriente resulte especialmente atractiva para determinados gatos. Si además alguna vez has abierto el grifo para que beba, puede haber aprendido perfectamente que acompañarte al baño ofrece ciertas ventajas.

Otros no quieren beber.

Quieren mirar.

Un pequeño hilo de agua que desaparece por el desagüe puede convertirse en entretenimiento de primera categoría.

No necesitamos comprender completamente sus criterios audiovisuales. Recordemos que también pueden pasar diez minutos observando una pared porque han visto una sombra moverse.

¿Me sigue porque quiere protegerme?

Esta es una explicación muy popular: supuestamente el gato entiende que estamos en una posición vulnerable y entra al baño para protegernos.

Es una historia bonita.

Pero no necesitamos recurrir a ella para explicar el comportamiento.

Que un gato permanezca cerca de nosotros puede reflejar confianza, vínculo social o interés por lo que estamos haciendo. Eso es diferente de afirmar que comprende nuestra visita al baño como una situación de vulnerabilidad y monta guardia conscientemente para defendernos.

Podemos disfrutar de que nos acompañe sin convertirlo en nuestro guardaespaldas personal.

Sobre todo porque algunos abandonan inmediatamente su puesto en cuanto escuchan abrir una lata en la cocina.

¿Y si se sienta delante de mí y me mira?

Esta es probablemente una de las partes más desconcertantes.

Tú estás intentando tener un momento de intimidad y tienes delante a un gato sentado, inmóvil, observándote como si estuviera evaluando seriamente tus decisiones vitales.

Mirarte no significa necesariamente nada extraordinario.

Puede estar pendiente de tus movimientos, esperando una interacción o simplemente descansando mientras mantiene la atención sobre una persona conocida.

El contexto ayuda bastante.

Si está relajado, se acerca voluntariamente, se frota contigo o se tumba tranquilamente, probablemente no haya ningún problema. Está compartiendo espacio a su particular manera.

Nosotros somos quienes hemos decidido que ese momento debería ser privado.

Él jamás firmó semejante acuerdo.

¿Por qué algunos gatos piden tantas caricias en el baño?

Esta conducta también es curiosamente frecuente.

Gatos que durante el resto del día administran las caricias como si fueran un bien escaso pueden transformarse en auténticos peluches cuando entramos al baño.

Una posible explicación es bastante poco romántica: allí nos tienen localizados.

Estamos quietos, no caminamos por casa y tenemos las manos libres durante un rato. Si anteriormente respondimos a sus acercamientos con atención, el gato puede haber aprendido que aquel lugar ofrece buenas oportunidades.

Las rutinas se refuerzan con facilidad.

Él se acerca.

Tú lo acaricias.

Al día siguiente vuelve.

Tú vuelves a acariciarlo.

Dos semanas después tienes una cita diaria a las siete y media de la mañana que nadie recuerda haber organizado.

¿Es normal que mi gato me siga también a otras habitaciones?

Sí.

Algunos gatos son especialmente aficionados a acompañar a sus personas por casa.

Vas a la cocina y aparece. Te sientas a trabajar y se instala cerca. Cambias de habitación y al cabo de un minuto escuchas sus pasos detrás.

Puede deberse a una combinación de compañía, curiosidad y expectativas relacionadas con tus rutinas.

Además, seguirte no significa necesariamente que exista una dependencia problemática.

Hay que observar el comportamiento completo del animal.

Un gato que te acompaña con frecuencia pero también come, juega, duerme y permanece tranquilo cuando está solo puede estar mostrando simplemente su forma habitual de relacionarse contigo.

¿Cuándo debería preocuparme porque me sigue constantemente?

Aquí lo importante no es tanto que te siga como si su comportamiento ha cambiado.

Si siempre ha sido tu sombra particular y continúa comportándose normalmente, probablemente estás viendo un rasgo de su personalidad.

En cambio, si un gato que antes era bastante independiente empieza de repente a perseguirte continuamente por casa, merece la pena observar qué más está ocurriendo.

Especialmente si aparecen otros cambios como vocalización excesiva, inquietud, desorientación, alteraciones del apetito, cambios en la cantidad de agua que bebe, problemas con el arenero o una necesidad de atención muy diferente a la habitual.

Si uno de los cambios que has observado es que bebe bastante más de lo habitual, puedes consultar nuestro artículo sobre por qué un gato empieza a beber mucha agua de repente y cuándo conviene prestarle atención.

Los cambios bruscos de comportamiento pueden aparecer cuando un gato siente dolor, malestar o tiene algún problema médico, así que en esos casos conviene consultar con el veterinario.

Esto resulta especialmente importante en gatos mayores, donde no deberíamos atribuir automáticamente cualquier conducta nueva a que «se está haciendo viejo».

Importante: Este artículo tiene únicamente fines informativos y no sustituye la valoración de un veterinario. Si observas un cambio repentino en el comportamiento de tu gato, especialmente si aparece acompañado de otros síntomas o cambios en sus hábitos, consulta con un profesional veterinario.

¿Hay que dejar entrar al gato al baño?

No existe ninguna obligación felina que establezca que tu gato tenga derecho a supervisar todas tus visitas al baño.

Si no te molesta que entre y el espacio es seguro, no pasa nada por permitirlo.

Si prefieres cerrar la puerta, también puedes hacerlo.

Eso sí, conviene guardar correctamente medicamentos, productos de limpieza, cosméticos y cualquier otra sustancia que pueda resultar peligrosa. También debemos evitar que tenga acceso a objetos pequeños, hilos, gomas u otros elementos que pudiera morder o ingerir.

Y cuidado con dejar productos dentro del agua de la taza del inodoro si el gato tiene acceso a ella. Mantener la tapa cerrada evita tanto que beba de ahí como que investigue algo que no necesita investigar.

Porque una cosa es respetar su curiosidad.

Y otra permitirle realizar una auditoría completa del armario de los productos de limpieza.

Tu gato probablemente no cree que necesites ayuda

Cuando un gato te sigue al baño, normalmente no estamos ante un comportamiento misterioso ni ante una prueba secreta de que intenta protegernos durante nuestro momento más vulnerable.

La explicación suele ser mucho más cotidiana.

Le gusta estar contigo, conoce tus rutinas, siente curiosidad por las puertas que se cierran, disfruta de algún elemento del baño o ha aprendido que acompañarte termina en caricias, agua del grifo o alguna otra cosa interesante.

Y muchas veces habrá un poco de todo.

Al final, convivir con gatos significa aceptar que nuestra definición de espacio personal y la suya no siempre coincide.

Tú puedes pensar que has ido al baño para disfrutar de cinco minutos de tranquilidad.

Tu gato simplemente ha entendido que habéis cambiado de habitación.

Deja un comentario