Hay gatos capaces de dormir tranquilamente mientras haces obras en el piso de al lado y otros que ven aparecer el transportín en el pasillo y desaparecen debajo de la cama antes de que hayas terminado de abrir la puerta.
Cada gato tiene su propia tolerancia a los cambios y a las situaciones que le resultan incómodas.
Una mudanza, la llegada de otro animal, una visita al veterinario, un viaje en coche o simplemente modificar algunos muebles de sitio pueden convertirse en acontecimientos bastante importantes para ellos. Y cuando buscamos maneras de ayudarles a sentirse más tranquilos, es muy habitual encontrarnos con los productos de feromonas sintéticas.
Los hay principalmente en dos formatos: difusores que permanecen conectados en casa y sprays de feromonas para gatos que podemos aplicar en determinados lugares, especialmente útiles cuando necesitamos algo más puntual, como preparar el transportín antes de un viaje.
Pero ¿qué hacen exactamente? ¿Realmente sirven para «calmar» a un gato? ¿Y qué diferencia hay entre utilizar un difusor y un spray?
Importante: Este artículo tiene un carácter exclusivamente informativo y no sustituye la valoración de un veterinario. Si tu gato presenta un cambio brusco de comportamiento, deja de comer, tiene problemas para orinar o muestra signos de dolor o malestar, consulta con un profesional veterinario.
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Qué son las feromonas felinas
Para entender estos productos primero tenemos que hablar de algo que los gatos hacen constantemente delante de nosotros.
Seguro que has visto al tuyo acercarse a una esquina de un mueble y frotar las mejillas contra ella. Después continúa con la mesa, una puerta y, si estás disponible, probablemente también con tu pierna.
No está simplemente rascándose la cara.
Los gatos producen diferentes feromonas, sustancias químicas que intervienen en la comunicación entre individuos de la misma especie. Al frotarse contra objetos pueden dejar señales químicas en su entorno.
Nosotros no las percibimos como ellos, pero para el gato forman parte de toda esa información invisible que existe dentro de su territorio.
Las feromonas sintéticas utilizadas en productos comerciales intentan imitar determinadas señales químicas felinas. Dependiendo del producto, están diseñadas para utilizarse en situaciones relacionadas con la familiaridad del entorno, situaciones asociadas al estrés o determinados conflictos entre gatos.
Entonces, ¿qué hace un spray de feromonas para gatos?
Aquí conviene aclarar algo desde el principio: no estamos hablando de un sedante.
Un spray de feromonas para gatos no debería dejar al animal dormido ni cambiar su personalidad. Tampoco funciona como una especie de interruptor con el que pulverizamos dos veces el transportín y obtenemos inmediatamente un gato en estado zen.
Su finalidad es proporcionar determinadas señales químicas sintéticas que el gato puede percibir en el entorno.
Por eso estos productos suelen utilizarse como apoyo en situaciones que pueden resultar estresantes: desplazamientos, visitas veterinarias, cambios en casa o determinadas conductas relacionadas con el estrés.
La palabra importante aquí es apoyo.
Las feromonas pueden formar parte de las medidas que tomamos para mejorar el bienestar del gato, pero no sustituyen la necesidad de descubrir qué está provocando el problema.
Spray o difusor: ¿qué formato necesitas?
Aunque ambos utilizan feromonas sintéticas, el formato cambia bastante la manera de utilizarlos.
El difusor está pensado para permanecer conectado a una toma eléctrica y liberar el producto de manera continuada en una zona de la vivienda.
El spray permite una aplicación localizada y puntual.
Por eso no tiene demasiado sentido plantearlos como dos productos rivales entre los que necesariamente tenemos que escoger uno. Cada formato encaja mejor en circunstancias diferentes.
Difusor de feromonas para utilizar en casa
El difusor resulta especialmente cómodo cuando queremos utilizar feromonas de manera continuada dentro de una habitación o zona concreta.
Puede tener sentido durante periodos de cambios ambientales, cuando llega un nuevo animal al hogar o en otras situaciones en las que queremos mantener el producto funcionando durante días o semanas.
Se conecta y permanece liberando las feromonas sin que tengamos que acordarnos de pulverizar continuamente determinadas superficies.
Eso sí, hay que utilizarlo siguiendo las instrucciones del fabricante, tanto respecto a su ubicación como a la superficie para la que está indicado y el momento de sustituir el recambio.
Es uno de esos aparatos que resulta fácil enchufar y olvidar hasta que un día lo miras y descubres que lleva quién sabe cuánto tiempo vacío.
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Spray de feromonas para gatos durante viajes
El formato spray es mucho más práctico cuando queremos actuar sobre un espacio concreto.
El ejemplo más evidente es el transportín.
Si el gato se pone especialmente nervioso durante los desplazamientos, podemos utilizar un spray de feromonas siguiendo las indicaciones del fabricante para preparar el transportín antes de introducir al animal.
También resulta fácil de transportar, así que podemos llevarlo cuando tenemos que desplazarnos con el gato.
Eso lo convierte en un formato interesante para visitas veterinarias, viajes en coche o estancias fuera de casa.
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Es importante aplicarlo de la manera indicada y respetar el tiempo recomendado antes de introducir al gato. No se trata de pulverizar directamente sobre él.
Las feromonas pueden ser útiles ante cambios en casa
Los gatos suelen apreciar bastante la previsibilidad.
Eso no significa que cualquier cambio vaya a provocarles un problema. Hay animales que inspeccionan una novedad durante treinta segundos y continúan con su vida como si nada.
Otros necesitan bastante más tiempo.
Una mudanza es probablemente uno de los ejemplos más claros. De repente desaparecen los olores y referencias conocidas, aparecen cajas por todas partes y el gato termina en un territorio completamente nuevo.
Pero no hace falta llegar a semejante revolución.
Obras, muebles nuevos, visitas frecuentes o modificaciones importantes en las rutinas también pueden alterar su entorno.
En estos casos, un difusor de feromonas puede utilizarse como parte de las medidas destinadas a facilitar la adaptación. Pero sigue siendo importante proporcionar escondites, lugares elevados, recursos suficientes y zonas tranquilas donde el gato pueda retirarse.
No podemos enchufar un difusor en mitad del caos y esperar que haga todo el trabajo.
Cuando llega otro gato a casa
Presentar dos gatos correctamente requiere tiempo.
Uno de los errores más habituales consiste en pensar que, como ambos son gatos y nosotros queremos que sean amigos, basta con abrir el transportín del recién llegado y esperar que solucionen sus diferencias durante la tarde.
Puede salir bien.
También puedes terminar con un gato viviendo debajo de la cama y otro controlando el pasillo como un guardia de seguridad.
Las introducciones deberían realizarse de forma progresiva, permitiendo que los animales se acostumbren a la presencia y al olor del otro sin forzar el contacto.
Existen productos de feromonas destinados específicamente a hogares con varios gatos que pueden utilizarse como apoyo cuando hay tensión entre ellos.
Pero, nuevamente, no sustituyen una introducción adecuada ni solucionan por sí mismos problemas serios de convivencia.
También tendremos que revisar cuestiones mucho menos sofisticadas que un producto de feromonas: cuántos areneros hay, dónde están los comederos, si existen suficientes lugares de descanso y si alguno de los gatos puede bloquear el acceso del otro a recursos importantes.
Si estás preparando la llegada de un nuevo compañero, puedes consultar nuestra guía sobre cómo presentar a un gato nuevo en casa sin que haya peleas, donde explicamos paso a paso cómo realizar una introducción gradual entre ambos gatos.
Feromonas para el transportín y las visitas al veterinario
El transportín tiene un talento especial para convertirse en objeto sospechoso.
Y en parte nosotros tenemos la culpa.
En muchas casas permanece guardado durante meses y solo aparece justo antes de que suceda algo que al gato no le gusta demasiado. Lo sacamos del armario, perseguimos al animal por media vivienda, conseguimos meterlo dentro y nos vamos al veterinario.
Después nos sorprende que la siguiente vez huya en cuanto ve la caja.
Utilizar un spray de feromonas puede formar parte de una preparación más amable, pero podemos hacer bastante más.
Dejar el transportín accesible en casa, colocar dentro una manta conocida y permitir que el gato lo explore voluntariamente ayuda a que no aparezca únicamente como anuncio oficial de malas noticias.
Si además vamos a utilizar feromonas, debemos aplicarlas siguiendo las instrucciones del producto y hacerlo antes de introducir al animal.
Nunca hay que rociar el spray directamente sobre el gato.
¿Sirven para evitar el marcaje con orina?
Algunas feromonas sintéticas se comercializan como apoyo frente a determinados comportamientos relacionados con el estrés, incluido el marcaje urinario.
Pero antes de decidir que un gato está marcando porque está nervioso hay que distinguir bien qué está ocurriendo.
Orinar fuera del arenero puede tener causas médicas, ambientales y de comportamiento. Un gato con molestias urinarias, por ejemplo, necesita una valoración veterinaria, no simplemente un difusor enchufado junto al sofá.
El marcaje también puede aparecer relacionado con cambios en el territorio o tensiones con otros animales.
Si este es el problema que estás observando en casa, puedes consultar nuestro artículo sobre por qué los gatos marcan el territorio orinando fuera del arenero, donde explicamos cómo distinguir el marcaje de otros problemas de eliminación.
En esos casos, las feromonas pueden formar parte del manejo ambiental, pero tendremos que trabajar igualmente sobre aquello que está provocando la inseguridad.
Tapar el síntoma sin buscar la causa rara vez es una buena estrategia.
¿Pueden ayudar si el gato araña los muebles?
Aquí también hay que diferenciar comportamientos.
Arañar es completamente normal para un gato. Le permite estirarse, mantener las uñas y dejar señales en su entorno.
Si tu gato utiliza el sofá u otros muebles aunque tenga superficies donde rascar, puedes consultar nuestro artículo sobre por qué los gatos arañan los muebles y no el rascador.
Por tanto, no deberíamos utilizar productos de feromonas esperando eliminar una conducta que forma parte de su comportamiento natural.
Si el rascado aumenta en determinadas situaciones de tensión o aparece en lugares relacionados con cambios territoriales, abordar el ambiente puede resultar útil. Pero el gato seguirá necesitando superficies adecuadas donde rascar.
Los rascadores continúan siendo rascadores aunque tengamos el difusor más estupendo del mercado conectado al lado.
¿Funcionan las feromonas sintéticas en todos los gatos?
No.
Y merece la pena decirlo claramente porque estos productos pueden acabar generando expectativas demasiado altas.
La respuesta puede variar entre gatos y también dependerá del problema que estemos intentando abordar. No deberíamos esperar el mismo resultado en un animal ligeramente inquieto durante un cambio doméstico que en otro con un problema complejo de miedo o convivencia.
Tampoco todos los comportamientos que interpretamos como «estrés» tienen necesariamente ese origen.
Por eso es importante valorar las feromonas como una herramienta más y observar si realmente estamos viendo cambios después de utilizarlas.
Si el problema persiste, empeora o afecta significativamente al bienestar del gato, necesitamos investigar la causa en lugar de continuar confiando únicamente en el producto.
Cuándo elegir un difusor y cuándo un spray de feromonas para gatos
La decisión resulta bastante sencilla si pensamos en dónde necesitamos utilizarlo.
Para una situación mantenida dentro de casa, el difusor suele ser el formato más práctico. Lo conectamos en la zona adecuada y el producto se libera de manera continuada.
Para desplazamientos y situaciones puntuales, el spray ofrece mucha más flexibilidad.
Si vas a llevar al gato al veterinario, realizar un viaje o necesitas preparar el transportín, un spray de feromonas para gatos resulta fácil de aplicar y transportar.
Incluso puede tener sentido disponer de ambos si las necesidades son diferentes: difusor para determinadas situaciones domésticas y spray para los desplazamientos.
Lo importante no es acumular productos, sino utilizar el formato que realmente encaje con el problema que queremos manejar.
Qué debes tener en cuenta antes de utilizar feromonas
Aunque estos productos resulten fáciles de usar, conviene leer las instrucciones específicas del fabricante.
En el caso de los difusores hay que respetar las indicaciones sobre colocación, cobertura y sustitución de los recambios.
Con los sprays debemos comprobar sobre qué superficies pueden utilizarse, cuánto producto aplicar y cuánto tiempo esperar antes de permitir que el gato entre en contacto con la zona.
Y una norma especialmente sencilla: el spray no se aplica directamente sobre el animal.
Tampoco deberíamos combinar productos o utilizarlos de maneras diferentes a las indicadas pensando que así conseguiremos un efecto mayor.
Más cantidad no significa necesariamente mejores resultados.
Cuándo las feromonas no son suficientes
Hay situaciones en las que comprar un producto para «calmar gatos» puede hacernos perder de vista algo mucho más importante.
Un cambio brusco de comportamiento siempre merece atención.
Si un gato empieza repentinamente a esconderse, deja de utilizar el arenero, pierde el apetito, vocaliza de una manera diferente, se muestra agresivo cuando antes no lo hacía o presenta cualquier otro cambio significativo, conviene descartar primero que exista un problema médico.
El dolor y diferentes enfermedades pueden modificar el comportamiento.
Y si el veterinario descarta una causa física pero existe un problema importante de miedo, estrés o convivencia, puede ser necesario trabajar de forma más completa sobre el entorno y el comportamiento del animal.
Las feromonas pueden acompañar ese proceso.
No deberían sustituirlo.
Feromonas, sí, pero entendiendo para qué sirven
Los productos de feromonas sintéticas pueden resultar interesantes cuando queremos proporcionar un apoyo adicional a un gato en situaciones que le generan inseguridad o estrés.
El difusor tiene sentido principalmente para un uso continuado en casa, mientras que el spray de feromonas para gatos resulta especialmente cómodo para transportines, viajes y otras situaciones puntuales.
Pero ninguno convierte mágicamente a un gato nervioso en el animal más relajado del vecindario.
Lo que realmente marca la diferencia es observar qué está ocurriendo, reducir aquello que le genera malestar cuando sea posible y proporcionarle un entorno donde pueda sentirse seguro. Las feromonas pueden ser una pieza más dentro de ese trabajo.
Porque si tu gato considera que el transportín es una máquina infernal que siempre termina en el veterinario, un poco de ayuda puede venir estupendamente.
Aunque probablemente siga sin creerse que ese viaje en coche lo haces «por su bien».