Compras un sofá nuevo. Lo eliges con cuidado, consigues que llegue a casa sin que nadie manche nada durante aproximadamente cuarenta minutos y entonces aparece tu gato.
Lo mira.
Se acerca.
Estira las patas delanteras y estrena una esquina con la satisfacción de quien acaba de descubrir el mejor rascador de su vida.
Cuando esto ocurre, una de las soluciones que solemos encontrar son los sprays repelentes o disuasorios. La idea parece estupenda: pulverizas el producto sobre el mueble, al gato no le gusta el olor y deja de acercarse.
La realidad, como casi siempre que hay un gato involucrado, tiene algún matiz más.
Un spray disuasorio para gatos puede servir como ayuda para proteger determinadas zonas, pero difícilmente solucionará por sí solo el problema si no entendemos por qué el gato araña y, sobre todo, no le ofrecemos un lugar mejor donde hacerlo.
Por qué los gatos arañan los muebles
Lo primero que debemos tener claro es que arañar no es una mala costumbre.
Es un comportamiento completamente normal en los gatos.
El rascado les permite mantener las uñas, estirar buena parte del cuerpo y dejar señales tanto visuales como olfativas. Por eso un gato puede disponer de unas uñas perfectamente cuidadas y continuar dedicándose con entusiasmo a destrozar el lateral del sofá.
No intenta fastidiarte.
Tampoco está enfadado porque ayer llegaste tarde ni ha elaborado un complejo plan de venganza contra la tapicería.
Simplemente está haciendo algo que necesita hacer.
Esto cambia bastante la manera de afrontar el problema. Nuestro objetivo no debería ser conseguir que deje de arañar, porque estamos intentando eliminar una conducta natural. Lo que necesitamos es lograr que elija un lugar adecuado para hacerlo. Y ahí es donde un spray disuasorio puede tener cierta utilidad.
Si quieres entender mejor por qué algunos gatos insisten en utilizar el sofá aunque tengan un rascador disponible, puedes consultar nuestro artículo sobre por qué los gatos arañan los muebles y no el rascador.
Cómo funciona un spray disuasorio para gatos
Estos productos están pensados para hacer que determinadas superficies resulten menos atractivas para el gato.
Normalmente se aplican sobre las zonas que queremos proteger siguiendo las instrucciones del fabricante. Dependiendo de su formulación, estos productos buscan hacer que la zona tratada resulte menos atractiva para el gato, aunque la respuesta puede variar considerablemente de un animal a otro.
El concepto es sencillo.
El problema es que los gatos no vienen de fábrica con exactamente las mismas preferencias.
Un olor que consigue que un gato mantenga una respetuosa distancia del sofá puede provocar absoluta indiferencia en otro. Por eso no deberíamos esperar que cualquier spray funcione igual con todos los animales.
Además, aunque consigamos que deje de arañar una esquina concreta, la necesidad de rascar continúa existiendo.
Si no tiene una alternativa adecuada, puede limitarse a trasladar el problema.
Has salvado el brazo izquierdo del sofá.
Enhorabuena.
Ahora araña el derecho.
¿Funcionan realmente los sprays para evitar que el gato arañe?
Pueden funcionar en algunos gatos y superficies, pero es mejor considerarlos una herramienta complementaria que una solución definitiva.
Su utilidad aumenta cuando forman parte de una estrategia bastante sencilla: hacer menos atractivo el lugar que no queremos que utilice y, al mismo tiempo, ofrecer una alternativa que sí pueda arañar.
Por ejemplo, si el gato siempre rasca una esquina concreta del sofá, podemos proteger esa zona y colocar un rascador apropiado muy cerca.
De esta forma no nos limitamos a decirle «aquí no».
También le estamos ofreciendo un «mejor aquí».
Con el tiempo, si empieza a utilizar regularmente el rascador, podremos valorar moverlo progresivamente a otro lugar si su ubicación inicial no nos resulta cómoda.
El rascador adecuado importa más que el spray
Este es probablemente el punto más importante de todo el artículo.
Puedes comprar el mejor spray disuasorio para gatos que encuentres, pero si el rascador que has colocado como alternativa no le gusta, tienes bastantes posibilidades de continuar perdiendo la batalla contra el sofá.
No todos los gatos rascan de la misma manera.
Algunos prefieren superficies verticales y se estiran completamente mientras arañan. Otros disfrutan más con rascadores horizontales de cartón. También los hay que utilizan ambos dependiendo del momento.
Si tu gato araña el lateral vertical del sofá, ofrecerle únicamente un pequeño rascador horizontal en la otra punta de la casa quizá no sea la alternativa más convincente.
Observa qué superficie está utilizando, qué orientación tiene y dónde se encuentra.
El propio mueble atacado nos está dando bastantes pistas sobre sus preferencias. Si estás buscando una alternativa más atractiva para redirigir el rascado, puedes consultar nuestra comparativa de los mejores árboles rascadores para gatos, donde analizamos diferentes tamaños y opciones para casa.
Dónde colocar el rascador para que realmente lo utilice
Aquí cometemos otro error bastante humano.
Compramos un rascador enorme y estupendo, descubrimos que queda fatal en el salón y decidimos instalarlo discretamente en una habitación donde prácticamente nadie entra.
Después nos sorprende que el gato continúe con el sofá.
Los lugares donde rascan los gatos no son necesariamente aleatorios. Algunos eligen zonas de paso, lugares próximos a sus áreas de descanso o puntos destacados de la vivienda.
Si existe un mueble que araña repetidamente, colocar inicialmente un rascador junto a esa zona puede aumentar las posibilidades de que lo descubra y lo utilice.
Una vez consolidado el hábito podremos experimentar con su ubicación, pero al principio la comodidad estética quizá tenga que perder algún punto frente a la estrategia felina.
Sí, un rascador junto al sofá puede estropear ligeramente la decoración.
Un sofá convertido en confeti tampoco queda especialmente bien.
Qué debería tener un buen spray disuasorio
Antes de aplicar cualquier producto sobre una superficie con la que va a estar en contacto nuestro gato, conviene comprobar que esté específicamente indicado para ese uso y seguir las instrucciones del fabricante.
No deberíamos asumir que una sustancia es segura para un gato simplemente porque sea «natural».
Natural no significa automáticamente inocuo.
Los gatos pueden ser sensibles a determinadas sustancias y algunos productos que utilizamos habitualmente en casa no son apropiados para ellos. Por eso no es buena idea improvisar mezclas caseras con aceites esenciales, perfumes u otros ingredientes concentrados pensando que, como huelen fuerte, funcionarán mejor.
Con los gatos, más olor no equivale a más eficacia ni a más seguridad.
Un producto comercial destinado específicamente a este propósito debería indicar claramente dónde puede aplicarse, cómo utilizarlo y qué precauciones debemos adoptar.
Cuidado antes de pulverizarlo sobre el sofá
Aquí hay dos cuestiones diferentes: el gato y el mueble.
Aunque un spray esté destinado a utilizarse en el hogar, eso no significa que podamos aplicarlo alegremente sobre cualquier tejido, madera o acabado.
Antes de cubrir medio sofá, comprueba las indicaciones del producto y realiza una prueba en una zona pequeña y poco visible si el fabricante lo recomienda.
Algunas superficies pueden reaccionar a determinados líquidos dejando manchas, marcas o cambios de color.
Sería bastante frustrante comprar un producto para evitar que el gato estropee el sofá y descubrir que hemos conseguido estropearlo nosotros.
También hay que respetar los tiempos de secado y cualquier indicación sobre mantener al animal alejado de la zona después de la aplicación.
¿Hay que pulverizar el spray directamente sobre el gato?
No.
Un spray disuasorio para proteger muebles está pensado para utilizarse según las indicaciones del producto sobre las superficies apropiadas, no para perseguir al gato por casa rociándolo cada vez que se acerca al sofá.
Además de ser desagradable para él, utilizar un pulverizador como castigo puede hacer que nuestra presencia se convierta en la señal de que algo malo está a punto de ocurrir.
El objetivo es modificar el entorno, no asustar al animal.
Por el mismo motivo, tampoco hace falta gritar, empujarlo o castigarlo cuando araña.
Es mucho más útil facilitarle una alternativa apropiada y conseguir que esa alternativa merezca la pena desde su punto de vista.
Cómo conseguir que prefiera el rascador
Si has colocado el rascador al lado de su esquina favorita y tu gato sigue tratándolo como un elemento decorativo, podemos intentar hacerlo más interesante.
El juego puede ayudar. Mover una caña o juguete cerca del rascador puede conseguir que el gato se aproxime, lo explore y descubra la superficie.
También podemos reforzar el uso cuando se produzca espontáneamente con algo que al gato le resulte agradable.
Lo que no conviene es coger sus patas y hacer el movimiento de rascar por él. Desde nuestra perspectiva parece una demostración bastante clara de cómo funciona aquel maravilloso invento.
Desde la suya, somos un humano sujetándole las patas delanteras sin permiso.
No es exactamente la campaña publicitaria que buscábamos.
¿Y si araña varios muebles diferentes?
Si el gato utiliza una única esquina del sofá, concentrar allí nuestros esfuerzos resulta relativamente sencillo.
Cuando araña muebles en varias habitaciones, conviene observar si existe algún patrón.
Quizá todos sean superficies verticales. Tal vez rasca principalmente después de despertarse. Puede que haya elegido puntos concretos de paso o diferentes zonas importantes de la vivienda.
En una casa grande o con varios gatos, un único rascador puede quedarse corto. Distribuir diferentes opciones permite que cada animal encuentre lugares apropiados sin tener que desplazarse siempre al mismo punto.
También podemos combinar formatos.
Un poste vertical robusto puede convivir perfectamente con una superficie horizontal de cartón. No tenemos que decidir cuál es «el rascador correcto» si nuestro gato disfruta utilizando ambos.
Si tienes varios gatos, observa quién está arañando
Cuando conviven varios felinos resulta fácil atribuir todos los desperfectos al sospechoso habitual.
Pero merece la pena observar un poco.
Cada gato puede tener preferencias diferentes y utilizar el rascado en lugares distintos. Uno puede adorar un poste vertical mientras otro ignora completamente ese modelo y se dedica a las alfombras.
Ofrecer varios puntos de rascado distribuidos por la casa evita depender de un único recurso y permite adaptar mejor las opciones a cada animal.
Además, si existen tensiones entre ellos, concentrar todos los recursos importantes en el mismo lugar no siempre es la mejor idea.
Cuánto tarda en funcionar un spray disuasorio
No existe un plazo universal.
Dependerá del producto, de la superficie, de la frecuencia de aplicación indicada y, especialmente, de la reacción del propio gato.
Algunos pueden evitar la zona desde las primeras aplicaciones y otros no mostrar prácticamente ningún cambio.
También es posible que el efecto disminuya con el tiempo y el producto necesite volver a aplicarse siguiendo las indicaciones del fabricante.
Por eso resulta más útil valorar el progreso de otra manera: ¿está utilizando más el rascador?, ¿ha reducido el rascado sobre el mueble?, ¿hemos encontrado una alternativa que realmente le gusta?
Si únicamente dependemos de mantener eternamente un olor desagradable sobre el sofá, no estamos modificando demasiado sus hábitos.
Qué hacer si el spray disuasorio no funciona
Si después de utilizar correctamente el producto el gato continúa arañando exactamente el mismo sitio, no tiene demasiado sentido convertir el sofá en una piscina de spray.
Toca revisar el resto.
Comprueba si el rascador es suficientemente alto y estable, si tiene la orientación que prefiere el gato y si está colocado cerca del lugar donde normalmente rasca.
También puedes proteger temporalmente la superficie de otras maneras compatibles con el material del mueble mientras fomentas el uso de los rascadores.
Si el comportamiento ha aumentado de forma repentina o aparece acompañado de otros cambios importantes, merece la pena observar qué está ocurriendo en su entorno. El estrés y los cambios en casa pueden modificar diferentes conductas del gato.
En casos persistentes o especialmente difíciles, un veterinario o profesional cualificado en comportamiento felino puede ayudar a identificar qué está manteniendo el problema.
El objetivo no es conseguir que deje de arañar
Un spray disuasorio para gatos puede ser útil para conseguir que determinadas zonas de la casa pierdan atractivo, pero funciona mucho mejor cuando entendemos cuál es nuestro verdadero objetivo.
No queremos un gato que no arañe.
Queremos un gato que arañe sus rascadores.
Esa pequeña diferencia nos evita muchas frustraciones. En lugar de pasarnos el día vigilando el sofá, podemos dedicar nuestros esfuerzos a proporcionarle superficies adecuadas, colocarlas en lugares que tengan sentido para él y proteger temporalmente aquello que queremos conservar.
Porque arañar forma parte de ser gato.
El sofá de 1.200 euros, en cambio, no tiene por qué formar parte de ser rascador.
Y conseguir que ambas partes entiendan esa diferencia es básicamente el trabajo que nos ha tocado a nosotros.