Síntomas de que un gato tiene estreñimiento

Los gatos tienen una habilidad especial para hacer sus necesidades con la máxima discreción. Entran en el arenero, hacen lo que tengan que hacer, remueven media tonelada de arena para ocultar las pruebas y continúan con su vida como si allí no hubiera ocurrido absolutamente nada.

Precisamente por eso, detectar un problema intestinal no siempre es tan sencillo.

El estreñimiento en gatos y sus síntomas pueden empezar de forma bastante discreta: menos deposiciones, heces pequeñas y duras o más tiempo de lo habitual dentro del arenero. Si el problema continúa, pueden aparecer molestias, pérdida de apetito e incluso vómitos.

Reconocer estas señales es importante porque un episodio ocasional y leve no es lo mismo que un gato que lleva varios días sin defecar o que intenta hacerlo repetidamente sin conseguirlo.

Y hay otro detalle fundamental: un gato haciendo esfuerzos en el arenero no necesariamente está estreñido. También podría tener dificultades para orinar, y eso puede convertirse en una urgencia veterinaria, especialmente en los machos.

Importante: Este artículo tiene un carácter exclusivamente informativo y no sustituye la valoración de un veterinario. Si tu gato presenta dificultades para defecar, deja de comer, vomita o sospechas que no puede orinar, acude a un centro veterinario lo antes posible.

¿Cómo saber si un gato está estreñido?

El estreñimiento aparece cuando las heces permanecen demasiado tiempo en el colon y resulta difícil expulsarlas. Al perder agua, pueden volverse más secas y duras, complicando todavía más su eliminación.

No existe una frecuencia de deposiciones exactamente igual para todos los gatos. La alimentación, hidratación, actividad y características individuales influyen en sus hábitos intestinales.

En muchos gatos sanos es normal defecar una o dos veces al día, aunque algunos lo hacen cada 36 o incluso 48 horas sin que exista ningún problema. Lo importante es detectar un cambio respecto a su patrón habitual.

Por eso, más que obsesionarnos con contar las horas entre una deposición y otra, conviene conocer qué es normal en nuestro gato.

Si normalmente encuentras deposiciones con regularidad y de repente pasan días sin aparecer, algo ha cambiado.

En hogares con varios gatos la investigación se complica bastante. Sabemos que alguien ha utilizado el arenero, pero identificar al propietario de la obra ya es otra historia.

Entra muchas veces al arenero pero no consigue defecar

Una de las señales más llamativas es ver al gato entrar repetidamente en el arenero, adoptar la postura para defecar y salir sin haber hecho nada.

Puede permanecer bastante tiempo intentándolo o regresar poco después para volver a probar.

Algunos gatos también vocalizan debido a las molestias.

Sin embargo, este comportamiento requiere especial atención porque también puede aparecer cuando existe un problema urinario.

Cuidado: podría no ser estreñimiento

Si ves a tu gato haciendo esfuerzos en el arenero, comprueba si está orinando con normalidad.

Un gato con una obstrucción urinaria puede entrar repetidamente al arenero, hacer fuerza y producir muy poca orina o ninguna. Desde fuera es fácil confundir esta situación con estreñimiento.

Una obstrucción de las vías urinarias es una urgencia veterinaria y afecta especialmente a gatos machos.

Si no puedes confirmar que está orinando, hace esfuerzos sin producir orina, parece dolorido o su estado general empeora, necesita atención veterinaria inmediata.

No merece la pena esperar pensando que simplemente «no puede hacer caca».

Hace heces pequeñas, secas y muy duras

Cuando un gato estreñido consigue defecar, las heces pueden tener un aspecto diferente al habitual.

Es frecuente que sean especialmente secas, compactas y duras. En lugar de una deposición normal pueden aparecer pequeños fragmentos.

Esto ocurre porque, cuanto más tiempo permanece el contenido fecal en el colon, más agua se absorbe y más difícil puede resultar expulsarlo.

Observar lo que retiramos del arenero puede proporcionar bastante información sobre la salud del gato. No es precisamente la parte más glamurosa de convivir con ellos, pero acostumbrarse a mirar antes de lanzar la pala a la bolsa permite detectar cambios que de otra manera pasarían desapercibidos.

Pasa demasiado tiempo intentando defecar

Un gato sano normalmente no necesita organizar una expedición cada vez que va al baño.

Si permanece mucho tiempo en posición, hace fuerza de manera evidente o necesita realizar varios intentos para conseguir una deposición pequeña, puede existir estreñimiento.

También puedes observar posturas extrañas o señales de incomodidad.

El esfuerzo repetido merece atención aunque finalmente consiga defecar. El hecho de que haya salido algo no significa necesariamente que el problema esté solucionado.

Puede hacer caca fuera del arenero

Encontrar heces fuera del arenero no siempre es un problema de comportamiento.

Cuando defecar resulta doloroso, algunos gatos pueden empezar a relacionar el arenero con esa experiencia desagradable y buscar otro lugar. Otros pueden expulsar una pequeña cantidad de heces fuera simplemente porque están incómodos o tienen dificultades para completar la deposición.

Antes de concluir que el gato se está «portando mal», conviene averiguar si existe una causa física.

Los cambios repentinos en los hábitos de eliminación siempre merecen atención.

También es importante asegurarse de que el arenero sea adecuado y resulte cómodo para el gato.

Puede perder el apetito

Cuando el estreñimiento progresa, el problema puede empezar a afectar al bienestar general del gato.

Uno de los cambios que podemos observar es que coma menos de lo habitual o directamente rechace la comida.

Si tu gato siempre aparece misteriosamente en la cocina dos segundos después de abrir una lata y de repente no muestra interés, merece la pena prestarle atención, especialmente si coincide con ausencia de deposiciones.

La pérdida de apetito en gatos puede tener muchas causas y no sirve por sí sola para diagnosticar estreñimiento. Pero combinada con dificultades para defecar aporta una pista importante.

Puede mostrarse apagado o menos activo

El malestar también puede hacer que el gato esté más tranquilo de lo normal.

Quizá pase más tiempo escondido o durmiendo, juegue menos o simplemente parezca incómodo. Algunos gatos se muestran inquietos en lugar de apáticos porque no encuentran una postura en la que estén cómodos.

Aquí vuelve a ser importante conocer al animal.

Dormir mucho forma parte de la descripción del puesto de trabajo de cualquier gato. Lo preocupante es un cambio claro respecto a lo que suele hacer normalmente.

Vómitos

En casos más importantes también pueden aparecer vómitos.

Un gato que lleva tiempo sin defecar y además vomita, ha dejado de comer o está decaído necesita valoración veterinaria. Ya no estamos hablando simplemente de encontrar una deposición algo más seca de lo habitual.

Además, los vómitos pueden acompañar a muchos otros problemas digestivos y enfermedades que necesitan un diagnóstico diferente.

No deberíamos asumir que todo se debe al estreñimiento solo porque el arenero lleva un tiempo sospechosamente limpio.

Puede tener el abdomen incómodo

Algunos gatos con estreñimiento muestran molestias abdominales.

Pueden adoptar posiciones diferentes, estar menos dispuestos a que los toquemos o reaccionar cuando manipulamos determinadas zonas.

Esto no significa que debamos empezar a apretarles la barriga intentando localizar las heces. La palpación abdominal forma parte de la exploración veterinaria y hacer presión sobre un abdomen dolorido en casa no nos va a proporcionar un diagnóstico fiable.

Si el gato parece tener dolor, es mejor que lo valore un profesional.

¿Por qué se estriñen los gatos?

El estreñimiento no tiene una única causa.

Una hidratación insuficiente puede favorecer la aparición de heces más secas, pero también existen problemas médicos, alteraciones intestinales, dolor que dificulte adoptar la postura para defecar, ciertos medicamentos y otras circunstancias capaces de interferir con el tránsito normal.

Los gatos de pelo largo pueden ingerir bastante pelo durante el acicalamiento, aunque no deberíamos atribuir automáticamente cualquier episodio de estreñimiento a las bolas de pelo. Si quieres conocer mejor cómo se forman las bolas de pelo y cuándo pueden convertirse en un problema, puedes consultar nuestro artículo dedicado a este tema.

La obesidad, la poca actividad y determinadas enfermedades también pueden influir en algunos casos.

Cuando el problema se repite, lo importante no es únicamente conseguir que el gato vuelva a defecar, sino averiguar por qué está ocurriendo.

Estreñimiento y megacolon no son exactamente lo mismo

Cuando el estreñimiento es grave o se vuelve recurrente, pueden aparecer problemas importantes en el funcionamiento del colon.

Uno de ellos es el megacolon, una alteración en la que el colon se encuentra muy dilatado y pierde capacidad para impulsar adecuadamente las heces.

Estos gatos pueden sufrir episodios repetidos y necesitar tratamiento veterinario continuado. En determinados casos graves pueden ser necesarias medidas más intensivas e incluso tratamiento quirúrgico.

Por eso no conviene normalizar que un gato tenga problemas para defecar constantemente.

Que «siempre haya sido estreñido» no significa que sea normal.

¿Se puede prevenir el estreñimiento en los gatos?

En muchos casos, sí es posible reducir el riesgo de que aparezca estreñimiento, aunque no siempre puede evitarse por completo.

Una buena hidratación es uno de los factores más importantes. Los gatos tienden a beber poca agua de forma natural, por lo que ofrecer agua fresca, utilizar fuentes para gatos o complementar la alimentación con comida húmeda puede ayudar a mantener unas heces con una consistencia adecuada.

También es recomendable proporcionar una alimentación equilibrada, favorecer el ejercicio diario y mantener un peso saludable, ya que la obesidad puede dificultar el tránsito intestinal. En los gatos de pelo largo, el cepillado regular ayuda a reducir la cantidad de pelo que ingieren durante el acicalamiento.

Por último, las revisiones veterinarias periódicas son especialmente importantes en los gatos de edad avanzada o en aquellos que ya han sufrido episodios de estreñimiento, ya que algunas enfermedades pueden favorecer su aparición y conviene detectarlas cuanto antes.

¿Cuándo hay que llevar al veterinario a un gato estreñido?

Si observas esfuerzos repetidos para defecar, pasan varios días sin deposiciones o el problema se repite, consulta con el veterinario.

La atención debe ser especialmente rápida si además aparecen vómitos, pérdida de apetito, dolor, debilidad, abdomen distendido o un deterioro evidente de su estado general.

Y recuerda la situación más importante de todas: si el gato hace fuerza en el arenero y no sabes si está intentando defecar u orinar, comprueba la presencia de orina. Ante la sospecha de que no puede orinar, especialmente si es macho, necesita atención veterinaria urgente.

¿Cuántos días puede estar un gato sin hacer caca?

No existe un número de días igual para todos los gatos.

Sin embargo, si un gato pasa más tiempo del habitual sin defecar, hace esfuerzos repetidos o presenta otros síntomas como vómitos, pérdida de apetito o decaimiento, debe ser valorado por un veterinario.

¿Puedo tratar el estreñimiento del gato en casa?

No es buena idea administrar laxantes, enemas, aceites, medicamentos humanos ni remedios caseros sin consultar previamente con el veterinario. Nunca administres laxantes, enemas o medicamentos de uso humano sin indicación veterinaria. Algunos productos que son seguros para las personas pueden resultar muy peligrosos para los gatos.

El tratamiento depende de la gravedad y, sobre todo, de la causa. Un gato ligeramente estreñido no se encuentra en la misma situación que uno con una acumulación importante de heces o un problema crónico.

Además, algunos productos que se utilizan en personas pueden resultar peligrosos para los gatos.

Una vez identificado el problema, el veterinario puede recomendar cambios de alimentación, medidas para mejorar la hidratación, medicación u otros tratamientos según las necesidades del animal.

El arenero cuenta más cosas de las que parece

Los síntomas de estreñimiento en gatos no se limitan a dejar de hacer caca. Heces pequeñas y duras, esfuerzos al defecar, visitas repetidas al arenero, molestias, pérdida de apetito, apatía o vómitos también pueden indicar que algo no marcha bien.

Por eso merece la pena conocer los hábitos normales de nuestro gato y echar un vistazo a lo que encontramos cada día al limpiar.

No hace falta convertirse en detective profesional de deposiciones. Basta con saber aproximadamente cuánto hace, qué aspecto suele tener y detectar cuando algo cambia.

Porque el arenero no será precisamente el lugar más agradable de la casa, pero nos cuenta bastantes cosas sobre la salud de quien lo utiliza. Y, de vez en cuando, esos pequeños detalles pueden avisarnos de un problema antes de que se haga mucho más grande.

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